Nicolás Maduro debe cumplir su palabra y renunciar a la presidencia de la República: fue el gran derrotado

Tal y como se esperaba las "elecciones" para elegir a los diputadillos que irán a la "asamblea nacional" para el próximo lustro resultaron en un completo rechazo por parte de la población venezolana, al punto que si partimos desde un análisis de los propios votos que supuestamente obtuvo el madurismo en 2017 ante la "omnipotente y supraconstitucional constituyente" - ahora en eutanasia política - con "más de 8 millones de votos", pues ahora ni siquiera alcanzaron esa cifra, en virtud de que sufrieron una pérdida mayor del 50% en relación con aquella "elección", es decir, una catastrófica derrota, cuando en esta oportunidad según los primeros escrutinios oficiales ni siquiera han llegado a los 4 millones de votos.

Pero todo no queda allí. Recordemos que Nicolás Maduro en su condición de presidente de la República aseguró ante el país y al mundo que si "perdía" estas "elecciones", él renunciaria de tales funciones. Por ello, ante los resultados de estos "comicios", per se, cuestionados tanto dentro como fuera del país, ha sido Nicolás Maduro y la corriente madurista que representa los grandes derrotados de este farsa electoral, no sólo por la elevada tasa de abstención que fue registrada según el organismo correspondiente" en 69 por ciento, sino porque más allá de la retórica oficialista, no pueden negar el rechazo popular.

En efecto, el madurismo quedó entrampado en su propio discurso, porque si la abstención es solo opositora, no solo resultaría abrumador el desprecio que el país ha enviado al actual mandatario nacional, sino porque sumado tal rechazo de no participantes con aquellos que votaron en este proceso, el régimen quedaría con cifras superiores al 75% de rechazo.

Y si lo anterior es grave, sería más demoledor en el discurso madurista aceptar que dentro de los propios abstencionistas también estuvieron votantes de sus filas, o sea, contra Nicolás Maduro y todo el gobierno que representa, lo cual sería un indicador que los llevaría hasta la sima - curiosamente una palabra homófona y casi homógrafa que es el antónimo y oxímoron de cima que era donde estaba el régimen - en términos de autodestrucción política, cuando a pesar de que aumenta la población electoral, disminuye abrumadoramente el nivel de sus votos.

Verbigracia, es un oxímoron terrible y una gran mentira histórica que el madurismo con menos del 50 por ciento de los votos obtenidos en 2015 para las mismas elecciones parlamentarias y de su "constituyente" ahora digan que el "pueblo los eligió" para que se queden a partir de 2021 con dos tercios de la "asamblea nacional". Eso es una afirmación llena de letrina ideológica y demagogia de la más putrefacta.

En todo caso, más allá de lo que evidentemente nunca hará Nicolás Maduro que es cumplir su palabra y renunciar a la presidencia de la República, a pesar de la enorme derrota sufrida desde una perspectiva estrictamente cualitativa y cuantitativa, el país seguirá hacia la marcha del hambre y la miseria económica y social, porque la realidad política no solamente está prostituida, sino enferma cognitivamente dentro de la cúpula que integra el poder.

En relación con la seudo-oposición electa y aquellos que no participaron en esta bazofia comicial quedan dos lecturas. Los primeros en términos de pragmatismo político saltaron desde hace tiempo la talanquera hacia el madurismo lo cual los coloca en términos de envenados políticos. Los segundos porque si no encuentran una ruta de unión y un solo discurso, con nuevos rostros en los estados y una hoja de ruta definida vinculada con una situación geopolítica cambiante por el resultado de las elecciones en Estados Unidos, y la propia región latinoamericana y en Europa, serán pocas las esperanzas de éxitos de tales grupos antimaduristas.

En síntesis, han sido más de dos tercios del país que le han dicho a la dirigencia política que están hartos de mentiras y situaciones de hambre y miseria que vive el país, y en consecuencia, a quien va más dirigido el mensaje es a Nicolás Maduro, a quien si le queda un mínimo de vergüenza debe cumplir su palabra y renunciar de inmediato a la presidencia de la República, porque él ha sido el gran derrotado.



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Javier Antonio Vivas Santana

Más de 6 millones de lecturas en Aporrea. Autor de la Teoría de la Regeneración del Pensar. Dr. en Educación (UPEL). Maestría en Educación, mención Enseñanza del Castellano (UDO). Lcdo. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA). Profesor de pre y postgrado tiene diversas publicaciones y ponencias internacionales acreditadas y arbitradas por editoriales, universidades e instituciones de España, Rusia, Estados Unidos, Alemania, Francia, y naciones de América Latina.

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