Las guerras del opio y la alianza Aukus (79)

Leyendo en estos días la nueva alianza (AUKUS), contra China, entre la Madre (El Reino Unido) y dos de sus Hijos ( Los Estados Unidos de América y Australia,) me hace recordar otra alianza que, también, se hizo contra China hace casi 200 años, por allá por el 1839, cuando el Imperio Inglés y apoyado por el Imperio Francés declararon la Primera Guerra del Opio contra China del 1839 al 1842 y la Segunda Guerra del Opio del 1856 al 1860.

En aquella oportunidad la balanza comercial entre China y el Imperio Inglés estaba a favor de China y era previsto que continuaría aumentando. China le exportaba mercancías como Seda, Té, Arándano, Vajillas, madera,joyas etc. No pudiendo contrarrestar el avance Chino con mercancías utilizables por el pueblo Chino, iniciaron la "malévola" idea de cambiar la balanza comercial y empezaron a introducir opio en China, lo que se convirtió en una verdadera pandemia contaminando todos los estamentos de la vida China.

En vista de lo anterior, el gobierno chino, de la época, le envió una carta a la Reina Victoria, para entonces, Reina del Imperio Inglés, donde le plantea la necesidad de que cesara la introducción del Opio en China. Más abajo, transcribo la totalidad del contenido de la carta. En respuesta a la carta, la Reina Victoria no solo hizo caso omiso a la petición de China, sino que, por el contrario, le declaró las dos guerras señaladas y logran someter a China, país que hoy recuerda como la mas grave humillación que hayan recibido en su historia.

Hoy por razones, muy parecidas, la balanza comercial de China no solo con los Estados Unidos, con Australia y con lo que queda del Imperio Inglés y el resto del mundo vuelve, otra vez, a ser favorable a China. Así que la Alianza AUKUS no es más que la búsqueda de acumulación de fuerzas para un posible ataque militar y de otros tipos que han estado aplicando para tratar de parar a China. Creo que con la experiencia que tiene China va a ser muy difícil que China permita una nueva humillación. En el presente, la correlación de fuerzas entre China y las potencias occidentales es muy diferente. Ayer la fuerza naval y el armamento superaba en tecnología a la de China. Pero hoy en día la situación es muy diferente no solo porque China es la Primera Potencia Comercial, sino que tiene armamento nuclear y un ejército patriota que haría pensar, mas de dos veces, a Occidente de la peregrina idea de ganarle una guerra a China.

Esperamos que, como parte de la Humanidad, que no se atrevan, porque pudiera generarse una tercera guerra mundial con consecuencias impredecibles. Esta opción no ha sido descartada por EE.UU. al punto que el Jefe de su Estado Mayor del Ejército el general Mark Milley, "chair of the Joint Chiefs of Staff", en los últimos meses del gobierno tuvo que llamar a su contraparte en China, Gen. Li Zuocheng, para decirle, que Ellos no iban a atacar a China, lo cual, según esto, parece que estaba en los planes de Trump, por el comportamiento errático, de éste, antes y después de las elecciones del 2020, y que si Trump tomaba esa decisión Él le avisaría.

Cualquier parecido con lo que pasó en el 1839, a mi, no me parece pura coincidencia.

Ahora, por favor, lean la carta:

LIN ZEXU, CARTA A LA REINA VICTORIA EN 1839

El imperialismo

Cuando en la década de 1830 aumentó la presión británica sobre la corte de China en pos del libre comercio, el emperador apoyó la moción de los funcionarios que propusieron la prohibición de la importación y consumo de opio. Uno de estos funcionarios, Lin Zexu, fue enviado a Guangzhou como comisionado imperial y allí destruyó parte de la droga en manos de los traficantes, amenazó con imponer la pena de muerte y escribió una carta a la reina Victoria.

Presentación de China

"Una comunicación: magníficamente nuestro gran emperador pacifica y tranquiliza a China y los países extranjeros cuidándolos a todos con la misma benevolencia. Si hay ganancias, entonces él las comparte con los pueblos del mundo; si hay perjuicios, él los elimina en beneficio del mundo. Esto es porque toma el espíritu del Cielo y de la Tierra como su propio espíritu.

Los reyes de vuestro honorable país, por una tradición transmitida de generación en generación, se han destacado siempre por su cortesía y sumisión. Nosotros hemos leído vuestros sucesivos memoriales tributarios que dicen: "En general, nuestros compatriotas que van a comerciar a China han siempre recibido de su majestad el emperador un tratamiento gracioso y una justicia imparcial", y es así. Privadamente, nos hemos deleitado con el modo en que vuestros honorables gobernantes comprenden profundamente nuestros grandes principios y están agradecidos por la Gracia Celeste. Por esta razón la Corte Celeste, cuidando a aquellos que vienen de lejos, ha redoblado sus tratamientos corteses y benévolos. La ganancia del comercio ha sido disfrutada por vosotros desde hace doscientos años. Esta es la causa por la que vuestro país ha sido conocido por sus riquezas.

El problema del opio

Pero, después de un largo período de intercambio comercial, aparecieron entre la multitud de los bárbaros tanto personas buenas como malas. Consecuentemente, hay aquellos que contrabandean opio para seducir al pueblo chino y así causar la difusión del veneno en todas las provincias. Tales personas, que solo se preocupan por obtener ganancias y descuidan los perjuicios que causan a otros, no son toleradas por las leyes del Cielo y son unánimemente odiadas por los seres humanos. Su majestad el emperador, habiéndose enterado de esto, está furioso. Me ha enviado especialmente a Kuangtung como su comisionado junto con el gobernador general y gobernador adjunto para investigar y arreglar esta cuestión.

El opio ha sido prohibido en China

En China, todas aquellas personas que vendan o fumen opio recibirán la pena de muerte. Hemos señalado el crimen de aquellos bárbaros que a lo largo de los años han estado vendiendo opio. El profundo daño que han provocado y las grandes riquezas que han acumulado justificarán su ejecución de acuerdo con la ley. Sin embargo, hemos tomado en consideración el hecho de que muchos bárbaros, al tener noticia de esto, han intentado no repetir sus crímenes y retornar a su lealtad hacia nosotros tomando de sus almacenes 20.183 cajas de opio y pidiéndonos, a través del oficial consular Elliot, que las recibiéramos. Han sido enteramente destruidas y esto ha sido puntualmente reportado al Trono en varios memoriales por este comisionado y sus colegas.

Afortunadamente, hemos recibido un favor especialmente extenso de su majestad el emperador, que considera que para aquellos que se rindan voluntariamente hay algunas circunstancias para aliviar su crimen y, por lo tanto, magnánimamente les ha perdonado el castigo. Pero para aquellos que de nuevo violan la prohibición del opio, es dificultoso para la ley perdonarlos repetidamente. Habiendo establecido nuevas regulaciones, presumimos que el gobernante de vuestro honorable país, que se deleita en nuestra cultura y cuya disposición se inclina hacia nosotros, debe ser capaz de instruir a los muchos bárbaros para observar con cuidado la ley. Solo es necesario explicarles las ventajas y desventajas y luego ellos sabrán que el código legal de la Corte Celeste debe ser obedecido con temor y absolutamente.

Los artículos que exporta China son beneficiosos, ninguno es dañino como el opio. China puede suspender el comercio sin ningún perjuicio para sí.

Nuestro país está a 60 o 70 mil li [tres li son una milla] de China. No obstante, hay barcos bárbaros que se esfuerzan para venir aquí a comerciar con el propósito de hacer grandes ganancias. La riqueza de China es usada como ganancia por los bárbaros. Se dice que la gran ganancia hecha por ellos deriva toda ella de la correcta participación china. ¿Con qué derecho ellos, a cambio, usan una droga venenosa para perjudicar al pueblo chino? Déjennos preguntar: ¿dónde está vuestra conciencia? He oído decir que fumar opio está estrictamente prohibido en vuestro país; esto ocurre porque es claramente entendido el daño que el opio causa. Dado que no está permitido hacer daño a vuestro propio país, entonces todavía menos deberían ustedes dejar que se perjudique a otros países. ¡Tanto menos a China! De todo lo que China exporta hacia países extranjeros, no hay una sola cosa que no sea benéfica para el pueblo: son benéficas cuando se comen, cuando se usan o cuando se revenden. Todas son benéficas. ¿Hay un solo artículo proveniente de China que haya hecho algún daño en países extranjeros? Tomen como ejemplo el té y el ruibarbo; los países extranjeros no podrían estar un solo día sin ellos. Si China cortara estos productos sin preocuparse por aquellos que habrían de sufrir, ¿qué podrían los bárbaros poner en su lugar para mantenerse vivos? Además, los productos textiles de los países extranjeros no podrían ser tejidos si no obtuvieran la seda china. Nuevamente, si China cortara estas exportaciones benéficas, ¿qué ganancia podrían esperar hacer los bárbaros? Por lo que se refiere a otros productos comestibles, comenzando con dulces, jengibre, cinamomo y cosas por el estilo, y artículos para el uso como seda, satén, porcelana, etcétera, las cosas que pueden ser obtenidas por los países extranjeros son innumerables. Por la otra parte, los artículos que llegan a China desde el extranjero pueden ser utilizados únicamente como juguetes. Podemos tenerlos o prescindir de ellos. Desde el momento que no son necesarios para China, ¿qué dificultad podríamos tener si cerramos nuestras fronteras e interrumpimos el comercio? Sin embargo, nuestra Corte Celeste deja que el té, la seda y otros bienes sean embarcados sin límite y circulen por todas partes sin avaricia. Esto es por ninguna otra razón que la de compartir el beneficio con los pueblos del mundo entero. Los bienes exportados de China por vuestro país no solo abastecen vuestro propio uso y consumo, sino que también son fraccionados y vendidos en otros países produciendo una triple ganancia. Aun si ustedes no vendieran opio, tendrían esta triple ganancia. ¿Cómo pueden ustedes llegar a vender productos dañinos si no es por un deseo insaciable?

Inglaterra no consentiría que otra nación introdujera opio en ella.

Supongamos que hubiera un pueblo de otro país que llevara opio para venderlo en Inglaterra y sedujera a vuestro pueblo para comprarlo y fumarlo. Seguramente, vuestro honorable gobernante aborrecería profundamente esto. Hemos oído que vuestro honorable gobernante es bueno y benevolente. Naturalmente, ustedes no pueden desear dar a otros lo que no quieren para sí mismos. También hemos oído que los barcos que vienen a Cantón tienen reglamentos promulgados y establecidos por los que no les está permitido transportar bienes de contrabando. Esto indica que las órdenes administrativas de vuestro honorable gobierno han sido originariamente estrictas y claras. Solo porque los barcos comerciales son muy numerosos quizá no han sido examinados con cuidado. Ahora, luego de que esta comunicación ha sido despachada y usted ha entendido claramente lo estricto de las leyes prohibitivas de la Corte Celeste, ciertamente no dejará a sus súbditos violar la ley nuevamente.

La reina puede acabar con el cultivo del opio, y es lo que debería hacer.

Hemos sabido, además, que en Londres, capital de vuestro honorable gobierno, y en Escocia, Irlanda y otros lugares, originariamente no se había producido opio. Solo en algunos lugares de la India bajo vuestro control, como Bengala, Madrás, Bombay, Patna, Benarés y Malwa, ha sido sembrado opio de colina a colina y han sido abiertos lugares para su manufactura. Durante meses y años ha continuado el trabajo para acumular el veneno. El detestable olor asciende irritando el cielo y espantando a los espíritus. Realmente usted puede erradicar las plantas de opio de estos lugares y de todos los campos, y sembrar los cinco cereales (cebada, trigo, arroz, etcétera). Cualquiera que se atreva a plantar y manufacturar opio nuevamente debe ser castigado severamente. Esta sería una política de gobierno grande y benevolente que acrecentaría el bien común y alejaría el mal. Para esto, el Cielo lo apoyaría y los espíritus le darían buena fortuna prolongando vuestra vejez y extendiendo vuestra descendencia. Todo depende de este acto.

Los comerciantes se han de someter a la ley china.

Por lo que se refiere a los mercaderes bárbaros que vienen a China, ellos reciben comida, bebida y habitación por el gracioso favor de nuestra Corte Celeste. Ellos acumulan riqueza y beneficios otorgados con placer por nuestra Corte Celeste. Ellos pasan más tiempo en Cantón que en su propio país. Recopilar claramente las penalidades legales como ayuda para la instrucción ha sido un principio válido en todas las épocas. Suponga a un hombre de otro país que llega a Inglaterra a comerciar; tiene que obedecer las leyes inglesas. Tanto más debe obedecer en China las leyes de la Dinastía Celeste.

Ha sido necesario imponer la pena de muerte.

Ahora hemos establecido regulaciones que gobiernan al pueblo chino. Aquel que venda opio recibirá la pena de muerte. Ahora considere esto: si los bárbaros nos traen opio, ¿cómo podrían los chinos no venderlo o fumarlo? El hecho es que los bárbaros perversos han puesto a los chinos en una trampa mortal. ¿Cómo podemos garantizar la vida a estos bárbaros? Aquel que toma la vida de una persona debe responder con su vida por esto. ¿El daño producido por el opio puede limitarse a una sola parte? Sin embargo, en las nuevas reglamentaciones, en resguardo de aquellos bárbaros que traen opio a China, la pena está fijada en decapitación o estrangulamiento. Esto es lo que se llama desembarazarse de algo dañino en favor de la humanidad.

Aceptamos la moratoria pedida por los ingleses.

Sin embargo, nos hemos enterado de que a mediados del segundo mes de este año [abril], el cónsul Elliot de vuestra nación fue muy severo y firme respecto a la ley sobre la prohibición del opio y pidió una extensión del límite de tiempo. Requirió una extensión de cinco meses para la India y sus territorios y puertos adyacentes, y de diez meses para la propia Inglaterra, después de lo cual podrían actuar en conformidad con las nuevas reglamentaciones. Nosotros, el comisionado y otros funcionarios, hemos transmitido esta cuestión y recibido la extraordinaria gracia de su majestad el emperador, quien ha redoblado su compasión y consideración. Todos aquellos que desde el año próximo (desde Inglaterra) o seis meses (desde la India) traigan opio a China por error, pero que voluntariamente confiesen y entreguen completamente todo su opio, serán exceptuados del castigo. Después de este límite de tiempo, quienes todavía traigan opio a China habrán cometido una abierta violación y serán ejecutados de inmediato de acuerdo con la ley sin absolutamente ningún tipo de clemencia o perdón. A esto se le llamará la exaltación de la bondad y la perfección de la justicia.

Exhortación final.

Nuestra Dinastía Celeste gobierna y supervisa una miríada de estados y seguramente tiene dignidad espiritual sin fin. Así, el emperador no puede ordenar la ejecución de nadie sin antes haber tratado de reformarlo por la educación. Por lo tanto, él especialmente promulgó estas reglamentaciones. A los mercaderes bárbaros de vuestro país, si quieren negociar por un período prolongado, se les requiere obedecer nuestros estatutos con respeto o cortar permanentemente el flujo de opio. No deben de ninguna manera tratar de probar con sus vidas la efectividad de la ley. Puede usted tamizar a los perversos de su pueblo antes de que vengan a China para garantizar la paz de vuestra nación, mostrar en adelante la sinceridad de vuestra política y conducir a ambos países a disfrutar juntos de la bendición de la paz. ¡Qué afortunado! ¡Verdaderamente, qué afortunado! Después de recibir este despacho usted puede darnos personalmente una respuesta indicando los detalles y circunstancias de vuestro corte del tráfico de opio, asegúrese de hacerlo.

Lo precedente es lo que tenía que ser comunicado".

 

Nota 1: Documento en inglés Traducción Luis César Bou.

Nota 2: Los subtítulos son de www.uv.es



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Edmundo Salazar

Experto en petróleo y gas

 edmundosalazar@gmail.com

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