Cachicamo trabaja pa' lapa

—Aló, ya espere que la bajo volumen al radio, un momento.

Aló diga.

—Compadre, cómo está usted.

—Bendito sea Dios, compadre tiempo sin hablar con usted.

Cuénteme ¿cómo está usted, cómo la comadre?

—Bueno, guapeando este temporal y ahora la cuarentena.

¿Estaba oyendo alguna cadena?

—No de ninguna manera.

Esta oyendo a Felipe Pirela cantando aquel bolero que es una verdad absoluta y dice:

"pobre del pobre que vive soñando un cielo,

pobre del pobre que llora sin un consuelo".

Porque ser pobre es una maldición.

Todo el mundo lo ve mal a uno como gallina que mira sal; todo el mundo lo regaña y desconfía del pobre porque éste solo sirve para quejarse.

Y ahora que el dólar ya mordió los 200 mil. El pobre es más pobre.

Razón tenía el compadre Luis Herrera cuando decía que había que acabar con el pobre.

—¿Y quién después va a trabajar?

—Eso sí es verdad, porque la leña la lleva el pobre.

Le dijo en estos días, me dije cómo estará el compadre. Días sin saber de usted.

Y ahora usted que llama. Dios es grande.

Qué bueno saber que están bien en lo que cabe.

—Y lo que cabe es poco

—Bastante poco.

La pensión no alcanza para comprar un kilo de queso y menos medio cartón de huevos.

La otra es que ahora usted quiere mandar a arreglar algo y le piden en dólares.

Y no solo eso, sino que tiene que pagarle en efectivo con el verde.

Son mal nacidos, no hay piedad con el pendejo.

—Esto es una sinvergüenzura.

—Quieren que uno salga a buscarles los dólares para ellos vivírsela.

Cómo si uno cobrara en esa moneda.

Y le dijo, esa práctica que la gente consiguió para poder sobrevivir en este infierno.

Indirectamente sirve para mantener a aquellos.

—Le resuelve la vida al gobierno, vale.

Cachicamo trabajando pa’ lapa, dice el dicho.

—Y bien dicho.

Usted se imagina que aquellos que son de oposición, sin darse cuenta, están financiando a estos con esa pagadera en dólares.

—Pero no tienen otra.

Están entrampados.

—Así es.

Por eso nada se puede resolver.

—El resuelve lo hay.

Lo que pasa es que con la cuarentena y la subida del dólar esto se lo sigue llevando el diablo.

—Para donde uno agarre lo descabezan.

Si tiene bolívares es un bolsa. Si tiene dólares le hace la segunda a estos.

Y entre más dólares use más los financia.

Y después cree que le está haciendo la contra.

—Es que a la gente no le quedaba otra.

—Pero le ganaron la mano vuelta, sin darse cuenta.

Esto no lo entiende ni Bambarito. Ahora lo va a entender uno.

No se le ve orilla.

¿Y qué dice la comadre de todo eso?

—Siempre se lamenta.

En eso se la pasa.

—Es que no es pa’ menos.

Por más guapo que uno sea se le afloja el guarapo.

Lo dejo y gracias por la llamada, pero se me van a quemar las lentejas que tengo en el fogón.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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