La improvisación monetaria, la defensa de los privilegios burocráticos y el "doblepensar" oficialista

En su obra de literatura "1984" el escrito británico George Orwell incorpora una categoría analítica denominada "doblepensar", con la cual hace referencia a la acción de los funcionarios estatales de pensar paralelamente la realidad de dos modos: un análisis racional que intentan su correcta compresión y otro que busca una forma de entender la realidad ajustada a los intereses del poder. En ese sentido, hoy después de varios días de improvisación monetaria comienzan unas largas jornadas de "doblepensar" para los intelectuales oficialistas y los comunicadores estatales, en realidad todos ellos y ellas piensan en su fuero interior que fue una muestra de incompetencia desmonetizar el billete de 100 bolívares mientras no tenían en las arcas del Banco Central de Venezuela para su distribución los billetes de 500 bolívares ni habían impreso más billetes de 50 bolívares, sin embargo al mismo tiempo ya se encuentran preparados para pensar el conjunto de absurdas excusas con que intentaran encubrir la incompetencia de Nicolás Maduro y Nelson Merentes.

Los intelectuales oficialistas y comunicadores estatales, cumpliendo con su rol mercantil de justificadores de oficio, escribirán en sus columnas y expresarán en sus programas de radio y televisión que la improvisación monetaria en realidad fue producto de un sabotaje internacional para evitar el despegue de los aviones con los billetes de 500 bolívares (se percataron cuatro días después de suprimir el billete de 100 bolívares), una estrategia brillante del Presidente Obrero Nicolás Maduro para golpear el dólar paralelo (una especie de Blitzkrieg monetaria expresaran algunos tratando de maquillar el desastre con algo de historia militar), un retroceso estratégico en el combate a las mafias de Cúcuta ante los daños colaterales sufridos por el pueblo trabajador, falta de información en el pueblo trabajador para cambiar los billetes de 100 bolívares producto de la campaña de desinformación orquestada por la ultraderecha en sus empresas de comunicación y redes sociales, sabotaje interno realizado por trabajadores de ultraderecha del BCV que obstaculizaron la distribución del billete de 500 bolívares (solicitando por supuesto el despido arbitrario de todo trabajador del BCV que no sea chavista), entre otras absurdas excusas tendremos que leer y escuchar desde hoy hasta que el gobierno nacional cometa otra nueva torpeza.

En realidad, todos sabemos que la desmonetización del billete de 100 bolívares antes de tener los suficientes billetes de 500 bolívares y de 50 bolívares en las arcas del Banco Central de Venezuela es otra muestra de la incompetencia de Nicolás Maduro y su gobierno, el cual intenta de todas las formas habidas y por haber evitar medidas estatales que intenten solucionar las causas del desastre económico que padece el pueblo trabajador venezolano, conservando el privilegio de un infama minoría: recibir dólares a 10 bolívares para importar con sobrefacturación. La eliminación del billete de 100 bolívares afectó de modo coyuntural al mercado paralelo de divisas, sobre todo a los intercambios de moneda que se efectuaban en Cúcuta. Pero, esa situación será pasajera, ya que las causas de la depreciación del bolívar en el mercado paralelo tienen como razón fundamental una demanda de dólares insatisfecha producto de la contracción de la oferta de dólares. Una demanda de divisas que no es posible responder entre otras causas por el pago de más de 60 mil millones de dólares en deuda externa al capital financiero mundial y por la asignación de dólares en 10 bolívares a los grandes empresarios y testaferros de los altos jerarcas del chavismo. El gobierno nacional por su carácter de clase, no va suspender el pago de la deuda externa, ni tampoco la puede renegociar postergando su cancelación ante la conservación de las dos irracionalidades que provocan el endeudamiento del Estado en general y de PDVSA en particular: la venta al Banco Central de Venezuela del 80% de los dólares que ingresan en PDVSA a 10 bolívares y el gigantesco subsidio a la gasolina. La inmensa mayoría de los inversores capitalista en el último intento de renegociación de la deuda externa evitaron la postergación del pago de sus bonos, ante el déficit operativo que le produce a PDVSA la venta del 80% de sus dólares en 10 bolívares al BCV y el gigantesco subsidio a la gasolina. En ese sentido, la única medida estatal racional incluso desde una perspectiva burguesa es unificar el tipo de cambio, desestimulando la compra de divisas en el mercado paralelo y provocando la contracción del dólar paralelo.

El problema es que la unificación del tipo de cambio implicaría acabar con el privilegio cleptocrático de sectores de la gran burguesía y de la alta jerarquía estatal: recibir dólares a 10 bolívares para importar con sobrefacturación. Algo que impide la casta burocrática chavista incluso promoviendo el desastre monetario que vivimos en la semana en curso. La excusa más común es afirmar que el dólar preferencial a 10 bolívares es para importar alimentos, medicinas y bienes de higiene personal para el "pueblo", sin embargo continua y se incrementa la brutal escasez que padecemos los venezolanos y las venezolanas. Es conocido por todos que la unificación del tipo de cambio, no evitaría incluso puede hacer más eficiente el subsidio directo de los alimentos, medicinas y bienes de higiene personal. Nosotros, estamos de acuerdo que la salida popular sería la suspensión del pago de la deuda externa para restablecer los niveles de importación de insumos necesarios para la producción local, una demanda de los sectores de la izquierda clasista y del llamado chavismo crítico, pero hasta ahora ni siquiera hubo unificación cambiaría ni un incremento gradual del precio de la gasolina que desaliente el contrabando de extracción en las fronteras creando a su vez subsidios directos al transporte público, tampoco parece posible mientras no haya un movimiento obrero y popular autónomo colocar en agenda medidas estatales como la suspensión del pago de la deuda externa. Por eso, aunque parezca difícil debemos recuperar la bandera del socialismo de las manos de la alta burocracia chavista, organizando una alternativa obrera y popular en el país.



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Omar Vázquez Heredia

Militante comunista y profesor universitario

 @omargvazquez

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