El maldito Estado Turco; el terror a la revolución kurda

Decía Chávez en el 2009 con los ataques de Israel a Gaza en aquel entonces: “maldito el Estado de Israel”, repitiéndolo varias veces. Las relaciones de Venezuela con Israel se rompieron y se reafirmó una política que al menos dejó el sentido del ejemplo y la decisión frente al monstruoso genocidio que se repitió más ferozmente el año pasado. Malditos Estados efectivamente, pero no solo el de Israel, que es para el mundo entero una razón de rabia e impotencia desperdigada entre todos los corazones nobles del mundo, malditos todos aquellos que junto al aparato de guerra imperialista condensado en la OTAN, se convierten en piezas de un martirio que es decidido desde las oficinas de estrategia de guerra apostadas allí donde crean conveniente que un pueblo ha de ser masacrado con el único fin de preservar sus intereses, que son siempre el de un grupito de élites opresoras en su propia tierra. Malditos entonces Estados como el de Arabia Saudita, Qtar, y en este caso Turquía, cuyo sustrato histórico genocida desde aquellos tiempos del Imperio Otomano, a incluir la masacre de más de un millón de Armenios en 1915, vuelve nuevamente a traslucirse ante la revolución Kurda en la región de Rojava.

32 muchachos y muchachas todos militantes de las juventudes revolucionarias turcas y kurdas murieron en un atentado suicida en la localidad de Suruc, frontera con Siria y la ciudad de Kobane mientras se prestaban a reunirse y hacer una declaración conjunta como colectivos dispuestos a trabajar en función de la “ciudad mártir de Kobane” liberada por las milicias de mujeres y hombres Kurdos a principios de año. Un atentado, efectuado por los enfermos bárbaros del ISIS, que como lo reafirman todos los comunicados hechos en los últimos días, era imposible sin la ayuda de los servicios de inteligencia Turcos.
El nacionalismo Turco representado perfectamente por el gobierno de Erdogan y sus alianzas con las facciones ultraderechistas Turcas, es la continuidad de un Estado terriblemente represivo desde su fundación, dándole continuidad a la mentalidad imperial otomana, cuya sobrevivencia se debe a su particular situación estratégica en la entrada del mediterráneo y la salida del eje Rusia-Medio Oriente que era de especial importancia para las estructuras militares occidentales en los tiempos de la Unión Soviética. De esta manera ayudaron a mantener un Estado opresivo por excelencia, especialmente frente al problema Kurdo, cuya población solo en Turquía traspasa los veinte millones de habitantes.
Los Kurdos respondieron históricamente con estrategias de colaboración, confrontación y acomodo entre sus señoríos feudales dominantes por mucho tiempo, pero desde hace más de veinte años, sus bases campesinas concentradas entre otras en la región montañosa de Cerize-Turquía y sus organizaciones urbanas, han cambiado por completo el panorama convirtiendo la resistencia kurda en la brecha más avanzada política y culturalmente de las resistencias del Medio Oriente, con claras afirmaciones de emancipación social anticapitalistas.

El PKK (Partido de los trabajadores del Kurdistan), organización guerrillera que ha evolucionado del marxismo-leninismo más cerrado hacia posiciones abiertamente libertarias y radicalmente revolucionarias, ha sido el centro neurálgico de las vanguardias de lucha civil y democrática como militar que se han estructurado entre Turquía, el norte de Siria e Irak, extendiéndose hacia el Kurdistán de Irán, peleándose la hegemonía con mucho éxito frente a los corrompidos grupos kurdos de colaboración con el imperialismo y el sionismo. Elemento que se multiplica no solo a través de organizaciones políticas incluyentes de todas las religiones y nacionalidades, incluyentes de género y trabajadores (de hecho la revolución de Rojava rompe todas las bestialidades contra la mujer sustentadas en los Estados y culturas fundamentalistas) con es el caso del HDP (Partido por la democracia de los pueblos) en Turquía (con una gran victoria electoral en las últimas elecciones en Turquía), sino la confederación del comunidades de Kurdistán, las milicias del YPJ-YPJ (milicias respectivamente de hombres y mujeres) en Siria, el Partido por una Vida Libre en Irán, etc.

Lo cierto es que el quebrantamiento del Medio Oriente fruto de la injerencia genocida que desde la primera invasión a Irak en los años noventa, y las sucesivas invasiones a Afganistan, Libia, Siria, acompañados por los genocidios israelitas a Gaza, se han producido en esta región del mundo, en estos momentos, les apareció el “loco inesperado”. Loco colectivo que no es solo una nación o una facción religiosa peleando sus derechos e imponiendo su fuerza sino una revolución cultural y política absolutamente laica e inclusiva, ganada con las armas que pone contra la pared todos estos “malditos Estados” que han colaborado con los intereses imperiales, hasta reventarse ellos mismos o conservarse estableciendo regímenes absolutamente opresivos. Pero al mismo tiempo revienta todos los fundamentalismos nacionales y religiosos que han hegemonizado muchas de las luchas nacionales, restableciendo la posibilidad de hacer del Medio Oriente un lugar que dada su terrible situación al mismo tiempo broten unas de las más radicales y esperanzadoras revoluciones que se juegan su destino en el mundo. Antagonismo entre esclavitud y libertad vivida en su situación más profunda y terrible; pero aún así victoriosa a la libertad.

En estos momentos el problema, cual historia civilizatoria en su eterno retorno, se juega sobre las fronteras del río Eufrates donde las milicias kurdas avanzan sin detenimiento hacia la toma del gran parte del norte de Siria hasta la cuidad de Aleppo tomada por el Isis, rompiéndole sus lazos logísticos con Turquía y en general los centros estratégicos militares de los mercenarios apoyados por Turquía y los estados parias del imperialismo. Este atentado de Suruc de manera evidente rompe las negociaciones propuestas por los kurdos en Turquía y profundizan la guerra, donde son explícitas las intenciones de Erdogan de atacar directamente el norte de Siria y acabar con la revolución de Rojava y la posibilidad de que ella se convierta en un punto de referencia de liberación que afecte la región entera. Rusia por razones propias no aceptaría esta situación, es decir cualquier intervención directa de Estados sobre Siria, por lo cual el odio de todos estos jeques regionales a la revolución kurda se puede convertir en la razón de una confrontación mucho mayor y mundial. Todo esto se decidirá en los próximos meses.

Por lo pronto, la revolución kurdo toma fuerza, de hecho los muchachos que murieron en Suruc son testimonio de la cantidad de jóvenes que hoy en día se acercan a una región tan peligrosa a dar su voluntad y vidas en función de reabrir esperanzas (los medios de comunicación hablan de enfermos mentales europeos que se involucran dentro de la barbaridad del ISIS pero no se refieren a la cantidad de organizaciones e individuos que en estos momentos, especialmente desde Europa se prestan a colaborar con la durísima resistencia kurda).

Lástima nuestro gobierno no solo no ha hecho ninguna declaración de solidaridad con este milagro libertario que se juega la vida en contra de maquinarias militares y represivas gigantescas. Por el contrario sigue sus lazos con la “maldita Turquía” la asqueante Arabia Saudita y en general cambia toda la posición de principios que la revolución bolivariana había demostrado hacia esta región. Al contario el gobierno y el parlamento en Bolivia ya se han manifestado al respecto, con sendas declaraciones solidaridad con la revolución de Rojava, estableciendo al menos una posición mucho mas clara y desapegada a los pragmatismos geopolíticos que el gobierno venezolano, prueba de que la bravura en nuestras tierras sigue viva. Pero no importa, estamos nosotras y nosotras el pueblo venezolano para hacerlo.

Invitamos el próximo 4 de Agosto en el café de las primeras letras, boulevard Panteón Caracas al foro que el Komité de Solidaridad con el Pueblo del Kurditán-Venezuela, se hará con la presencia de Alí Dogan, representante en nuestramerica de la resistencia kurda….Que vivan los pueblos en lucha.


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Roland Denis

Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofía en la UCV. Fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s militó en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012).

 jansamcar@gmail.com

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