Capitaldelincuencia


Una fuerte campaña nacional e internacional intenta endosar al intento socialista los altos índices de criminalidad en Venezuela. Esta campaña de desprestigio pretende establecer la siguiente lógica o relación directa, chavista=asesino.

El objetivo principal es que amplias masas acepten como justa y necesaria, la eliminación de dirigentes y militantes chavistas como parte de una gran mecanismo sanitario anti delincuencial.

De tener éxito la campaña, permitiría al capitalismo matar tres pájaros de un tiro: delincuentes, chavistas y acusar al socialismo de generador de criminalidad, quedando justificado en el corto plazo un genocidio tan vergonzoso como la operación cóndor. La sociedad venezolana sería sometida a un shock social de tal magnitud, similar a la locura post traumática sufrida por los individuos en las cámaras de tortura: el castigo nos haría recordar para siempre que nunca más debemos intentar construir algo llamado socialismo.

De manera que, hacerle frente a esta campaña bien diseñada en los laboratorios sicológicos del imperio, pasa por desmontar la lógica de que el socialismo es el sistema que genera los delincuentes. Pensamos que la mejor forma de hacerlo es comparando la principales características de personalidad de un criminal, con las actuaciones del imperio capitalista.

Veremos que existe una relación casi exacta del sistema económico capitalista con el comportamiento individual de los criminales. Para esta comparación utilizaremos el texto Psicología Criminal escrito por Otin del Castillo (1), y algunos hechos históricos o modus operandi del imperio. Comprobaremos que el comportamiento delictivo tiene su origen y su ética en el sistema capitalista hegemónico. Comencemos.

Los psicópata criminales*, poseen una forma especial de relacionarse con los demás. La característica esencial del trastorno antisocial de personalidad es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, con un comienzo temprano (en la infancia o al principio de la adolescencia) y una continuidad en la edad adulta. Entre los rasgos emocionales o de relaciones interpersonales se encuentran:

Egocentrismo y vanidad desmesurada: Se tienen como seres superiores al resto con una hipervaloracion de sí mismos que les lleva a no sentir la mas mínima preocupación por sus semejantes, a regirse por sus propias normas y a despreciar e ignorar las escalas de valores socialmente imperantes,”que no son para ellos”, les lleva incluso a sentirse impunes.

Desafecto emocional: son incapaces de sentir culpa, arrepentimiento, remordimiento, ansiedad o miedo, lo que supone la ausencia de cualquier freno emocional para su comportamiento.

Pueden actuar conociendo las consecuencias pero sin que estas les importen. No comprenden ni aprecian los sentimientos ajenos ni les interesan. Sus relaciones humanas están basadas en el utilitarismo más puro.

Mentiroso y manipulador: Son auténticos maestros del arte del engaño, con una habilidad especial para detectar los puntos débiles de los demás y aprovecharse de ellos.
Hedonismo exacerbado e impulsividad: Para el psicópata, la satisfacción inmediata de sus necesidades se convierte en algo vital, que prima sobre cualquier otra circunstancia. No dudaran en pasar por encima de personas, leyes, códigos morales, para conseguir lo que buscan. Aplican su propia escala de valores ajustada a su conveniencia, dejando cualquier otra para el resto de los mortales. Los psicópatas criminales actúan buscando la satisfacción inmediata de sus deseos.

Deficiente control de la conducta: su reactividad a cualquiera que desafíe su autoridad puede provocar accesos incontrolados de furia o enojo de diferente duración e intensidad, pero generalmente desproporcionados.

Irresponsabilidad e incapacidad para cumplir compromisos: para ellos los conceptos de responsabilidad y compromiso carecen de sentido. Si acaso, pueden utilizar los compromisos para satisfacer, como siempre, sus fines inmediatos, pero sin demostrar intención alguna de cumplirlos una vez satisfechos sus deseos. Los compromisos con el sistema judicial son para ellos inexistentes.

Una vez definidas estas características en los psicópatas criminales pasaremos a dar algunos ejemplos históricos del capitalismo:

Egocentrismo y vanidad desmesurada: El capitalismo tiene esa característica socio-política de considerarse seres superiores al resto. El capitalismo lleva a una clase social a regirse por sus propias normas, a ignorar las escalas de valores socialmente imperantes, “que no son para ellos”. Tal es el caso del racismo ejercido por el imperio británico-Holandés a la población negra de Suráfrica. En 1953 se establecieron zonas segregadas tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta asientos en los parques públicos. Los negros debían, portar documentos de identidad en todo momento y les estaba prohibido quedarse en algunas ciudades o incluso entrar en ellas sin el debido permiso. Hasta 1994 estaba legalizada la segregación en todos los niveles de la educación.

Mentiroso y manipulador: Son auténticos maestros del arte del engaño, los criminales al igual que el imperio son capaces de fabricar una mentira para justificar un crimen, por ejemplo Collin Powel secretario de los EEUU presento las declaraciones falsas de Rafid Ahmed Alwan al-Janabi, un ingeniero químico iraki para invadir Irak. Esta guerra duro 9 años y costo más de 100 mil vidas. Pero el señor Janabi, en dos sesiones del programa Modern Spies de la BBC, dice que nada era verdad. Cuando le dicen “fuimos a la guerra de Irak basándonos en una mentira. Y esa mentira la dijo usted”, simplemente responde: “Sí”. Los funcionarios estadounidenses retocaron los dibujos de los laboratorios móviles de armas biológicas de Janabi para hacerlos más presentables, admite el coronel Lawrence Wilkerson, ex jefe de gabinete del general Powell. “Pedí que el equipo de la Casa Blanca hiciera la gráfica”, dice, agregando que “se modificó la inteligencia para ajustarla a la política”. Como es sabido hoy día esa guerra buscaba arrebatar el petróleo de la zona.

Desafecto emocional: son incapaces de sentir culpa, arrepentimiento, remordimiento, ansiedad o miedo, lo que supone la ausencia de cualquier freno emocional para su comportamiento. Así Augusto Pinochet ejecutor de la doctrina de los chicago boys en América latina y cabecilla del plan cóndor en Chile, declaro en noviembre de 2003 en el canal 22 de Miami “Me considero un ángel. Reflexionando y meditando, soy bueno. No tengo resentimientos, tengo bondad. No me considero un dictador, sino un ángel patriótico que no tiene que pedir perdón a nadie.”

Dentro de esta misma característica del individuo psicópata criminal se encuentra que sus relaciones humanas están basadas en el utilitarismo más puro. En el mundo del capitalismo este utilitarismo no es para nada sorprendente: tú me das, yo te doy, por ejemplo la farmacéutica trasnacional Bayer comercializo para la Alemania Nazi “Zyklon B”, un producto a base de cianuro que se usó durante el Holocausto para matar judíos: busines are busines.
Deficiente control de la conducta: su reactividad a cualquiera que desafíe su autoridad puede provocar accesos incontrolados de furia o enojo de diferente duración e intensidad, pero generalmente desproporcionados. Por ejemplo ante el incomodo liderazgo de Gadafi y gobernante de las reservas mas grandes de petróleo en África, la OTAN utilizo más de 400 aviones, 800 tanques, mil vehículos blindados. No conforme con la destrucción total de las principales ciudades de Libia, la OTAN televiso mundialmente el asesinato del líder.

Irresponsabilidad e incapacidad para cumplir compromisos: al igual que un individuo criminal, para el capitalismo los compromisos con el sistema judicial son inexistentes. Por ejemplo cuando los EUUU crean la ONU, es para llegar a acuerdos en caso de conflicto que involucre al planeta entero. Sin embargo, los EEUU se niegan a darle cumplimiento al protocolo de Kioto o a levantar el bloqueo a Cuba aun cuando 188 países abogan por ambas medidas.

Como vemos todas las actitudes del individuo sicópata criminal son calco de la actitud del gran capitalismo y del pequeño capitalista. Podríamos concluir que la ética del capitalismo asumida por el individuo lo lleva en menor o mayor grado a ser un antisocial, el llamado delincuente es, entonces, una versión extrema de un capitalista, del hombre del capitalismo.

Si comparamos este comportamiento con el de Cuba Socialista, país dónde los índices de inseguridad son mínimos, y dónde el humano, la vida tienen prioridad y no el capital, el acumular dinero, entenderemos que hay una relación directa entre capitalismo y delincuencia, y entre Socialismo y Paz

Una vez más ratificamos que solo el socialismo puede incidir en los índices de criminalidad en Venezuela. Solo el cambio en las relaciones económicas cambiara las relaciones de la población. De continuar profundizando las alianzas con la burguesía los índices delictivos en sus formas más cruentas, como en México, continuaran en repunte.

20-1-2014
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Fuentes y pie de página:

1.- Otin del Castillo, José María (2010) Psicología Criminal técnicas aplicadas de intervención e investigación policial. Segunda edición Editorial Lex Nova, Valladolid, España.

*Los psiquiatras hacen la salvedad que no todos los psicópatas son criminales, sin embargo un alto porcentaje de criminales tienen rasgos psicopatológicos estables en el tiempo y con alta intensidad, es decir, sin periodos de crisis.


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Rosa Natalia

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