Mensaje a los izquierdólogos

En revolución cada día es un reto a superar. Las revoluciones no están estandarizadas ni garantizadas más que por la dinámica social y el tiempo histórico que le toca vivir. Así se ha desarrollado la Revolución Bolivariana, atacada por un sinnúmero de imperfecciones (corrupción, petulancia, desviaciones pequeño burguesas, traiciones, golpes de estado) pero con un rumbo fijo en la construcción del socialismo y la elevación de los niveles de conciencia de las mayorías; motivo por el cual el debate en el seno de las organizaciones revolucionarias cada día es más rico en contenido, exigente en sus conclusiones y obligante en su praxis.

Como en todo acto humano inteligente, las coincidencia y divergencias entre los compañeros son necesarias y estarán presente, pues de lo contrario pasaríamos a ser un grupúsculo más dentro de las ofertas electorales cuyos fines se expresan en la voluntad de unos cuantos advenidos en elegidos perpetuos para representar a las masas inertes y no pensantes, tal como lo concibe la derecha en sus agrupaciones.

No podemos olvidar los cuarenta años de atraso social y político que precedieron al triunfo del Comandante Chávez en 1998, ni al aluvión de esperanzas que siguió al líder sin más condición que la exigencia de un cambio sustancial y profundo de las condiciones de vida. Recordemos que ello planteo el debate entre revolución y/o reforma, lo que nos llevó a la confrontación con los lacayos del valle y de entrada causo reacción en los sectores más conservadores de una clase dirigente atrasada y arrastrada a los designios del imperio y sus secuaces, heredera del festín que significo administrar de la inconmensurable riqueza petrolera sobre la cual vivimos los venezolanos.

En consecuencia desde el inicio el trabajo más fuerte ha sido tirar el timón a la izquierda y en ello Chávez dejo la vida. Ahora bien, nosotros a diferencia de los opositores tenemos un rumbo y un objetivo concreto: Construir el Socialismo, en esa tarea se nos ira este y tal vez parte del próximo siglo ya que no es tan simple como decretar y acatar, pues no existe ninguna posibilidad de seguir alguna receta mágica, ni ninguna taxonomía devenida del olimpo de los Izquierdologos Oficiosos Ausentes de la Realidad, los cuales en muchas ocasiones expresan sus criticas parcializados por la frustración de no ser protagonista o no estar ocupando algún puesto de liderazgo político institucional.

Es importante destacar, que estoy convencido que la crítica es al proceso el aire que respiramos. Pero los trapos sucios los lavamos en casa y la crítica debe ser para avanzar, no para secundar con intención o por omisión a quienes nos combaten inmisericordemente desde los centro de poder de la derecha recalcitrante. Igualmente estoy convencido que la participación de las bases es un deber constitucional y revolucionario, pero esto no se puede confundir con un carnaval electoral interno donde se emule a los viejos partidos del siglo pasado en cuyas convenciones su militancia sufría los desmanes de fracciones y grupos que negaron cualquier posibilidad de protagonismo al pueblo. Es más en el caso de las venideras elecciones Parlamentarias, creo que se debe ser más que prudente y escoger con mucho cuidado cada candidato, ya que de lo contrario, correríamos el riesgo de dejarle un flanco abierto a la derecha por donde entrar y arrebatarle el poder al pueblo.

Sé que la aspiración de todos es que los candidatos a la AN sean escogidos por la base, pero soy de la idea que es importante asegurar la continuidad de nuestros cuadro formados y probados en esta lucha, situación que nos obliga a ser sensatos. Recordemos que muchos compatriotas que la vez anterior no ganaron la candidatura por las bases, fueron colocados en la lista y su actuación ha sido más que meritoria (uno de ellos Fernando Soto Rojas).
En ese sentido, estoy convencido que hay que seguir elevando la conciencia, ya que la democracia participativa y protagónica exige altos niveles de conciencia revolucionaria, lo que implica altos niveles de formación hasta lograr un proletario (trabajador con conciencia plena de las condiciones objetivas y subjetivas de la realidad) con el cual seguir construyendo el socialismo que queremos.

Por último, no podemos olvidar que esta revolución esta signada por la más absoluta democracia, enmarcada en la institucionalidad plena, casada con la constitución y es respetuosa las reglas de juego. Su fortaleza ha sido la organización, la disciplina y el compromiso, aunque no exenta de errores, ha logrado avanzar contra corriente en el mundo. Si la oposición plantea un referéndum bienvenido, pues en todo caso también estaremos triunfando pues ratificaríamos nuestra propuesta de democracia participativa y protagónica. Si la oposición toma el camino de la democracia, hemos triunfado y si la oposición sigue con la conspiración y el golpismo, los seguiremos derrotando.


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Ángel Rafael Tortolero

Profesor Investigador Titular en la UNERG, Diplomatico Ex Embajador, Analista Internacional, Miembro del Centro de Estudios Socialistas Jorge Rodríguez. Internacional Bolivariana y Miembro de la Línea de Investigación: Políticas Publicas y Pensamiento Contra Hegemónico. Militante del PSUV

 angeltortolero@gmail.com      @ANGELTORTOLERO1

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