Haití: los gritos del silencio

  • Una misión de la ONU, casi con patente de corso acaba de ser anunciada por el Secretario General de la ONU, para intervenir en Haití, con el propósito según afirma de imponer la paz frente a la inseguridad. Inseguridad, por cierto, donde, donde tienen responsabilidad países que desde ese organismo apoyan la intervención.

  • Mientras tanto los países de nuestra región se cruzan los brazos, miran los toros desde la barrera y un silencio cómplice arropa el futuro violento que puede generar una intervención como la aprobada.

 

El silencio mundial sobre lo que verdaderamente sucede en la República de Haití es realmente conmovedor, pero el silencio de los gobiernos de nuestra región, frente a la dramática situación que vive un pueblo luchador como ese, es realmente alarmante y decepcionante.

Y es inexplicable, que una nación que ha sido intervenida sistemáticamente, hoy presente tal cuadro de caos, como es presentado por los medios de comunicación y ahora, nos vienen con el cuento de una nueva intervención.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿y el estrado actual de Haití?, no es producto de la intervención? Para que han servido las intervenciones "humanitarias", si no, es para consolidar el estado caótico y desesperanzador que nos presentan los medios, medios, por ciento, que han aupado la intervenciones que allí se han producido,

¿Cuantas intervenciones se han producido en Haití en esta nueva etapa y para que han servido?

Respondemos la interrogante:

Desde principios de la década de 1900, ha habido al menos tres grandes intervenciones militares en Haití dirigidas por Estados Unidos y las Naciones Unidas.

Estados Unidos ocupó por primera vez Haití de 1915 a 1934.

Casi 60 años después, la ONU lanzó una misión de mantenimiento de la paz en 1993, seguida de la llegada de soldados estadounidenses en 1994. Otra intervención se produjo en 2004. La primera de esas fue para restaurar al presidente Jean-Bertrand Aristide en el poder. La segunda ocurrió luego de una rebelión que lo destituyó de nuevo. ( Fuente: Los Angeles Time)

Y ninguna de estas intervenciones por lo que observamos ha resuelto absolutamente nada, por el contrario agravaron aún más los problemas existentes y consolidaron un estado de desgobierno y caos social que hoy parece incontrolable.

Por el contrario en reiteradas oportunidades se ha denunciado el atropello que son sometidos sus pobladores por las tropas de la Organización de las Naciones Unidas que incluyen el abuso y explotación sexual y contra mujeres y menores de edad.

Y con todo y la presencia de las tropas de la ONU que hoy ocupan a Haití, se produce la muerte a tiros de su presidente, Jovenel Moïse, a manos de un grupo de individuos que asaltó en horas de la madrugada su residencia privada en el barrio de Pelerin de Puerto Príncipe.

Luego se supe que diecisiete mercenarios estuvieron implicados en el asesinato, 15 de ellos colombianos y dos norteamericanos. ¿Quiénes estaban detrás del asesinato? ¿Quién les pagó para cometerlo?

Estas preguntas quedaron en el misterio y el país continúa sumido en una violencia incontrolada que casi lleva a la desintegración de sus más importantes ciudades.

La gravedad de la situación y la propuesta "salvadora", de los Estados Unidos que se concreta en una nueva intervención, no lleva a preguntarnos ¿No será esto un caos inducido?, con el propósito de apoderarse de los recursos naturales que hay en Haití.

Porque los Estados Unidos, no da puntadas sin dedal, aportar como han anunciado millones de dólares y tropas para contribuir con una nueva intervención por lo menos despierta suspicacia y esto no es una preocupación que pueda calificarse como especulativa, porque hay suficientes razones en la historia de su voracidad imperial que sustentan esta posibilidad.

Frente a la gravedad del problema haitiano observamos la pasividad de los gobiernos de nuestra región, que parecen mirar los toros desde la barrera, no se pronuncian y menos actúan.

Y por los vientos que soplan un baño de sangre amenaza a los haitianos, quizás situaciones peores a las que se viven en los actuales momentos:

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que se necesita un "uso firme de la fuerza" para desarmar a las pandillas y restablecer el orden

De esa manera se ha expresado recientemente el máximo representante de la ONU, cuando al mismo tiempo anuncia que soldados kenianos estarán al frente de las tropas que acudirán a la República de Haití, supuestamente a poner "orden".

Yo me pregunto, ¿no será posible promover un Foro Regional, donde se aborde la situación y se promuevan salidas, que sean discutidas con los propios interesados, las organizaciones sociales del pueblo haitiano?

Algo, pienso, hay que hacer, porque las susodichas intervenciones lejos de resolver la situación las empeoran. Pero la pasividad regional frente a la grave situación de Haití, es espantosa y preocupante. ¿Dejarán sólo a Haití, es esta hora tan crucial para ese país? Dejo la interrogante al aire



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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