¿Colombia, una guerra?

En días pasados, en los momentos más álgidos del intercambio diplomático entre Ecuador y Colombia me anime a escribir algunas líneas para tratar de cartografiar posibles escenarios de una eventual acción armada en la región. En esos días estaba profundamente convencido que la solución militar estaba en la agenda de algunos cuadros militares colombianos y que la misma podría dar inicio a una nueva etapa en la región. Recordemos que a diferencia de otras partes del mundo, las guerras en América Latina durante el siglo XX fueron de corta duración y la mayor parte vinculada a los nacionalismos y demandas territoriales, por ello no es extraño que en el 95 Ecuador y Perú protagonizaran una contienda con algunas bajas militares. La clara influencia de los capitales norteamericanos desde entrado el siglo, permitió establecer relaciones coloniales bien ancladas en los estamentos militares, una penetración profunda de los débiles Estados Nacionales que colapsaron internamente en sus aspiraciones de la autodeterminaciòn ante las demandas trasnacionales o la posibilidad de construir procesos de integración regional auténticamente independientes. La mayor parte de los ejércitos de América Latina ha tenido relación directa o indirecta con las cúpulas norteamericanas y, su influencia no sólo es en asuntos logísticos sino que la región es un gran mercado a la industria militar de la misma.

La economía colombiana esta ligada al narcotráfico y a la ayuda recibida a través del Plan Patriota, de no ser por el nivel incondicional de alianza con los Estados Unidos, el Estado colombiano no se podría sostener ante una avanzada guerrillera, las redes del narcotráfico y el hampa organizada; la sociedad colombiana vive ciertamente bajo una dictadura del terror que ha impuesto un Estado que se ve rebasado ante las demandas sociales y los grupos de poder. El plan Colombia promovido por Clinton se asoció a la lucha contra el narcotráfico y la erradicación de cultivos de coca, elementos centrales de la política de Seguridad Nacional desde Nixon. El proyecto no sólo incluía Colombia, sino toda la fachada andina, donde la hoja de coca tiene usos completamente distintos que los de droga, prácticamente el Plan trataba de culpar a los cocaleros bolivianos o peruanos del alto consumo de una hoja cuya alteración química y procesamiento lo convierten en mortales narcóticos.

Situado como asunto de Seguridad Nacional fue fácil el camino hacia los desembolso del congreso Norteamericano para el financiamiento de una guerra donde no sólo se incluyó a Colombia sino Ecuador y Perú, por ejemplo Ecuador desplego masivamente 14.000 mil hombres aproximadamente que se encontraban en su frontera con Perú para apoyar el control de la Región del Putumayo una de las zonas donde la producción de drogas esta mas fortalecida, no es extraño que el desconocimiento de la geografía colombiana lleve a pensar que las FARC sólo operan en esa zona, contribuyendo a la imagen de la narcoguerrilla que depende del negocio de la droga, aclaremos en primera instancia que las FARC poseen presencia en todos las regiones de Colombia, como guerrilla rural o guerrilla urbana con una base en sectores sindicales y universitarios, con una estructura militar que opera aproximadamente en 25 de los 32 departamentos colombianos divididos en 7 bloques y estos a su vez en frentes, donde se incluyen las fronteras de Ecuador, Panamá, Brasil y Venezuela como área de operaciones, siendo la nuestra la mas extensa de Colombia.

Las incursiones de algunas unidades de patrullaje colombiana en Venezuela no son novedosas, sobre todo en áreas muy accidentadas donde la frontera corresponde a coordenadas imaginarias y no hitos geográfico en especifico, pero las recientes incursiones se suman al asesinato de Reyes en Ecuador y al sobrevuelo de aviones norteamericanos en el mar Caribe, suficientes ingredientes para prender las alarmas no sólo de nuestras Fuerzas Armadas quiénes están en labores de vigilancia permanente sino también de los compatriotas venezolanos (no creo que esta situación para nada se parezca a lo de la Corbeta Caldas). Cada declaración de los mandos militares colombianos me lleva a plantear una tesis y, sin exagerar no es extraño que sectores militares colombianos estén preparando un Plan de agresión mucha más profundo, considerando que la exportación del conflicto a escala regional pueda permitir aliviar su crisis interna ante el poco avance de la guerra caracterizada en estos días por el espectáculo mediático y convencer definitivamente a los demócratas que Venezuela es una amenaza hemisférica y la necesidad de detener la geopolítica de Chávez. Colombia sería la más favorecida en una guerra regional, pues es un país sin estabilidad interna y aprovecharía para justificar la presencia norteamericana de manera más directa, aplicando el modelo de Israel con sus vecinos, garantizándose así la expansión hacía los Andes y mirando la posibilidad de capturar el Golfo venezolano, vieja aspiración del nacionalismo colombiano.

Aunque podemos especular mucho, en análisis geopolítico ningún escenario es remoto y depende de variables en este caso como la Guerra de Irak, las alianzas regionales; esta claro que el gobierno bolivariano debe hilar muy fino ante estas provocaciones pero es materia de preocupación para cada venezolano la agresión contra su territorio como lo establece la carta magna en su titulo VII capítulo I y II referidos a la seguridad y defensa de la nación.

jfortique@yahoo.es


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José Fortique


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