(VIDEO) Diputado del PSUV M/G Hugo Carvajal, reconoce a Guaidó como "presidente encargado" y pide la recepción de ayuda humanitaria a las FAN

21-02-19.- El exjefe de inteligencia y contrainteligencia militar en Venezuela y diputado del Psuv, Hugo "Pollo" Carvajal, anunció a través de una serie de videos publicados en su cuenta en la red social Twitter el reconocimiento a Juan Guaidó, el auto proclamado "presidente encargado", así como permitir la recepción de ayuda humanitaria a las FAN

El "pollo" Carvajal, como también se le conoce, envió un mensaje "al pueblo venezolano", y principalmente a sus ex compañeros de armas, donde aseguró que no aceptar el ingreso de alimentos y medicinas sería una decisión inhumana.

Carvajal se puso a la orden del presidente encargado Juan Guaidó en "el objetivo de restablecer el orden constitucional que nos permita convocar elecciones libres". "Pueblo venezolano, nos encontramos en la mayor crisis humanitaria y republicana de nuestra historia, me dirijo a ustedes con una doble responsabilidad: la que tengo como diputado a la Asamblea Nacional, último vestigio de democracia que se mantiene vivo en este país, pero también con la responsabilidad que tengo como soldado de esta patria", inició Carvajal su discurso.

"Todos me conocen por haber cumplido con mis deberes en una carrera militar de más de 30 años, dentro de la cual, me tocó dirigir la inteligencia y contrainteligencia militar por más de una década durante dos períodos de Hugo Chávez, quien además de haber sido mi Comandante en Jefe, fue mi gran amigo", aseguró el parlamentario por el estado Monagas. "La Academia Militar me enseñó a cumplir siempre con mis sagrados deberes y juramentos patrios", recalcó.

DISCURSO COMPLETO:

Pueblo de Venezuela, nos encontramos en medio de la mayor crisis republicana y humanitaria de nuestra historia moderna. Por eso hoy, me dirijo a ustedes con una doble responsabilidad, la que tengo como diputado a la Asamblea Nacional, último vestigio de democracia que se mantiene vivo en este país; pero también, con la responsabilidad que tengo como soldado de esta Patria, integrante del Ejército venezolano.

Todos me conocen por haber cumplido con mis deberes en una carrera militar de más de 30 años, dentro de la cual, me tocó dirigir la inteligencia y contrainteligencia militar por más de una década, durante los dos períodos (democráticamente electos) de Hugo Chávez. Quién además de haber sido mi comandante en jefe, fue mi gran amigo; y quien hoy es un alma que solo Dios sabrá como juzgar. Mi fuerte no es hablar en público, pero cuando decidí ofrecer mis servicios como diputado al pueblo monaguense, me valí más de mis acciones que de la trillada retórica política; y creo que gracias a eso, ese noble pueblo me entregó su confianza. Sin embargo, considero que hoy mis palabras pueden ser un importante ente accionador y la mejor manera de corresponderle.

Lo que sí considero mi fuerte, es lo que la Academia Militar me enseñó: cumplir siempre con mis sagrados deberes y juramentos patrios, como soldado y como ciudadano. Entre los deberes como soldado, está el seguir órdenes sin cuestionar, siempre y cuando se encuentren en el marco de la ley. Entre los juramentos, está hacer lo que haya que hacer para defender al pueblo venezolano de cualquier opresión (nacional o extranjera), garantizando siempre el orden constitucional de la Nación. Ese mismo orden que comenzó a perderse con la creación de una ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (en contra de la cual me expresé en su momento), que luego pasó por la realización de unas elecciones amañadas, y se terminó de echar por la borda el pasado 10 de enero con la usurpación del poder de Nicolás Maduro.

Antes de seguir con mi mensaje, quiero reflexionar sobre extractos de una carta que el presidente Hugo Chávez me dirigió en una oportunidad. En ella, considero se encuentran palabras especialmente vigentes para esta crisis.

Cito:

“Quiero hacerte llegar el testimonio de mi reconocimiento y mi gratitud porque has estado a la altura de una responsabilidad difícil, compleja y dura. Todos sabemos que los cuerpos de seguridad del estado fueron convertidos en instrumentos de la estrategia represiva del puntofijismo: podian actuar, con total impunidad, al margen de la ley para defender los intereses de las élites políticas y económicas. La sola mención de la DIM, al igual que antes del SIFA, significaba, para muchos venezolanos y venezolanas, atropello, vejación, tortura y terror.”

Irónicamente, para cualquier venezolano hoy en día, la sola mención de la DGCIM, el SEBIN, el FAES o de la Guardia Nacional ha vuelto a significar precisamente, atropello, vejación, tortura y terror. Y todo por cumplir, al margen de la ley y con total impunidad, con la estrategia represiva de este gobierno.

Cito:

“Hay que tomar en cuenta que llegó la hora de revolucionar la seguridad y la defensa nacional: estamos viviendo un nuevo tiempo que llama a la consolidación y profundización de la unidad cívico-militar como la realización plena de una sola y única clase de hombres y mujeres: la de ciudadanos y ciudadanas.”

Me pregunto yo: ¿en qué momento esta Fuerza Armada que estaba llamada a consolidar la unidad cívico-militar, decidió hacer lo contrario y darle la espalda al pueblo?, ¿Cuándo dejaron de ser parte de la ciudadanía para convertirse en represores de sus libertades y defensores de élites políticas? Puede que tenga algo que ver con el seguimiento de lineamientos extranjeros.

Cito:

“Con razón decía nuestro Libertador Simón Bolívar: la providencia misma no puede permitir que el robo, la traición y la intriga triunfen del patriotismo y de la rectitud más pura. Estas palabras del Padre de la Patria adquieren la más poderosa vigencia, porque de lo que se trata ahora, en el nuevo tiempo venezolano, es de que empuñemos nuestras espadas para defender real y verdaderamente las garantías sociales y los derechos del Pueblo.”

“De nuestros esfuerzos depende que seamos dignos herederos y continuadores. Noble y patriótica misión la que corresponde, entonces, a la Dirección de Inteligencia Militar, en este tiempo en que cada uno de nosotros hemos de ejercer el más sagrado, hermoso y exigente de los oficios: el de alfareros de nuestra República Bolivariana.”

Señores del alto mando, tienen sobre sus hombros el peso del Ejército que forjó libertades de pueblos en más de cinco países, ¡libertades!, ¡de pueblos! No puede ser posible que ese mismo Ejército (ahora en manos de unos cuantos generales subyugados a lineamientos cubanos) se haya convertido en el mayor colaborador de un sistema de gobierno dictatorial, diseñado para plagar al pueblo de miserias. Es inexplicable como un grupo de personas que se hace llamar gobierno (ilegítimo desde el pasado 10 de enero), decide ignorar una crisis humanitaria que muy lejos de ser mediática, es palpable por todos. Es inexplicable como las ansias de aferrarse al poder, han generado tantas calamidades en nuestro pueblo, separando sin piedad a cientos de miles de familias con un masivo éxodo de varios millones de venezolanos. Es inexplicable como la judicialización de la política ha sido la única respuesta ante el miedo de realizar elecciones libres, materializada en inhabilitaciones, persecusiones, exilio forzoso y cárcel.

Ya ha sido más que suficiente. Nicolás, asume tu responsabilidad, Chávez la asumió en su momento. El 11 de abril el Presidente no soportó la sangre derramada por 19 personas inocentes para ir a entregarse a los generales golpistas. En cambio, tú, has asesinado a cientos de jóvenes en las calles por reclamar los derechos que les robaste. Eso sin contar con todos los fallecidos por la falta de medicinas y de seguridad. Asume la miseria que has traído sobre nuestra tierra, asume la crisis humanitaria, la económica, la política y la social con la que has plagado a toda Venezuela.

Como responsable de vigilar el estamento militar de Venezuela por más de diez años, siento el deber de ser claro con mi Fuerza Armada toda, esa que tanto me esforcé en proteger de todo tipo de amenazas, desviaciones e injerencias. El día de hoy, técnicamente, no tenemos capacidad de enfrentar a ningún enemigo. El que diga lo contrario, miente. La fuerza armada no es ajena a la desastrosa realidad venezolana. Igual se encuentra sin comida, sin medicinas, sin munición y con la mayor parte de los equipos bélicos obsoletos, canibalizados y con partes robadas; exactamente como se encuentra todo en el país.

En medio de esta situación, quiero advertir a todos aquellos hombres y mujeres que nos consideramos verdaderos soldados, ustedes que viven a diario esa dura realidad dentro de los cuarteles como soldados y fuera de ellos como un ciudadano más: que sea su corazón el que guíe su accionar en este momento en que la Patria merece de soldados íntegros en su defensa y no al servicio de intereses particulares.

Al alto mando que hoy nos hace pasar vergüenza mundial con videos ridículos, les advierto, detengan a tiempo el rumbo que llevan, ustedes conocen bien lo demacrada que se encuentra nuestra institución. Además, el día de hoy cuentan con una oportunidad única en la Ley de Amnistía. Una Ley hecha para estabilizar este país en la vía hacia la democracia. Esta ley es una puerta abierta hacia el futuro, solo depende de ustedes cruzarla hacia la libertad o cerrarla y quedarse atrapados para siempre.

A los generales, si aún les queda algo de pensamiento autónomo y crítico, les recuerdo que cada día que pasa mueren 10 personas sólo por falta de insumos médicos. Entonces, ¿cómo es que teniendo el poder de dejar ingresar la ayuda humanitaria internacional a nuestro país para salvar vidas, decidirían no hacerlo?, ¿Serán tan inhumanos?, ¿Están tan hipnotizados?, ¿o es que el valor no les da para enfrentar, como deben, a quién hoy les ordena oprimir a nuestro pueblo? Desde la esperanza quiero pensar que no, de hecho quiero imaginar que en el momento que vean acercandose la ayuda humanitaria acompañada de miles de venezolanos exiliados, como estoy seguro que sucederá, abrazarán a sus compatriotas y no solo le darán paso, sino que resguardarán esa necesitada carga que viene a salvar vidas venezolanas.

A mi Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que te conozco mejor que cualquiera, a toda su tropa, pero sobre todo al alto mando militar, atiendan al llamado del Pueblo de Venezuela, más aún, obedézcanle; pues es el Pueblo la única razón de nuestro existir como ciudadanos de uniforme. A él nos debemos.

Presidente Encargado de la República Bolivariana de Venezuela, Juan Guaidó Márquez. Aquí está un soldado más por las causas de la libertad y la democracia, para ser útil en la consecución del objetivo de reestablecer el orden constitucional que nos permita convocar elecciones libres, y así poder escuchar la verdadera voluntad de nuestro pueblo soberano.

Estoy seguro de que pronto tendremos una Venezuela en democracia con instituciones libres e independientes. Depende de ustedes, hermanos de armas, la forma en que todo esto termine. No tengan duda de que este es el lado correcto de la historia.

Muchas gracias y que Dios bendiga a Venezuela.



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