Conocemos a Nelson, como también conocemos a Eulogio

Sin lugar a dudas, la entrada del nuevo ministro nos da aliento y nos da esperanzas. En lo geopolítico, Nelson arriba al ministerio en medio de circunstancias complicadas. En medio de un ambiente de elevada entropía y creciente riesgo de colapso del barril. En medio de la posibilidad cierta del desmembramiento de la OPEP, ya que la magnitud real de la crítica coyuntura actual que atraviesa el mercado energético, tiene sus raíces y principal estímulo precisamente desde dentro mismo de la OPEP. La debilidad del barril no solo amenaza con agudizarse, sino con permanecer por largo tiempo. Ello requiere de acciones especiales y difíciles pero necesarias. En lo interno, a Nelson le corresponde amalgamar nuevamente a PDVSA, rescatarla, reintegrarla y “redireccionarla”. PDVSA a partir de 2008, ha descendido desde una envidiable producción de 3.2 MMBD, para caer a un nivel que pudiésemos catalogar de verdaderamente crítico y riesgoso para la sostenibilidad y solvencia financiera del país de cerca de 2 MMBD.

El nivel de fragilidad de PDVSA sigue en incremento. Con más de 150.000+ empleados produce alrededor de un 33% menos de lo que producía con 38.500 empleados en 2004-2005. El desplome de producción alcanza hoy día una abismal caída de alrededor de 1.000.000 MB/D netos desde 2008, habiéndose agravado en lo que va de 2017. Mientras que en otras empresas nacionales del mundo, el rendimiento por empleado es superior a 125 B/D por empleado, en PDVSA este se reduce a 17 B/D por empleado; menos de 1/7 de aquellas; es decir 13%.

El plan siembra petrolera y los costosos proyectos allí conceptualizados y vendidos en 2005-2006 por su promotor el actual presidente de PDVSA, han sido el motor principal del mal rumbo que ha tomado la industria desde 2008. Un plan que incluyó proyectos aunque estratégicos, costosos y lo peor, desatendiendo los logros alcanzados por la nueva PDVSA en el rescate de la producción de las áreas tradicionales. Un plan que incentivó la desaceleración de la producción de crudos Premium de mayor valor comercial y encareció sustancialmente los costos de producción. Un plan pensado con un barril en alza, que no preveía los altibajos de un mercado petrolero que se dirigía inevitablemente hacia el colapso, con el desvanecimiento de la influencia global de la OPEP y la entrada del control hegemónico de occidente, sobre la mayor porción de las reservas globales de crudo en MENA.

Hemos sido críticos de la gestión de Eulogio; una gestión que ha degradado y degenerado a PDVSA y ha puesto y pone en riesgo al país. Una gestión que ha llevado a PDVSA por un callejón de difícil transito, que la ha llevado a perder cerca de 1.000.000 B/D de producción; que la ha zambullido en proyectos anacrónicos, desconectados de la realidad del entorno global energético. Que ha sumergido a PDVSA en una crisis profunda de valores. Eulogio debe salir pronto para dar paso a un nuevo rescate de PDVSA. Un rescate que nada tendría que envidiar a aquel del que fuimos testigo y actores durante 2002-2003 a partir del sabotaje petrolero.

En diciembre 2002, Luis Marin y Nelson Martínez nos recibieron en el edificio de PDVSA GUARAGUAO. Veníamos llegando desde México la noche anterior atendiendo al llamado de la patria y nuestra industria. A nuestro entender y mas allá de lo que los detractores de oficio puedan decir, estos dos profesionales admirables, comprometidos con el país, con PDVSA y con credenciales irrebatibles junto a Félix (El Gallito) Rodríguez fueron facilitadores de lo que seria el mas grande rescate jamás pronosticado de industria petrolera alguna; contra todo presagio. Hoy, 15 años mas tarde, le toca de nuevo a Nelson, repetir aquella labor ardua y compleja de 2002. Sabemos y confiamos en que sin lugar a dudas Nelson sabrá sacar a PDVSA nuevamente adelante.

 

emillan7@hotmail.com

 



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