Un mundo sin guerra ni hambre (I)

“En este articulo logro juntar ideas de muchos autores y especialistas que se han dedicado hacer estudios e investigaciones apoyados por estadísticas brindada por organismos internacionales, donde se demuestran fríamente los guarismos de los seres en la tierra que tienen hambre y mueren por este flagelo, donde los responsables directos son los países los líderes de las potencias mundiales, en el mundo hay millones de personas que no consumen  un promedio de 2 mil 300 caloría para sobrevivir diariamente;  pero lo paradójico   es la muerte diarias de personas por subnutrición y los millones de seres humanos con hambre y por otro lado los países del mundo gastan millones de dólares en armamentos y el G8 encabezado por los estados Unidos se ponen de acuerdo para financiar guerras e invasiones y luego en las cumbres sobre la alimentación mundial, jamás encuentran soluciones para erradicar el hambre, los millones de dólares solo aparecen para financiar la guerra y la banca mundial, en esta primera parte de este Articulo dividido en dos partes tratare sobre el hambre en el mundo y los gastos en armamentos por las grandes potencias. Queremos un mundo con justicia y solidaridad”.  

..“Mil millones de personas mueren de hambre o de sus consecuencias inmediatas. Un niño de menos de 10 años muere cada siete segundos y cada cuatro minutos otro se queda ciego por falta de vitamina A. El Orden Mundial no es solo asesino, sino absurdo; pues mata sin necesidad. Hoy ya no existen las fatalidades. Un niño que muere de hambre hoy muere asesinado”

JEAN ZIEGLER; exrelator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, quien dió el grito de alarma en la Comunidad Internacional ante los Jefes de Estado

Hay muchas dudas si realmente los líderes de las principales potencias mundiales tengan una preocupación verdadera  para alcanzar soluciones de fondo al problema del hambre en el mundo. Los presidentes y primeros ministros de los países del grupo de los ocho, actúan sin egoísmo y cinismo y si lograran comprometerse a unirse y declarar la guerra contra el hambre y erradicar ese terrible flagelo que padecen millones de seres humanos. Ellos tienen como hacerlo, tienen los recursos económicos, solo falta la voluntad política y no solo pensar en la economía de mercados. Se denomina G8 a un grupo de países industrializados del mundo cuyo peso político, económico y militar es muy relevante a escala global.

La crisis alimentaria y el hambre en el  mundo y el cambio climático son duda los temas que  mayores expectativas suscitan antes de las cumbres, pero los resultados alcanzados han sido decepcionantes. Aún así,  sirvió  para probar, una vez más, la  facilidad  que tienen los políticos de presentar como un éxito lo que en realidad es un fracaso. La fórmula para lograrlo no es nueva. Consiste en decir que el tema se discutió,  señalando  como logros un par de generalidades y diciendo al final que quedaron sentadas las bases para futuros acuerdos, lo que en realidad equivale a decir que se pospuso el problema.  Eso es lo que pasa cuando se comprometen aportar recursos económicos y al final lo entregan por cuentas gotas, y así no se logra el efecto deseado en el tiempo de  los compromisos y planes

Prueba del incumplimiento es el Informe de la organización internacional Oxfam advirtió que el G8 fracaso a la hora de cumplir sus promesas de ayuda y presenta contabilidad engañosa y fraudulenta, el G8 tergiversó las cifras, de modo que indicasen que había aportado 49 mil millones de los 50 mil millones de dólares prometidos. Pero según la OCDE, responsable por la cuantificación de las cifras oficiales sobre la ayuda, el G8 aportó solamente 31 mil millones de dólares. De los 25 mil millones prometidos para África, solo se aportaron 11 mil millones de dólares.

 
“En lugar de honrar sus promesas, el G8 falsificó los libros y exageró sus cifras demasiado para disimular su falta de acción”, denuncia Emma Seery, portavoz de Oxfam. “Este no es un informe contable, es una tapadera, una vergüenza para el G8 y un insulto para los más pobres del mundo”.

La realidad es que faltan 19 mil millones de dólares. Es lo mismo que 7 días del gasto militar del G8, y apenas un 0,06% de sus ingresos nacionales combinados. El hecho de que este dinero no esté puesto sobre la mesa ha retrasado los mismos objetivos de desarrollo que el G8 se había comprometido a conseguir.

“Si el G8 hubiera cumplido su promesa de ayuda, podrían haber escolarizado a todos los niños, pagado los salarios de 800 mil comadronas en África y ofrecido 1 millón de redes para la cama capaces de salvar vidas. Estos son los verdaderos costes de su falta de acción”, sentenció  Seery.

Italia, Alemania, Francia y Japón no han conseguido aportar el dinero prometido para ayudar a los pobres. Italia es el país peor parado, ya que solo aporta un 0,15% de sus ingresos nacionales para la ayuda, la menor cantidad de todos los países del G8 y una cifra paupérrima para el objetivo del 0,7% fijado por la ONU. Este país ha destinado apenas 2,3 mil millones de dólares para ayuda en 2010, casi la mitad de lo que el gobierno italiano gasta en coches y conductores para los ministros y otros empleados gubernamentales. Alemania está bastante lejos del objetivo, y Francia, que ocupa la presidencia y es anfitriona del G8 y del G20 este año, también tiene camino por delante, a pesar de haber incrementado la ayuda el año pasado. El Reino Unido casi ha conseguido cumplir su promesa de 2010, y se espera que alcance el 0,7% en 2013. Canadá  casi ha satisfecho su compromiso y los Estados Unidos ya lo han hecho, pero porque desde el comienzo pusieron muy poco dinero sobre la mesa. 

Las potencias mundiales han logrado unirse a través de la ONU y han apoyado a los Estados Unidos, con armas, soldados y recursos económicos  en las invasiones y guerras, como la de Irak y Afganistán. Como ahora pretenden agredir al pueblo de Irán; guerras que son ilegales; además la guerra no contó con el mandato expreso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; pero la presión de Estados Unidos  logro el apoyo de un grupo de países para formar una alianza que invadiese Iraq para derrocar al gobierno de Saddam Husein. Esta coalición, que se autodenomino Coalición de la voluntad, estaba formado por los gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría. EE.UU. invadió Afganistán, sin aportar pruebas y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. La invasión y ocupación de Afganistán por los ejércitos de EEUU y Reino Unido, después las fuerzas invasoras toman el nombre  Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), conformada por  tropas de 42 países, donde la OTAN tenía el control de esta fuerza. Si se ponen de acuerdos para agredir pueblos y asesinar poblaciones civiles y causar daños materiales, culturales y económicos, además de las violaciones flagrantes de los derechos humanos. También deben acordar los presidentes y primeros ministros de estos países de hacer un plan con todos los recursos económicos a través de la FAO para erradicar el hambre en el mundo, este sería un acto reivindicativo y de contrición por los daños causados a la humanidad.

Los números son aterradores 

El reciente aumento de los precios de los alimentos puede provocar dificultades adicionales en la lucha para reducir el hambre. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) estima que en 2010 hay un total de 925 millones de personas subnutridas, en comparación con los 1 023 millones que había en 2009. Son cifras más elevadas que las anteriores a la crisis económica y la de los alimentos de 2008 y 2009, y más altas que el nivel de cuando los dirigentes decidieron, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre.

La mayoría de las personas que sufren de hambre en el mundo vive en los países en desarrollo, donde representan el 16% de la población. Si bien esta cifra señala un adelanto respecto a 2009, sigue estando muy por encima de la meta fijada por el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), de reducir a la mitad la proporción de personas subnutridas en los países en desarrollo, del 20% de 1990-1992 al 10% en 2015.

Aquí  una vez se demuestra que no hay la voluntad política ni económica, si recordamos la interesante conferencia dictada en diciembre del 2009  en la Universidad Internacional de Andalucía titulada “El Mundo en rumbo de Colisión” por Manfred Max-Neff, economista y ambientalista chileno, ganador del Premio Nobel Alternativo de Economía.  Esta conferencia está enfocada sobre el cinismo del capitalismo y los líderes mundiales sobre el tema de la pobreza y el hambre en el mundo. Expone con cifras de organismos internacionales la terrible realidad que vivimos. En 2009, la FAO estima que 1 020 millones de personas están subnutridas en todo el mundo y el dinero necesario según este organismo de las Naciones Unidas es de 30 mil millones de dólares anuales para salvar estas vidas. Combatir el hambre es un compromiso asumido por los países del mundo, y seguir los progresos hacia la consecución de los objetivos relativos a la reducción del hambre establecidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 y la Cumbre del Milenio de 2000. Se ha venido planteando que no hay dinero para resolver el problema de la miseria en el mundo.

Durante la crisis financiera mundial que estalló en el 2008, rápidamente hubo auxilio para salvar a los bancos privados de la bancarrota, la ayuda llegó por la acción concertada de 6 bancos centrales (Japón, USA, UE, Suiza, Canadá, Inglaterra), inyectaron  180 mil millones de dólares. El senado de USA aprobó 700 mil millones de dólares y dos semanas después aprobó 850 mil millones de dólares más y en septiembre del 2009 se estima que el paquete de rescate alcanzó los 17 trillones de dólares, es decir 17 millones de millones de dólares. Dice  Max-Jeff: “A una situación como esta nos enfrentamos, a dos alternativas, ser demagógico o ser realista. Si sostenemos invocando la ley de la oferta y la demanda, que en el mundo hay más demanda por pan que de operaciones estética y más demanda para aliviar la malaria que por vestidos de alta costura, y si sugiero un referéndum que pregunte a los ciudadanos si prefieren destinar las reservas monetarias para salvar vida o para salvar bancos. Si planteó todo esto se me acusara de demagogia. Si por el contrario acepto que es más urgente necesario, conveniente y provechoso impedir la quiebra de una aseguradora o una institución bancaria que dar de comer  a millones de niños, socorrer las víctimas de un huracán o curar el dengue, en ese caso se dirá que soy realista”.

Ese es el mundo en que estamos, un mundo acostumbrado a que nunca hay suficiente para los que no tienen nada y siempre hay suficiente para los que lo tienen todo. No hay suficientes recursos, se nos ha dicho, para superar la pobreza, pero sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales. Qué pasa si dividimos los 17 trillones de dólares por los 30 mil millones de dólares anuales que estima la FAO para superar el hambre en el mundo. Si hacemos esa simple división los resultados que se obtendrían será de 600 años  de un mundo sin hambre. ¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién la tenía? Se no había dicho  que no había el dinero para resolver la pobreza. Si siempre nos dijeron que no alcanzaba para resolver la pobreza y de repente, de la noche a la mañana hay más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza.

Creo que difícilmente se puede concebir  una realidad más obscena y más repugnante. Nunca se puede imaginar que se usen magnitudes tan descomunales para rescatar bancos y no para combatir el hambre. Es decepcionante la conducta de los dirigentes de los países más desarrollados del mundo que solo piensan en defender el capitalismo salvaje que se apropia de las riquezas naturales de los países en desarrollo.

¿Cuánto no gastan estos países en armamentos y financiando los conflictos bélicos?

Desde que Estados Unidos emprendiera la "lucha contra el terrorismo internacional”, ese país gasta en armamento alrededor de 580 mil millones de dólares anuales, según el Instituto Internacional de Paz de Estocolmo (Stockholm International Peace Research Institute, SIPRI) y aventaja con creces a todos los demás países del mundo. El país norteamericano aventaja también a Rusia, que destina 347 mil millones de dólares para el desarrollo, producción e implementación de armas. 

El año pasado, los países de todo el mundo se gastaron 1,204 billones de dólares en armamento, lo que supone 184 dólares per cápita, por lo que el aumento en relación con 2005 fue del 3,5 por ciento en términos reales. En los últimos diez años, entre 1997 y 2006, el gasto se incrementó en un 37 por ciento." 

 
Los gastos militares de los EEUU 
 
 
Estados Unidos: 623.000.000.000 $ por año  
 
El resto sumado: 500.000.000.000 $ por año 

 
"Un día de gasto militar representa seis veces el presupuesto anual de la FAO (Food and Agriculture Organization). En un día, 40.000 personas mueren de hambre en el mundo, ese mismo día gastamos en armamento 4 mil millones de dólares. Es decir, por cada muerto de hambre cada día, usamos en armamento 100 mil dólares. Con lo que gastamos por 100 mil euros podríamos alimentar más de 200 años a esa persona. Más de 280.000 cada semana. 15millones de personas a lo largo del año. El crecimiento demográfico, una productividad precaria y la imposibilidad de competir contra los subsidios agrícolas de los países enriquecidos, son las principales causas del hambre.  
 
El primero de los Objetivos del Milenio (ODM) para el desarrollo de los países empobrecidos es reducir el hambre a la mitad en 2015. Seis años después de establecer ese objetivo como eje del desarrollo, 852 millones de personas sobreviven con problemas de nutrición." 

 
El hambre no se detiene, pero el gasto militar y la venta de armas tampoco. Los Estados miembros del G-8 producen, cada año, el 84% de las exportaciones de armas en el mundo. Invierten en la industria armamentística diez veces más que en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). 

Estamos lejos de erradicar el hambre  porque en el planeta, hoy, se gastan 900.000 millones de dólares en defensa, unos 325.000 millones en subvenciones a la agricultura y sólo entre 50.000 y 60.000 millones en ayuda para el desarrollo. 

Desde 1999, los países de África, Asia y América Latina han gastado más de 87.000 millones de dólares en armas, una media anual de unos 22.000 millones de dólares. Sólo en la Guerra de Iraq, desde 2003, EEUU ha derrochado más de 300.000 millones. La FAO asegura que bastarían 25.000 millones al año para reducir a la mitad el hambre  en 15 países de Latinoamérica y África antes de 2015 y salvar de una muerte segura a 900.000 niños. 

Seis días de gasto militar permitiría enviar a la escuela a todos los niños y niñas del mundo 
Un informe publicado esta semana denuncia que más de 28 millones de niños en países afectados por conflictos no reciben educación. Si el gasto militar mundial se destinase a educación, en el año 2015 podría alcanzarse el objetivo de Educación para Todos.

Al comparar el gasto militar total del mundo, destaca Estados Unidos con 711 mil millones dólares al año, lo cual representa el 48% del total mundial mientras toda América Central y Sudamérica con un consumo de 30 mil millones anuales solo alcanzan un 2%. Europa con un total de 289 millones de dólares se sitúa en el 20% del total mientras que Rusia tan solo alcanza el 4%.

En marzo de 2012  la guerra de Irak cumplirá su noveno aniversario. Hace más de un año que sobrepasó en duración a la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. En términos económicos, la guerra de Irak es la segunda guerra más onerosa en la historia militar de Estados Unidos, sólo superada por la Segunda Guerra Mundial que supuso el despliegue de 16,3 millones de soldados. No obstante, si en la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos gastó anualmente menos de 100 mil dólares por soldado, hoy en Irak gasta más de 400 mil.

Los autores del libro The Three Trillion Dollar War. The true cost of the Iraq Conflict, Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía (2001), y Linda J. Bilmes, catedrática de la Universidad de Harvard; dicen “No hay guerras que sean baratas; la pérdida de vidas humanas no tiene precio. La llamada «Guerra Global contra el Terror», en la que Irak y Afganistán figuran como sus principales frentes, ha sido terriblemente dañina. Hasta ahora, el balance que ha arrojado ha sido negativo”.

Un estudio de la Universidad de John Hopkins calcula que entre marzo de 2003 y junio de 2006 murieron aproximadamente 650 mil iraquíes a causa de la invasión. De acuerdo con un estudio más reciente, la cifra de iraquíes muertos sobrepasaba el millón (Opinion Research Business, 2007). A estos números, habría que añadir la muerte de los soldados estadounidenses, de las tropas de otros países, de las fuerzas de seguridad iraquíes, de los contratistas, de los periodistas y de los cooperantes y trabajadores humanitarios.

De los 3 billones de dólares proyectados por Stiglitz y Bilmes, sólo un tercio de esa cantidad sería gasto operativo (2003-2017). Las restantes dos terceras partes comprenden los costes del cuidado de los veteranos (630 mil millones de dólares), otros gastos militares (267 mil millones) y el pago de los intereses derivados de la financiación de la guerra (616 mil millones). Estos costes, sumados al gasto operativo de la estimación realista (1,14 billones), elevaría el coste total a 2,65 billones de dólares, cifra que los autores redondean en 3 billones.

Para el final de 2008, las guerras en Irak y Afganistán habrán incrementado la deuda pública en más de 900 mil millones de dólares.

A los 3 billones de dólares, habría que añadir unos estimados 840 mil millones por concepto de la guerra en Afganistán. La Administración de Bush no sólo fue engañosa respecto a la casus belli de su intervención, sino que también fue irresponsable respecto al coste de la guerra, que «vendió» como fácil y barata. Antes de la invasión, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld declaró que la guerra costaría entre 50 y 60 mil millones de dólares, cantidad que hoy en día se gasta en tres meses de operaciones. Andrew Natsios, el entonces Administrador de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), declaró que la reconstrucción de Irak ascendería a tan sólo 1.700 millones de dólares.

En éste Siglo, 1,500 millones de seres humanos sobreviven con un ingreso menor a un dólar por día. La Tierra reboza de riquezas pero aun así 925 millones de hombres sufren en permanencia de desnutrición llevando a la invalidez. Otros 31 millones de personas han muerto el año pasado de hambrunas que eran previsibles. El precio de los cereales, especialmente el trigo, ha aumentado un 130 por ciento; el del arroz (el alimento más consumido del planeta) un 74 por ciento, el de la soja un 87 por ciento y el del maíz un 53 por ciento.  

José  Esquinas, funcionario internacional de la FAO durante 30 años, dice: “En la FAO está “prohibido”, prácticamente en todas las reuniones de Naciones Unidas, hablar de soberanía alimentaria (...) porque va contra el libre comercio". 

Esquinas, agrega más adelante  “el terminar con el hambre es un problema de voluntad política. Cuando se presentan pandemias mucho menos fuertes que el hambre como la fiebre aviar, la gripe A o la fiebre porcina se han invertido cantidades ingentes. El número de muertos por gripe A durante cuatro años ha sido de 17 mil personas, menos de la mitad de los que mueren en un solo día por hambre y se han hecho los esfuerzos que no se han hecho en el caso del hambre. Muchas veces uno se plantea si el problema del hambre no es debido a que el hambre no es contagiosa. Pero yo considero una miopía política el no darse cuenta de que el hambre si no es contagiosa es tremendamente peligrosa. Ya no hablo de generosidad, hablo de egoísmo inteligente.”

Sin soberanía alimentaria no habrá nunca seguridad mundial ni paz. Debería ser una estrategia global el asimilar el concepto de soberanía alimentaria.”

Pero hablar de soberanía alimentaria no es fácil, sobre todo en organismos internacionales como la FAO: “En la FAO está “prohibido”, prácticamente en todas las reuniones de Naciones Unidas, hablar de soberanía alimentaria. No es un término aceptado, sólo se habla de seguridad alimentaria porque el primero va en contra del concepto de libre comercio. 

Los autores del libro The Three Trillion Dollar War. The true cost of the Iraq Conflict, Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía (2001), y Linda J. Bilmes, catedrática de la Universidad de Harvard; dicen “No hay guerras que sean baratas; la pérdida de vidas humanas no tiene precio. La llamada «Guerra Global contra el Terror», en la que Irak y Afganistán figuran como sus principales frentes, ha sido terriblemente dañina. Hasta ahora, el balance que ha arrojado ha sido negativo”.

Un estudio de la Universidad de John Hopkins calcula que entre marzo de 2003 y junio de 2006 murieron aproximadamente 650 mil iraquíes a causa de la invasión. De acuerdo con un estudio más reciente, la cifra de iraquíes muertos sobrepasaba el millón (Opinion Research Business, 2007). A estos números, habría que añadir la muerte de los soldados estadounidenses, de las tropas de otros países, de las fuerzas de seguridad iraquíes, de los contratistas, de los periodistas y de los cooperantes y trabajadores humanitarios.

En marzo de 2012  la guerra de Irak cumplirá su noveno aniversario. Hace más de un año que sobrepasó en duración a la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. En términos económicos, la guerra de Irak es la segunda guerra más onerosa en la historia militar de Estados Unidos, sólo superada por la Segunda Guerra Mundial que supuso el despliegue de 16,3 millones de soldados. No obstante, si en la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos gastó anualmente menos de 100 mil dólares por soldado, hoy en Irak gasta más de 400 mil.

De los 3 billones de dólares proyectados por Stiglitz y Bilmes, sólo un tercio de esa cantidad sería gasto operativo (2003-2017). Las restantes dos terceras partes comprenden los costes del cuidado de los veteranos (630 mil millones de dólares), otros gastos militares (267 mil millones) y el pago de los intereses derivados de la financiación de la guerra (616 mil millones). Estos costes, sumados al gasto operativo de la estimación realista (1,14 billones), elevaría el coste total a 2,65 billones de dólares, cifra que los autores redondean en 3 billones.

Para el final de 2008, las guerras en Irak y Afganistán habrán incrementado la deuda pública en más de 900 mil millones de dólares.

A los 3 billones de dólares, habría que añadir unos estimados 840 mil millones por concepto de la guerra en Afganistán. La Administración de Bush no sólo fue engañosa respecto a la casus belli de su intervención, sino que también fue irresponsable respecto al coste de la guerra, que «vendió» como fácil y barata. Antes de la invasión, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld declaró que la guerra costaría entre 50 y 60 mil millones de dólares, cantidad que hoy en día se gasta en tres meses de operaciones. Andrew Natsios, el entonces Administrador de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), declaró que la reconstrucción de Irak ascendería a tan sólo 1.700 millones de dólares.

Las cifras que maneja el libro son impresionantes y difíciles de comprender. Estados Unidos es uno de los países más ricos del planeta, y en términos estrictamente económicos se «puede permitir» este «error». Está claro que los estimados billones de dólares que costará  la guerra no conducirán a su bancarrota. La cuestión no es si Estados Unidos puede permitirse este enorme gasto, sino, más bien, cuál ha sido el coste de oportunidad. ¿De qué otra forma se podría haber gastado el dinero? Con 1 billón de dólares se podrían haber construido ocho millones de viviendas sociales, con esta cantidad se podrían haber becado la carrera universitaria de 43 millones de estudiantes en universidades públicas. Con 3 billones Estados Unidos podría haber financiado su sistema de seguridad social para casi medio siglo. Con una fracción del estimado coste de la guerra podría haber cumplido su compromiso de destinar el 0,7% de su PIB a la ayuda al desarrollo, y así  avanzar en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Diez días de gastos militares en Irak (5 mil millones de dólares) equivalen a lo que Washington destina en todo un año en ayuda al desarrollo de África, el continente más pobre del mundo. Con estas cantidades se podría haber mejorado la vida de millones de personas, que a su vez podría haber redundado en una mayor seguridad y bienestar.

En la segunda entrega escribiré sobre las instituciones económicas internacionales como el FMI, BM y OMC, su papel en toda esta crisis alimentaria, especulación financiera que está generando hambre en el mundo.

   http://juanlinaresruiz.blogspot.com/   


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Juan Linares

Ex-parlamentario regional. Especialista en Crisis. Temas Preferido: Ecología, Política Internacional y Laboral. Militante de Marea Socialista en el estado Bolívar.

 jlrlinares@gmail.com      @JuanLinaresRuiz

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