La poesía de William Shakespeare desde nuestra óptica marxista

Ofrezco disculpas a quienes el término "marxista" pudiera generarles mucho ruido, pero soy partidario de la libertad de expresión con apellido, libertad marxista en nuestro caso, que no esconde su identidad ni vive agazapado; a diferencia de los eunucos ideológicos o quienes aparentan serlo para caerle bien a izquierdas y derechas.

Entonces, hablemos de cultura y de literatura para el pensamiento crítico y revolucionario. Sucede que el genial William Shakespeare se inspiró en el inagotable tema del amor frente a la adversidad para escribir una de las obras más apasionantes de la literatura universal: Romeo y Julieta. Su ilusión condenada a un amargo desenlace sucedió en una Inglaterra de finales del siglo XVI donde se creía en el bienestar basado en la espiritualidad, más que en la economía. Sin embargo, tanto en aquel siglo como ahora, la humanidad sigue pendiente de resolver la infelicidad de la desigualdad social.

Para los trabajadores de nuestra era, la jornada diaria de labor no deja tiempo para ensayar las maravillosas fantasías que los artesanos de generaciones pasadas lograron disfrutar mediante el trabajo sin horario y el control del tiempo personal.

Si tuviese que escribir de nuevo esta legendaria obra, culparía al régimen actual como el mayor obstáculo de las relaciones humanas, me resultaría muy real referirme a quien dejó a su mujer preñada en la provincia y se fue a la capital buscando medios para sostener a su naciente familia o hablaría de vidas por nacer que se perdieron por la ruina moral de nuestra época.

Aunque aquellos personajes venían de la alta sociedad, renunciaron a sus privilegios y se enfrentaron al régimen que los oprimía, lo cual demuestra su voluntad libertaria; pues cualesquiera que sean las formas de injusticia, presentes o futuras, los actuales deseos de emancipación son tan indestructibles como la noble causa shakesperiana y siempre existirán almas que luchen por instaurar la igualdad como único escenario para la convivencia.

Hoy que predomina un sistema de egoísmo que nos aparta de la cultura general y el ejercicio de artes virtuosas (una de ellas la poesía) si no producen dinero, debemos luchar contra el capitalismo que nos impide organizarnos de forma distinta y dedicar más tiempo a propósitos placenteros de la vida como la consolidación de la pareja, la familia, la amistad, la creación intelectual, el trabajo liberador y las contribuciones sociales. Por eso, no dudo que si Shakespeare viviera hoy, también sería marxista y socialista.


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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