Dónde está el patio trasero

Aunque el tema central de la Cumbre de Iberoamericana en Mar del Plata, esta semana, ser la política pública en los sistemas educativos de la región y sus relaciones múltiples con los modelos de desarrollo, sería ingenuo creer que eso es lo que le quita el sueño a los poderes en Madrid y Washington. Para el presidente Piñera, por ejemplo, y a los gobierno del “cordón del Pacífico” (Chile, Per, Colombia, Panamá, Costa Rica y México), la cosa es más seria.

El anterior cónclave en Santiago de Chile en 2007 es recordado por el grito del Rey de España a Chávez mandándolo a callar. Esta vez, aunque el Rey no asista a la ciudad balnearia y nadie se atreva a gritarle al intempestivo líder bolivariano, el real interés de la reunión es avanzar sobre --y contra-- las tendencias autonomizantes e independientes en la región.

Para EE.UU., lo que está ocurriendo en América latina y El Caribe es incompatible con la sustentabilidad de su dominación. Como para cualquier imperio en la historia.

Lo mismo vale para Madrid, segundo inversor global en estas tierras. Aunque no todos los gobiernos de América latina cuestionan esa dominación en sus raíces, ni tienen una vocación anticapitalista, como en Venezuela y Bolivia, de todas maneras la suma --o la media-- de sus actuaciones es un mal ejemplo. ¿Por qué? Porque fisura las estructuras de control de nuestros Estados, economías y sociedades.

Nunca en 200 años, América latina mostró las gigantescas reservas financieras externas actuales de casi 200.000 millones de dólares, y buena parte de ellas está fuera del control del FMI, el Club de París, el Banco Mundial o las corporaciones bancarias privadas.

Si esto es inaceptable, imaginemos el terrible escozor que causan organismos como UNASUR, PetroCaribe, en especial el ALBA, o la conjunción de estos órganos autónomos en uno superior que será creado en julio de 2011 en Caracas, bajo la denominación de Acuerdo de Países Latinoamericanos y del Caribe. Ninguno de ellos, incluso el más moderado y mediado, UNASUR, cuenta con representantes de EEUU o España, es decir, actúan sin mediaciones imperiales directas, aunque el ALBA sea el único con carácter anti imperialista.

Esto indujo al The Economist del 10 de septiembre de este año, a editorializar que “América Latina ya no es el patio trasero de nadie”. Pero a los Republicanos de la Cámara Baja los llevó a la urgencia de convocar un encuentro de ultra derechistas de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Colombia y EE.UU., los das 19 y 20 de noviembre, con una agenda titulada “Peligro en los Andes. ALBA: Amenazas a la democracia, a los Derechos Humanos y a la seguridad interamericana”.

Cinco días después, la entidad periodística Wikileaks, reveló documentación probatoria de que las Embajadas de Estados Unidos andan husmeando a la rioplatense Casa Rosada de Buenos Aires y otras casas gubernamentales de poco andinos como el de Guyana. Mes y medio antes, José Ma. Aznar transpiró el mismo mal humor en Buenos Aires, el 15 de octubre, cuando fue traído por el Alcalde de la Ciudad-Estado, Mauricio Macri, a otra congregación de derechosos radicales, entre los que estaba el hijo de Vargas Llosa. Allí se atrevió a decir: “América latina no debe temer seguir avanzando por el camino de la recuperación de su frágil democracia en riesgo”.

Esto adquiere expresiones concretas cuando se trata del largo plazo. El Departamento de Estado anda activando los dispositivos de inteligencia correspondientes a las acciones políticas, militares y sociales que avanzan, dirigidas a un solo objetivo: modificar lo más pronto la relación de fuerzas adversa que se la ha formado en el continente desde hace una década. El nombre y apellido de eso es algo así como empujarnos hacia el camino de Honduras, Panamá o Chile, para sacarnos de la ruta, "riesgosa" al dominio imperial, de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Intentar aislar a Chávez en la región y malponerlos con sus vecinos, o averiguar si Cristina está en sus cabales psíquicos, son asuntos distintos, pero ambas informaciones convergen en una misma necesidad geopolítica para Washington. Los dos gobiernos, siendo distintos en su factura ideológica y su proyecto político, están asociados en áreas estratégicas mediante más de 90 tratados, acuerdos, protocolos y políticas latinoamericanas, que desafían el control totalitario de los monopolios y el Estado norteamericano. Lo mismo ocurre en relación a otros países como Brasil, Paraguay, Uruguay y los amigos de Venezuela en UNASUR y PetroCaribe.

Allí radica la relevancia relativa de la cumbre reciente de la Unin de Naciones de Suramérica (UNASUR) realizada en la República Cooperativa de Guyana el 25 de noviembre. Su nuevo Protocolo Democrático sirve para contrarrestar las presiones y sigilos conspirativos y diplomáticos de España y Estados Unidos, como lo demostró el golpe reciente en Ecuador, un hecho que tenderá a repetirse con la inexorabilidad del odio capitalista en otros países. Paraguay o Guyana podrían ser los próximos. Ese detalle diferencia al Protocolo de la UNASUR de la Carta Democrática de la OEA, que como se sabe está dirigida a bloquear dictaduras del pasado, pero también experimentos revolucionarios del presente, como los de Venezuela o Bolivia.

La novedad, dentro de esta dinámica sinuosa de movimientos y tendencias contradictorias en nuestro continente, lo está ejercitando el presidente chileno Piñera, la figura rutilante del nuevo sector contrarrestante, compuesto por regímenes que actúan como agentes directos del imperialismo de EEUU. Estos se agrupan en lo que se conoce como el “cordón del Pacífico”… y actúan, sobre Piñera con su "sonrisa pepsodent", al calor de los abrazos y besos en los pasillos de la diplomacia. J. M. Santos es el mejor aliado, y la ficha más fuerte dado el peso y carácter de su régimen político, en este juego sinuoso promovido por el mandatario trasandino y las corporaciones privadas que representa.

El presidente chileno confesó en una larga entrevista con el canal internacional de noticias NTN (22/11/10), que su gobierno pactó con los de Bogotá y Lima, “Acuerdos comerciales y políticos estratégicos para la región”. Uno, de alta importancia en lo comercial, es actuar junto a Colombia en gigantesco mercado del Pacífico, para contrarrestar la creciente presencia de Argentina y Brasil, que ya son receptores, juntos, de más de 15.000 millones de dólares de inversión, por ejemplo, de China.

Y Piñeta lo dijo bien claro: “Trabajamos por dos proyectos distintos, el de Chávez y Morales, y el de nosotros que avanza para fortalecer el libre comercio y la democracia en la región”.

Sabemos lo que significan estos dos postulados, y lo que pueden conllevar en el terreno de la política, cuando el medio está el poder de Estado, sin el cual ambos quedarían reducidos a fantasías animadas de ayer y hoy, como Disney.

meguerrero00@gmail.com


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Modesto Emilio Guerrero

Periodista venezolano radicado en Argentina. Autor del libro ¿Quién inventó a Chávez?. Director de mercosuryvenezuela.com.

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