El llamado de Luchas, para que no haya Luchas

Venezuela debe estar a la cabeza mundial de ser el país en donde los términos se disecan desde el punto etimológico, filológico, morfológico y sobre todo su significado ante la realidad vivida por sus habitantes. Cuestión determinada fundamentalmente por el hacer de las cúpulas y más aún por la política de un gobierno que dice ser socialista y revolucionario. Así, mientras la gran mayoría de la población padece la barbaridad impuesta principalmente por el PSUV-Gobierno, es normal conseguirse con el rechazo legítimo que genera toda una fraseología cínica de quienes en su papel de sepultureros de lo que fue una gesta popular y contestaría del pueblo venezolano contra la hegemonía adeco-copeyana, dan rienda suelta a decir y hacer lo que sea, pues la soberbia burocrática da para eso y da incluso hasta para garantizarse la comparsa justificadora de una supuesta militancia de izquierda cuyos reflejos pueden medirse por su pretensión de depositar en Maduro una confianza exculpatoria de toda responsabilidad ante la crisis.

Ejemplo de todo lo anterior lo podemos encontrar en un reciente comunicado de los compañeros de la organización LUCHAS, que en voz de Stalin Pérez Borges hacen gala de una posición formulada a base de obediencia, disfrazada de llamados críticos a una casta tan autoritaria que ya ni se preocupa por disimular su fisonomía social traducida en absoluto desprecio hacia los sectores obreros, humildes o populares. Y a esa semejanza quedan estampados quienes ven por los ojos de los jefes del gobierno y no de quienes estamos pagando lo que no nos corresponde. Es tan sencillo de comprender, que la posibilidad real de poder vencer desde las perspectivas de los que sobrevivimos de nuestros míseros salarios, pasaría por la capacidad de lograr reagruparnos y entrar de lleno en la disputa, pero para LUCHAS el asunto pasa por la disposición reflexiva que puedan tener los altos funcionarios "Maduro-cabellistas", o dicho de otra manera, la lucha de LUCHAS es aconsejar al PSUV y compañía.

Stalin Pérez es el "dirigente obrero" que le habla al ejecutivo y les alerta del peligro con el imperialismo en el país donde existe el Arco Minero del Orinoco, de los decretos de la Ley de Regionalización o de Zonas Económicas Especiales, que favorece con regímenes especiales e inconstitucionales las inversiones extranjeras en los 15 Motores y en donde no rige el marco legislativo nacional, por supuesto incluyendo la ley orgánica del trabajo o la Ley de Inversiones Extranjeras aprobada en la ANC, que no es otra cosa que una total entrega de nuestra soberanía. Es la psicología invertida propia de una época de reacción y la anemia de un sindicalismo cómplice termidoriano del movimiento obrero venezolano y por ende en gran medida de la revolución bolivariana, pues su papel de dirigencia obrera cómoda, sirvió de contribución en el fortalecimiento de la burocracia psuvista.

De tal manera que los compas de LUCHAS insisten en una falsa política de apoyo crítico a una dirección con intereses bien definidos y marcados, de lo que resulta el desmontaje de los logros del proceso bolivariano, que apunta a consolidar a un régimen que dé garantías en llevar adelante los negocios enmarcados en el nuevo plan global del imperialismo en sus distintas expresiones y es esa falsedad lo que lleva a Stalin Pérez a no "comprender" que a la par que se dan victorias electorales del PSUV-Gobierno (que se ha diseñado un TSJ, un CNE y una ANC para ello) se acrecientan los sufrimientos de nuestro vapuleado pueblo. Pérez plantea que se puede enderezar el rumbo del gobierno con cambios administrativos y eficiencia científica, lo que lo coloca en la misma acera de un sector bien de derecha desde donde se aduce que el gran problema del gobierno es su falta de preparación profesional e intelectual.

Empalmar con la realidad es hablar sobre la guerra del hambre que viven a diario millones de venezolanos, es hablar de la gente que no puede comer, no para hacerles llamados amistosos a los altos funcionarios que perfectamente saben de las penurias que vivimos, siendo el primer gran responsable el presidente de la Republica, sino precisamente para dejar claro que es la política de los autollamados hijos de Chávez lo que nos ha condenado y eso no admite ambigüedades ni criticas tenues ¿Por qué no le dice Stalin Pérez a Maduro que su gobierno nos ha llevado a la miseria? ¿Por qué no le dice que su gobierno quebró las empresas expropiadas? ¿Por qué no le dice que su gobierno ha echado del país a millones que no ven futuro en estas tierras? ¿Por qué no le dice que mientras privilegia pagar deuda externa, a los trabajadores no nos alcanza para comprar las medicinas?

Por último, decimos que la tarea de los revolucionarios es intentar hacer la revolución y nuestra confianza tiene que ir hacia los trabajadores, los jóvenes, los campesinos… y ser capaces de articularnos y organizarnos para pelear juntos contra quienes nos han llevado al desastre extremo. Confiar en Maduro es confiar en nuestro verdugo, es la lógica del entreguismo, de la castración, de una opacidad que lleva a la derrota definitiva. LUCHAS le imploran a Maduro para que tome cartas que lo lleven a recordarlo como su gran líder, y nosotros andamos proponiendo de frente a la gente para encaminar juntos las verdaderas banderas de luchas y que se llegue ese momento en que recordemos a Maduro, a Cabello y todo su cogollo como los déspotas que derrotamos.



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Gustavo Martínez Rubio


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