¿Quién corre con el costo de los daños al patrimonio público y privado?

Al pendejo de siempre, al humilde, al honesto, al trabajador eficaz, “le siguen metiendo medio guarisney”; por ahora lo hacen abiertamente los terroristas y sus financistas, según denuncia el gobierno. De ser cierta esta denuncia, y así lo creemos, el Estado no tiene ni tendría por qué cubrir esos costos.

Es muy lamentable, curioso y por demás paradójico que el terrorismo que se aplica en Venezuela sea con cargo al propio Patrimonio Público, a la Hacienda Nacional. De esta manera, su principal financista y costeador sería el propio pueblo venezolano y no los financistas que, en este caso, serían los enemigos del gobierno y de la revolución bolivariana.

Estas son dudas que creemos razonables y que ameritan una aclaratoria veraz sobre por qué tarda tanto la justicia venezolana para ser aplicada, más allá de sonoros preavisos de que se aplicará la justicia, que caerá con todo el peso de la leyes correspondientes, que no habrá impunidad, que no hay ni habrá paz con impunidad, cosas así y reiteradas veces, más allá de la reiterada oferta o amenaza de que “habrá justicia”, pero no vemos tal aplicación, no, por lo menos, con la oportunidad coyuntural que la actual situación amerita.

Las leyes son referencias ortodoxas o modulares, se escriben, aprueban y refrendan ad literam para casos sociales promediales y sobre situaciones ideales. Cuando las violaciones ocurren, la ley debe ser suficientemente elástica para adaptarla ipso facto a las inevitables o posibles desviaciones que puntualmente contemplan y señalan las leyes correspondientes, esas situaciones sobrevenidas que no necesariamente agotarían los extremos de la ley positiva ni tienen por qué ser agotadas en los casos emergenciales.

Los muertos y demás actos terroristas, al parecer llegaron para quedarse, y, por favor, que nadie suponga ni me diga que ahora soy yo el alarmista e impacienzudo porque, de ser así, si es así, retiraríamos ipso facto también todo lo dicho hasta ahora.

El caso concreto es que los muertos siguen amontonándose matemáticamente, ¿ y los “terroristas”?, bien, gracias, porque de todas maneras sería el Presupuesto Nacional el pagagases de todos esos costes terroristas, y, de paso, tales víctimas pertenecen al paquete humano de los pendejos de siempre, de ahora, de por ahora.

Si hay pruebas supuestamente evidentes y hasta autoconfesiones, ¿qué tanto se sigue esperando para aplicar la Ley?, ¿cuáles otras lentas investigaciones hay que realizar mientras y en paralelo el terrorista sigue su curso?

No queremos pensar que dentro de la propia revolución siga existiendo mucha carga de alienación, de humildad servilista, inconsciente, enajenada, ese complejo de inferioridad social que data de 300 años o más años por haber pertenecido a los pendejos, a los domésticos, a los esclavos de otrora, y que todavía en muchos corazoncitos late el respeto, el temor, la fidelidad y sumisión del esclavo al patrono, al amo, a la mantuanidad con o sin capa alguna.

Cuidado si la lealtad más preciada de la revolución bolivariana no sea tanto la guardada hacia el propio Bolívar como persona, sino como persona perteneciente genuinamente a la mantuanidad de marras. Recordemos que sobre Boves, sólo se guarda desprecio, a pesar de que marcó el camino de la unión de todos como compatriotas, de los pendejos y marginados de entonces, contra los realistas y mantuanos en general.

Los terroristas, queman un vehículo privado y el Estado le compra otro. Daña parques, bosques y edificaciones públicas, y el Estado de inmediato cubre esos daños. Pareciera que no terminamos de aprender y saber que cuando el Estado paga, paga el trabajador y no lo hace ningún patrono porque mientras aquél paga con su ya menguado salario, el segundo simplemente comparte con el Estado las ganancias chupadas al trabajador o a la renta petrolera, y como él ha venido siendo es el principal beneficiario de los favores del Estado-renta petrolera-en el fondo no las comparte con nadie.

Cuando el Estado paga con cargo al Presupuesto Nacional, eso significa que es el trabajador el pagagases porque la fuente alimentaria de ese Presupuesto Nacional son los impuestos, son los productores de la renta petrolera que tanto señalamos como usurpada por la derecha.



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Manuel C. Martínez


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