Joe Biden y su imperial geopolítica global

La primera inquietud que salta del tintero sería el porqué le ha tocado al camarada Joe Biden el tener que ejecutar la neo-política de Estado diseñada por el Poder, políitica en pleno desarrollo, que tiene que tener como objetivo fundamental al neo-renacer imperial del decadente imperio norteamericano; al unísono preguntarnos cuándo, objetivamente, comenzaría ese proceso en desarrollo actual que tiene como su fundamental leit motiv a Ucrania como peón táctico geo-territorial.

Al tiempo inquirirnos porqué el objetivo de ese escenario bélico eurocéntrico tiene como fundamento, base y objetivo final a la República Popular de China visto las permanentes declaraciones de Estado de los EEUU de Norteamérica y, por último, por necesidad imperial, cuál es el papel geo-estratégico que juega en esa partida de ajedrez la República Bolivariana de Venezuela bajo la conducción del Presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros.

Trataremos de ir precisando los detalles.

Nos consideramos que el escenario actual comenzaría con la política de Ronald Reagan dirigida a la destrucción total de la Unión Soviética. A partir de Reagan, los diferentes presidentes norteamericanos fueron desarrollando las obligantes políticas para la consolidación del mundo unipolar bajo la conducción norteamericana cual, en su propia evolución lógico-sistémica, tendría que alcanzar, inevitablemente, su propio cenit como imperio para así tener que entrar en su propio proceso de decadencia sistémico-capitalista-imperial-imperialista. Proceso lógico-histórico-evolutivo.

Al tomar conciencia el Poder establecido norteamericano de la realidad de su crisis, diseñó una Política de Estado que condujera hacia el rescate de las tres variables fundamentales del significado país yanqui: el imperio norteamericano, el sistema capitalista estadounidense y su expresión colonial-imperialista que se iría ejerciendo en profundidad desde el "11 de Abril" en Afganistán, Iraq, Libia y Siria e imponer una ideología judeo-cristiano-histórica, base fundamental de la Constitución, como final-destinado de la salvación terrenal del "ser creado" en su realidad como "ser social" nacional; es decir, una antropología teológica sustentada, obviamente, en las Sagradas Escrituras.

Aquellos escenarios requirieron un necesario "cambio de timón", en fechas no tan lejanas, con, primero, Barack Husseim Obama y, en las actualidades, con Joe Biden, ambos demócratas liberales, lo que significaría el diseño y ejecución de una política precisa cuyo objetivo fundamental es el neo-renacer del imperio norteamericano

Claro, en blanco y negro, de manera lineal, la argumentación es medianamente aceptada cuando no se incorporan otros argumentos obligantes de demostración de las ideas propuestas. Ello obliga a tener que desarrollar lo más conciso posible (por el espacio obligante) ideas que puedan servir de guía para una aspirada profundización necesaria.

El sistema capitalista, en sus realidades actuales, en sus estructuras se encuentra en su más profunda decadencia global siendo esa la verdad verdadera, objetivamente realista e inevitable, por lo que el sistema y, en consecuencia, sus expresiones histórico-estatales, tendrá que dejar "su espacio histórico" al "nuevo mundo" en el entender del obligante "cambio de Era" (Rafael Correa dixit). Cierto que no es un proceso lineal cuando la Historia nos enseña que los cambios de Era siempre se expresan con la mayor violencia posible; es decir, en "diplomática realidad" con la "guerra". Es decir, en última instancia, el "escenario de guerra en Ucrania" podría convertirse en el desarrollo de una guerra global localizada en dos regiones geográficas: Europa central y la Región del Indo-Pacífico.

En ese orden de ideas queremos enfatizar que lo que se está expresando en el ajedrez mundial es la supervivencia del sistema capitalista y no, precisamente, para ser sustituido por un "Estado comunista" por lo que el argumento ideológico en referencia no está cercano a una justificación ideológica de la "Guerra Fría" sino un escenario nunca antes observado menos conocido sino una nueva expresión histórica de guerra y sus consecuencias en lo que bien lo denomina el Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, como un "nuevo orden mundial".

Podemos decir que conocemos, al menos suponemos, como ha comenzado el proceso de decadencia sistémica; podríamos suponer cómo sería el objetivo final de ese "nuevo mundo global"; lo que ignoramos, absolutamente, es el cómo se irá desarrollando ese proceso de cambio históricamente obligante.

En esa línea nos consideramos que los escenarios bélicos continuaran durante el transcurso del presente año 2022. Es obvio que el impacto real en la economía mundial tendrá que obligar, inevitablemente, a los países capitalistas a tener que alcanzar una "tranquilidad obligada" aun cuando no hayan muerto, por razones de combate, todos y todas los y las ucranianas a decir del Primer Ministro británico, Boris Johnson.

Otro escenario a considerar es el espacio Indo-Pacífico. En ese orden de ideas en considerando la nueva geopolítica mundial, las elecciones en Timor Oriental serán un punto de quiebre en el mal equilibrado espacio meridional del Indo-Pacífico. Es, en ese orden, que en buena jugada de "go" el gobierno de Beijing se trasladó a las Islas Salomón lo que ha obligado a Washington a tener que mover "su diplomacia de los cañones" acompañado por Canberra y Wellington.

Por último, tres escenarios a considerar: Taiwan, Mares Meridional y Oriental de China y Alaska.

UNIDAD, LUCHA, BATALLA, VICTORIA.



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Miguel Ángel Del Pozo


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