El "látigo" Chávez contra la corrupción

La corrupción es un mal endémico del capitalismo que erosiona las relaciones sociales, genera antivalores en la médula de la sociedad que se incrustan en los procesos de transición hacia sociedades socialistas. Carlos Marx planteaba: "Todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, pretendiendo ganar dinero sin necesidad de producir". Este flagelo propio de la inoculación de los valores del Tener a costa de lo que sea, por encima del Ser, ha generado terribles consecuencias en la sociedad venezolana, que se encuentra en pleno proceso de transición. Durante la IV República, la corrupción fue uno de los factores fundamentales que llevaron al desencanto de nuestro pueblo contra los partidos AD y COPEI y que, por supuesto se convirtió en bandera de lucha del Comandante Hugo Chávez que lo llevó a la rebelión del 4 de febrero de 1992 y luego al clamoroso triunfo electoral del 6 de diciembre de 1998.

De allí que Chávez siempre fue implacable en el tema de la corrupción administrativa, tanto la de antes, como la de la era bolivariana y vamos a citar varias frases del Comandante acerca del tema. Dijo por ejemplo una frase lapidaria: "Un funcionario público no puede estar haciendo negocios". http://todochavez.gob.ve/todochavez/6271-intervenciones-del-comandante-presidente-hugo-chavez-durante-taller-de-alto-nivel-el-nuevo-mapa-estrategico-desarrollado-durante-los-dias-12-y-13112004. Y allí hacía referencia Chávez a la lucha frontal que hay que dar contra el morbo de la corrupción en todas sus modalidades, desde la ambición personal desmedida, hasta los negociados en los que se involucran alcaldías, gobernaciones y ministerios.

También en su discurso con motivo de los primeros cien días de gobierno, en 1999, Chávez manifestó: En materia de corrupción no hay concesión con nadie….Vamos a luchar sin clemencia, sin descanso, cueste lo que cueste, contra ese vicio que se regó por todas partes como un cáncer por todo el cuerpo de la nación". Y para que no quedara ninguna duda, respecto a la actuación que hay que tener con el amiguismo, el nepotismo y el tráfico de influencias a través de vinculaciones familiares o grupales, fustigó con su verbo encendido Chávez: "Mientras más cercano a mi esté alguien y caiga en algún hecho de corrupción, tenga la seguridad que con mayor fuerza aplicaré el poder que me corresponde dentro de los límites del estado de derecho, por supuesto. No podemos ceder al respecto".

Ahora, observemos que a 8 años de su gobierno, el Comandante Chávez habló de la vinculación entre la corrupción y el burocratismo como amenazas reales contra la revolución bolivariana cuando dijo: "La corrupción es toda una operación contrarrevolucionaria que está por dentro de la revolución; el burocratismo es toda una corriente contrarrevolucionaria que está dentro de la revolución. Hay que apuntalar y afincar la batalla contra esos fenómenos que son verdaderas amenazas para el proceso revolucionario.

A propósito de este tema, Misión verdad publicó un extraordinario reportaje donde devela algunas tramas de la corrupción de ayer y actual. http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/guerra-a-muerte-contra-la-corrupcion

Estas advertencias o señalamientos que siempre hizo Chávez no se pueden obviar hoy cuando presenciamos de manera impávida los enormes hechos de corrupción que se destapan a diario tanto en el sector público como en el privado. En ministerios claves de la administración pública nacional, como en empresas fundamentales cono PDVSA, CORPOELEC, las empresas básicas de Guayana, centrales azucareros nacionalizados, empresas del sector agrícola y de alimentos, medicamentos, así como en el manejo de la política cambiaria y de la banca nacional, entre tantas otras ramas de la economía venezolana y de sectores sociales fundamentales. Y a pesar que con la gestión de Tarek William Saab se han abierto averiguaciones, perseguido y encarcelado decenas de personas vinculadas a hechos de corrupción al más alto nivel, el flagelo se mantiene y no parece detenerse.

De allí que el legado de Chávez debe ser para que se convierta en herramienta de lucha y no una simple consigna de quienes están en posiciones de mando en la actual coyuntura venezolana. No se puede mantener lo que se cuestionaba antes sobre "la sociedad de cómplices" y silenciar a los verdaderos corruptos, saltimbanquis de la burocracia, engañadores del pueblo y compradores de cargos que pululan en el gobierno bolivariano. Es deber de todos y todas denunciar realmente a quienes se aprovechan de la revolución para satisfacer intereses individuales o grupales. He allí un dilema difícil de enfrentar. Pero sólo la conciencia y la formación popular pueden hacernos distinguir las diferencias.



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Cécil Gerardo Pérez


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