Julian Assange: Prisionero del mundo

  • Con la persecución contra Julián Assange no solamente se pretende silenciar la verdad, sino, chantajear al periodismo honesto, y sentar las bases para perseguir a todo periodista, donde sea, si osa revelar los crímenes que cometen a diario las potencias imperiales.
  • Los medios más importante que replicaron a la plataforma WikiLeaks difundiendo los documentos confidenciales: The New York Times, Le Monde, El País, Der Spiegel y The Guardian, solicitaron al Gobierno de Estados Unidos que abandone el proceso contra Assange, al considerarlo una amenaza para la libertad de prensa, así lo revelan fuentes internacionales.

Jesús Sotillo Bolívar. Profesor de la UCV

No recuerdo haber visto o tener información sobre un caso tan sui generis como el del Periodista Julián Assange, quien debido al hostigamiento y persecución al que ha sido sometido, lo convierten en una especie de Reo Mundial, al mismo tiempo, que con su caso, el ejercicio de periodismo, una profesión tan noble, que tiene como norma deontológica informar sobre la verdad de los hechos, corre el riesgo también de ser silenciada.

Julián Assange está preso desde el año 2019 en una cárcel británica de máxima seguridad, a la espera de su extradición a Estados Unidos, donde está acusado de 17 delitos de espionaje e intrusión informática por divulgar documentos confidenciales sobre la base naval de Guantánamo o las guerras de Afganistán e Irak, entre otros.

Al divulgar estos papeles el periodista se apegó a las normas deontológico del ejercicio del periodismo, es decir, informar la verdad de los hechos a los ciudadanos, que gozan del derecho humano a ser informado de acuerdo a lo establecido por los Convenios Internacionales sobre la materia.

Es decir, que esta persecución de la que ha sido objeto ha vulnerado, varios derechos de la comunicación que hoy están consagrados en el amplio espectro de los derechos humanos como: la libertad de expresión, el derecho a ser informado, y normas éticas específicas de referencia obligatoria en todas las sociedades como son la búsqueda de la verdad como norma irreductible.

A la par de estos derechos comunicacionales ha sido tan brutal el acoso al que se ha sometido, que se ha llevado en forma paralela otros derechos que hoy consagran la gran mayoría de las constituciones del mundo y tratados internacionales vigente, como por ejemplo: el derecho al asilo, el derecho a un juicio justo e imparcial, el derecho a la defensa, el derecho de mantener, aún detenido, en condiciones donde se respeten su integridad de ser humano.

El itinerario vivido por este periodista es de verdadero terror: desde Suecia, donde se le dictó orden de detención hasta Ecuador, donde duro exiliado durante siete años, hasta que fue entregado por el Judas, ex presidente de ese país, Lenin Moreno, hoy denunciado por corrupción, hasta mantenerlo en prisión en Gran Bretaña, con un pie allí y otro en los Estados Unidos, donde sino le aplican la Pena de Muerte, le aplicaran mas de cien años de cárcel, lo que en la práctica significa los mismo.

En ese Viacrucis, el periodista que tuvo el valor de desnudar ante el mundo hechos criminales cometidos por países, delincuentes y terroristas, que ocultan sus crímenes como el gato su caca, ha sido sometido a vejaciones, alejamiento de su familia, condiciones infrahumanas en los sitios de reclusión, torturas psicológicas y un sinfín de privaciones, que son proscritas por el llamado Derecho Humanitario.

No obstante, a este cuadro dantesco, no obstante a esta persecución sistemática, no obstante a todas las presiones de la que ha sido objeto, apreciamos pasmados, como las Organizaciones Internacionales, las mismas que promueven y solicitan respeto en el cumplimiento de los Derechos Humanos y el Derecho Humanitario, ni siquiera se pronuncian al respecto.

Todo este entarimado que hoy representa el andamiaje de lo que podría llamarse el Estado de Derecho Mundial, se encuentra chantajeado, frente al poder de los Estados Unidos, país responsable, de toda esta persecución.

Y que hizo Assange para despertar tanto odio, contra su persona, pues: su propia esposa, lo expone:


Según Stella Assange, con los cargos actuales, su marido se enfrenta a 175 años de prisión en Estados Unidos por, a su juicio, "haber revelado de forma minuciosa crímenes de guerra, incluido el asesinato de civiles" cometido por el Ejército estadounidense.

Y es por este silencio cómplice de ese Estado de Derecho Internacional; por este silencio cómplices de la ONGs, a nivel mundial; por este silencio cómplice de muchas organizaciones que se dicen representar a los periodistas en todo el mundo; por ese silencio cómplice de las Escuelas de Periodismo y Comunicación social, es por lo que afirmamos, sin género de dudas que Julián Assange, es un prisionero del Mundo y que con su juicio se pretende de alguna manera también silenciar al periodismo.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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