Pdvsa: Del endeudamiento a la privatización

 Entre 1985 y 1998 Venezuela duplicó su producción al pasar de 1.75 MMBD (millones de barriles día) a 3.45 MMBD, mientras aumentaba exponencialmente el suministro de crudo a EEUU desde 0.16 MMBD hasta 1.4 MMBD, constituyendo el 34% de las importaciones de crudo de ese país y más del 50% de la capacidad de exportación de PDVSA para entonces. En medio de ese crecimiento de producción experimentado, PDVSA prácticamente no captó nuevos mercados ni diversificó su plantilla de exportación. El diferencial de producción generado fue dedicado exclusivamente al aumento de la mono dependencia y la entrega de un barril de elevada calidad y bajo precio. Un barril que pasaría a fortalecer los inventarios estratégicos de crudo de los EEUU, esos mismos inventarios que luego serian utilizados en contra de los propios intereses de Venezuela y de la misma OPEP.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los sauditas durante el mismo periodo también duplicaron su producción neta, al pasar de menos 4.8 MMBD a más de 8.6 MMBD de forma agresiva y sostenida, pero a diferencia nuestra, ellos si diversificaron sus mercados. Aseguraron su penetración en Asia y mantuvieron el crecimiento y la integridad de su industria hasta el día de hoy, sin descuidar su participación en el mercado norteamericano, ya que su cuota para entonces era similar a la nuestra.

Los Sauditas no estaban aislados de la realidad para entonces, como no lo están mucho menos ahora con el lanzamiento del IPC de parte de Aramco y la sustitución escalada proyectada para 2030 de fósil por renovables. Ellos tenían en la mira desarrollar sus reservas y capturar los crecientes mercados de los gigantes de oriente; China e India, mientras ganaban también participación en el mercado del norte en similar proporción a Venezuela. Estaban en lo correcto los sauditas, ya que el PIB de China se dispararía exponencialmente en menos de un lustro, mientras que el de India lo haría también, pero a un paso más moderado. Hoy día China es el mayor importador neto de petróleo del mundo con cerca de 7.8 MMBD y sus mayores suplidores incluyen a Rusia, Angola y Saudí Arabia, mientras que Venezuela ha ido escalando posición en ese mercado con cerca del 6% @ 7%.

Si algo hay que reconocer al Presidente Chávez fue su empeño en romper con la inconveniente mono dependencia de los EEUU y voltear la mirada hacia China e India. De haber continuado como antes, Venezuela estaría hoy día seriamente comprometida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que se haya y se sigan cometiendo errores en el camino sobretodo a partir de 2007-2008, bien por omisión, descuido o intención y que PDVSA se encuentre severamente debilitada, es también una realidad y lo hemos señalado abiertamente. Los continuos desaciertos en que ha caído reiteradamente desde 2007-2008, la llevan indefectiblemente hacia un creciente endeudamiento y hacia el umbral de una potencial privatización segmentada que parte de una necesidad más que política y geoestratégica, originada por la sequía financiera, la insolvencia y el creciente nivel de entropía interna.

En el país con las mayores reservas de petroleo del planeta, PDVSA ha dejado perder desde 2008 más de 1.100.000 B/D (-33.33%) de preciada y necesaria producción de crudo. Por concepto del gas asociado a esa producción desaparecida, se han dejado de producir en exceso a los 1.200 MMPCD (millones de pie cúbicos día). PDVSA Gas Anaco por otro lado, pasó de producir 1.640 MMPCD en 2008, a menos de 592 MMPCD al cierre de Mayo de 2017; una abismal perdida de más del 63% de su producción. Mientras tanto, la cabeza visible de PDVSA anuncia la incorporación de 350-450 MMPCD de los proyectos costa afuera; un gas cuyo costo de producción triplica aquel de PDVSA Gas Anaco, donde ha dejado perder en exceso a 1.000 MMPCD de necesaria producción. Todo lo anterior conlleva a acumular un monumental déficit nacional de gas que excede los 3.300 MMPCD. Mientras tanto, la escasez de gas se acentúa en un país con más de 200 TCF de reservas probadas de gas.

Por concepto de producción desaparecida entre 2008 y 2017, se ha privado a las arcas de la nación de recibir ingresos por el orden de $105.000 millones. Por efecto del aumento exponencial en los costos de producción experimentado entre 2007/2008 y 2017 al pasar de $4.93 a más de $23 por cada barril producido, el país ha dejado de percibir en exceso a $23.000 millones. Los costo de suministro de más de 240.000 B/D de diesel termo eléctrico promovido por la escasez de gas, le cuesta al país en exceso a $37.000 millones promedio por cada año desde 2009-2010. La suma de estos ítems arroja la astronómica cifra de $390.000 millones que el país hoy requiere con urgencia.

Si a ello añadimos el impacto de la caída en la eficiencia operacional desde más del 90% antes de 2008, a menos de 30% actualmente, la cifra se pierde de vista, ya que ello constituye el grueso del presupuesto de inversión de toda petrolera, sin considerar los sobre costos en la contratación de bienes y servicios, los efectos de la corrupción pública y notoria, la condonación o degradación de deudas y los inconvenientes descuentos en los bonos de PDVSA. Al contabilizar estos conceptos anteriores, el daño al patrimonio de Venezuela causado por las inconvenientes decisiones de esa directiva que habita en PDVSA desde 2007-2008, excede con creces el originado durante el paro petrolero de $19 millardo en una relación mayor de al menos 30 @ 40 veces. Lo que más sorprende es que a pesar de lo anterior, no se hayan tomado acciones correctivas ni señalado responsables.

Motivado a todo ello, PDVSA se esta quedando sin opciones, sin capital para compensar la caída de producción y menos para generar potencial fresco. Se esta quedando sin producción de activos verdaderamente productivos y se podría quedar sin acceso a ciertos mercados, ante una progresiva degradación de sus segregaciones y una mermada flexibilidad y autonomía.

Resulta más preocupante aun el avance del oleoducto “transcanada Keystone XL”, el cual daría fácil acceso a los crudos pesados canadienses a las refinerías del golfo (USGC), que compiten contra los crudos Venezolanos de la FPO. De cristalizar un escenario que conjugue el flujo abierto de crudos canadienses a la costa del golfo con el cierre parcial de esa ventana de acceso a nuestros crudos X/XP, nuestra industria caería en una severa dependencia de China particularmente e India y Rusia en segundo grado. El flujo de caja se vería severamente comprometido y por ende obligada a dar considerables descuentos y concesiones, para hacer su oferta de crudos atractiva frente a suplidores más cercanos y eficientes aparte de rentables; como Irán, Irak, Kuwait, Omán y KSA entre otros.

Entre 2009 y 2014, el impacto del costo incremental originado por las operaciones de los socios de las empresas mixtas paso de $0.30 a $3 por barril. Un abismal aumento del 900% en 4 años de operaciones; es decir un aumento anual del 225%. Se desconocen las cifras actuales.

 

 

 

 

La clara impericia de los socios foráneos que operan en la FPO sobrecarga los costos del barril promedio de PDVSA. El escaso control de dichos proyectos está sobrecargando sus finanzas. El imparable aumento de los costos de producción de la FPO y el descuido paulatino de las áreas tradicionales que ha experimentado la industria junto a la creciente dependencia y visible estancamiento de la producción de la FPO, torna la situación verdaderamente preocupante, haciendo necesaria la exhaustiva revisión y reingeniería de los modelos de negocio firmados tanto en la FPO como en los proyectos costa afuera.

Entre 2008 y el cierre de 2015 los gastos de exploración sufrieron una drástica caída al pasar de $375MM a menos de $50 MM, dedicándose a añadir reservas solo por simple extensión y revisión y llevando hoy a PDVSA a agudizar cada vez más su dependencia de la FPO, ante la crítica y continua caída de la producción de segregaciones de condensado-liviano-mediano, a pesar que aun posee en el subsuelo más de 22.000 millones de barriles de dichas reservas por desarrollar.

PDVSA ha visto disminuir drásticamente su capacidad de inversión y grados de libertad en los mercados, y ha tenido que incurrir en fuertes e incrementales erogaciones para poder honrar compromisos con terceros. La exposición y dependencia de la FPO es tal que actualmente de cada 100 barriles de reservas probadas, 90 corresponden a crudo pesado/extrapesado (X/XP) de menor calidad y difícil colocación, mientras que 10 barriles son de liviano/mediano/condensado (L/M/C) de mayor valorización y demanda en los mercados. De cada 100 barriles producidos actualmente, cerca de 54 son de X/XP, mientras que 46 de L/M/C.

Esa desventajosa distribución de reservas y producción ocurre como consecuencia del abandono y desinversión a que ha sido sometida la actividad de exploración y desarrollo de potencial de crudos de mejor calidad; esos mismos crudos que hoy PDVSA se ve obligada a importar.

No es coincidencia que desde 2007 cuando PDVSA producía a razón de una relación de 23% X/XP @ 77% L/M/C, las importaciones de crudo y productos se hayan duplicado en términos reales, hacia una cifra proyectada de 130 MB/D de crudo diluente, aunque el déficit total rondaría en realidad alrededor de unos 220 MB/D, sin considerar unos 30 MB/D de nafta.

De seguir como va, PDVSA se dirigirá irremediablemente hacia la total dependencia de sus ineficientes socios foráneos, sus ganancias seguirán mermando ante unos ingresos brutos que se hacen cada vez más reducidos y un nivel de gastos cada vez más oneroso. Agudizara su nivel de endeudamiento y finalmente se verá forzada a abrir a los capitales privados ciertos segmentos de su portafolio y recursos, como mecanismo de captación de capitales, aligeramiento de su deuda y ojala, rescate de su operatividad.

Ante la abundancia de reservas, la escasez de capital, conocimiento y carga burocrática, dicho escenario podría ser conveniente siempre y cuando se reconozca la necesidad imperativa de un cambio profundo en PDVSA, se mantenga por delante el mejor interés nacional y se prevean los mecanismos legales, de control y supervisión adecuados y necesarios para proteger nuestros recursos, medio ambiente e intereses financieros y se revierta verdaderamente en beneficio para el país; no necesariamente en alimentar el clientelismo, ni la burocracia.

El barril irremediablemente dejará de ser competitivo frente a las fuentes emergentes de energías renovables y alternativas. Tendrá que competir, dejará de ser indispensable y pasará a acompañar al carbón como un “commodity” cada vez más envejecido, indeseable y complejo de colocar.

Mientras más pronto absorbamos esa realidad, más pronto estaremos en la posición correcta para enfrentar un futuro que se torna crecientemente complejo para la economía Venezolana; quizá a la vuelta de 5 a 6 lustros que es en esencia la ventana de vida de las inversiones en refinación/LNG que se están haciendo en el presente. Esas reservas deben ser extraídas con premura y sagacidad y dejarnos como país de creer en 400 años de reservas en el subsuelo y mas bien avocarnos a capitalizar el valor de las mismas lo antes posible en la necesaria construcción de la patria.

Einstein Millán Arcia | Petróleo y Gas “Upstream”/ Estudios de Especialización a nivel de doctorado en flujo de fluido en medios porosos – The University of Oklahoma, 1991 / Master of Science Petroleum Engineering – The University of Oklahoma, 1990 / Ingeniero de Petróleo Universidad de Oriente, 1979). Ha publicado y presentado en diversas revistas y conferencias internacionales más de 12 trabajos especializados en materia de Petróleo y Gas. Ha sido citado en materia de petróleo y gas en: Soberania.org, aporrea.org, NoticiasVenezuela.org, Plattsblog, Oilpro.com, las armas de coronel, segurosybanca.com, noticiascandela.informe25.com, The Slush Pit (Oklahoma Oil & Gas News), Energy Economist y Los Ángeles Times.

 



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