Guerras de bajo perfil

  • Más allá de Ucrania, observamos un mundo en guerra, aunque los organismos internacionales se empeñen en mostrarnos una realidad virtual de Paz. La realidad verdadera, nos dice todo lo contrario, la violencia y la conflictividad nos arropan y los millones de muertos, desaparecidos, refugiados, migrantes forzados y la hambruna, es el mejor testimonio de lo que está pasando frente a nuestro ojos.

Jesús Sotillo Bolívar. Profesor de la UCV

¿Está el mundo en Paz? Pregunta pertinente en estos momentos, cuando observamos la caída progresiva y gradual de la Paz, debido a los innumerables conflictos, enfrentamientos que a diario observamos, aunque de bajo perfil en los medios de comunicación internacional.

La pregunta tiene una respuesta de los organismos y líderes internacionales que pone en duda la credibilidad de sus opiniones por cuanto, para ellos, prevalece la Paz, a pesar de la existencia de guerras locales que ocasionan millares de muertos, la desbandada de millares de personas que huyen de la violencia y las graves consecuencias del hambre y condiciones infrahumanas a que son sometidos forzados por estos conflictos.

Al menos que nos veamos envueltos en llamas, en un verdadero infierno nuclear, para los organismos internacionales y el liderazgo actual, estamos en Paz y sólo medianamente actúan porque al parecer los intereses de las grandes potencias, está por encima de la misma humanidad, que clama por un mundo donde la razón, el diálogo y la concordia sea la metodología para resolver los conflicto y no el almacenamiento de armas nucleares, para sobre la base de las amenazas mutuas, mantener un Paz, menguada.

Una breve retrospectiva de la escalada de enfrentamientos que hoy observamos en el mundo, nos bastaría, para responder la pregunta: Está el mundo en Paz?

Cuantos millares de personas, mujeres, niños y ancianos ha costado el enfrentamiento con tinte religioso entre Israel y Palestina, convirtiendo a la segunda en la Mayor Cárcel Mundial y su pueblo sometido a vejaciones, privaciones y necesidades de toda índole. ¿Se puede decir que allí hay Paz?

Si nos trasladamos de al Yemen, vemos que los enfrentamientos que allí se producen han generado de acuerdo a cifras estimadas por órganos internacionales, en 200.000 muertos, más todas las consecuencias de hambre, miseria, migraciones que generan estos estados de guerra.

Del Yemen en vivo y en directo nos trasladamos a Etiopía, país desgarrado por una guerra civil interna que lleva generaciones, ocasionando también millares de muertos, miles de refugiados, miles de personas que huyen desesperadas de la violencia y la hambruna consecuencia de estos enfrentamientos.

No hemos terminado de describir la violencia en Etiopía, cuando nos salta a la mente, la situación de Myanmar. Aquí los enfrentamientos étnicos y políticos han desgarrado a la nación, con la trágica consecuencia de millares de muertos. Por generaciones los bandos en pugna se exterminan, en un enfrentamiento, que por muchos años la ONU, calificó, como conflicto interno, pero que ahora vista la magnitud de la violencia y el número de fallecidos, tiene que admitir, que allí, sencillamente lo que existe es una Guerra Civil.

Más de diez años lleva la Guerra Civil en Siria, donde ha habido participación internacional. Destrucción y muerte ha ocasionado este conflicto. Los organismo de Derechos Humanos en ese país manejan la cifra de 610.000 fallecidos, 160.000 de ellos civiles. Destrucción de infraestructura, personas en desbandada huyendo de la violencia y la miseria de guerra.

En Burkina Faso, más de 1.500.000 personas se han visto obligadas por la violencia a abandonar sus hogares, enfrentamiento entre grupos rivales, llevan a millares de personas a un estado de hambruna generalizado. Muertes a granel, desaparecidos en un conflicto que se extiende a las zonas vecinas, produciendo también graves calamidades.

En Colombia, una Guerra Civil, que lleva más de 50 años, no admitida por los gobiernos oligárquicos que allí se han turnado en poder, desde el asesinato de Eliecer Gaitán. Millares de personas han sido asesinadas, secuestradas. Millones de colombianos deambulan por el mundo en búsqueda de un rinconcito de paz. La violencia política y la de los Carteles de Drogas han asaltado la sociedad colombiana y la matanza de líderes sociales, guerrilleros acogidos a los procesos de paz continúa imparable.

¿Se puede decir que en Haití, hay Paz?. Un país intervenido militarmente, donde bandos internos se matan e incluso atentan contra sus presidentes, generado una situación aterradora, donde la muerte campea, el hambre es el pan de cada día y la migraciones de miles de haitianos hacia países vecinos en la búsqueda desesperada por un momento de paz y tranquilidad para sus familias. La guerra entre pandillas, los secuestros, violaciones son el signo permanente de una sociedad convulsa, muy poco tomada en cuenta por la ONU, para mitigar sus calamidades.

Este rosario de calamidades podríamos continuarlas, pero por razones de espacio nos limitamos por los momentos, a las señaladas. Entonces, nos preguntamos: ¿Estamos en Paz, o la Guerra nos carcome por dentro?

Mientras tanto, los organismos internacionales, continúan hablando de una Paz, virtual, a pesar las cifras de muertos, desaparecidos, migrantes y de la hambruna que aumenta hasta en sus propias estadísticas. Mientras tanto, los fabricantes de armas, se frotan las manos por las ganancias obtenidas, porque venden armas a granel y continúan sosteniendo, que la venta de armas no es vinculante con su uso criminal y guerrerista.

Mientras tanto el mundo continúa en guerra, que es la verdadera realidad y las organizaciones internacionales y el liderazgo internacional nos presenta un mundo de sombras, de virtualidad, para sostener a duras penas, que el mundo está en Paz.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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