Vicio destructor de perezosos charlatanes

Es verdad que muchas veces las mujeres y hombres estamos dispuestos a dar una opinión sobre política-económica, participación de masas, sociología, incluso sicología socialista que no comprendemos a plenitud por la falta de un modelo, sin embargo, lo hacemos con la realidad del país, con la geopolítica de la región, y con la realidad de la sociedad. La cosa no sería tan grave si, como sucede a menudo, esa opinión siempre criticada y olvidada se la contrapone por un juicio firme aceptado como un conocimiento preciso por numerosos círculos de perezosos socialistas solo porque el gobierno dice.

Aparece ese juicio y se sostiene con mucha tenacidad a pesar que nadie sabe cómo se implanto por el fracaso en contener la inflación, y cuan a menudo las opiniones que nosotros damos para el gobierno no tienen validez y son causa de enorme daño, porque, con el pasar del tiempo la gente se da cuenta que el ejecutivo y el poder legislativo no rectifican ¡total hay suficiente petróleo para remediar! El daño se produce porque el pueblo sabe que el gobierno, el legislativo, el Buro, charlan incesantemente, parecería que por obstinación, por falta de conocimiento y, por no escuchar al pueblo, por no leer sus recomendaciones y por la poca participación de la masa se estanca el proceso.

Esa necedad es una epidemia a consecuencia de la devastadora dominación del gobierno que al hablar mucho oprime la facultad sensitiva y exige una mayor concentración en sí mismo, no sin razón esa extremada verborrea afecta al proceso y al pueblo que empieza a perder la confianza por el poco equilibrio entre la teoría y la practica en cuanto a una economía-política se refiere. Así, quienes tienen responsabilidades en los ministerios, gobernaciones, alcaldías, Cortes y demás poderes, aun siendo inofensivos y bien intencionados no pasan de ser charlatanes revolucionarios porque no sacan enseñanzas aplicables al propio trato con el pueblo.

En el sentido más verdadero, charlatanes son, sobre todo, los que enseguida usan el léxico para justificarlo todo, o cuando solo hablan y hablan y no practican, esas son personas nocivas causantes de mucho dolor, daño, al proceso como al pueblo.

De estos hay muchos en los medios de comunicación opositores y afines al gobierno, los de la oposición sabemos que están al otro lado de la talanquera haciendo lo único que saben hacer defender su posición por eso se los entiende, lo grave esta en nuestra propia gente, adonde quiera que se encuentren se producen incidentes por el sectarismo, por la ignorancia, egoísmo y conformismo de nuestras autoridades y sus clásicos seguidores de estas autoridades que, a pesar de pertenecer a la masa sacan a relucir sus influencias políticas cual vulgares perros falderos.

En algunos casos se los puede disculpar a esos perros falderos por sus buenas intenciones, pero, a esos indignos traidores que por seguir a una persona se olvidan de la ideología y lealtad revolucionaria por entregarse a una criminal pasión material y económica o por asegurarse mayor influencia sobre los hombres y mujeres de su sector…tan ingenuamente crédulos, como en las sociedades primitivas evangelizadas para domesticarlos, no solo son culpables de su ignorancia al tratar de ayudar ayudándose sobre falsos puntos de vista y superficiales enjuiciamientos, son hombres y mujeres dignos de lastima por su conformismo para sostenerse ignorantes entre una revolución y el continuismo que a pesar que nunca les dio una oportunidad, a pesar de ello, no lo entienden.

Esa falta de convicción no proviene únicamente por la falta de conocimiento, es por la cultura de nunca haber cultivado la lealtad y la ética, lo que los hace seguidores del mejor postor, si me das dinero o bienes materiales estoy contigo, no hay conocimiento por lo tanto convencimiento, la poca educación es casi medieval que impulsan las supersticiones, son los últimos residuos de perezosos charlatanes que están con el socialismo y el capitalismo, no existe la moral porque no hacen nada por cambiarse a sí mismos, siguen la moral de doble vía de la Iglesia, con Dios y con el diablo, de esa manera el circulo vicioso familiar y social se sostiene, es un vacío cultural revolucionario que nos atrasa y que no nos permite subir ese 50%.

Todos ellos son seudocientíficos, mujeres y hombres versados, para quienes no hay nada que les resulte extraño, son dementes incurables que se comportan normalmente pero que están poseídos por una idea fija, algunas veces aciertan sin reflexionar sobre ello, son poseídos por su medio ambiente, por la educación, por la cultura, por su pobreza mental, por la pereza, por la inmoralidad, todas estas son causadas por cuenta propia y es difícil de ser apreciada por la comunidad, es producto también de la paupérrima educación que limita y amuralla el conocimiento que oprime el intelecto. Son personas de espíritu revolucionario cansado.

Cuantas veces oímos que tienen mucha fuerza de voluntad, fuerza que después de una marcha se agota, no tienen una voluntad constante que les permita crear, inventar, aprender, en eso muchísimo de culpa tiene el poder ejecutivo y el legislativo, dos estructuras políticas sin agudeza del intelecto, alicaídos esperan las ordenes de una persona, carentes de innovación por el reciclaje practicado, son los hombres y mujeres que guían a una gran porción del pueblo solo para las elecciones, el resto del tiempo…bien gracias.

Son parte de una costumbre superficial dentro de las normas corrientes del gobierno para la hipocresía social, es la realidad por triste que sea, muestra el fango que en vez de multiplicar sostiene a duras penas el porcentaje electoral que evidencia claramente la contradicción del sentimiento revolucionario.

De nada le sirve al pueblo saber en qué fecha pario la yegua el caballo de Simón Bolívar, si le pico una mosca o no, si en combate se le partió la espada, o si murió envenenado, si Santander lo odiaba por estar enamorado también de Manuela, a que parte del pueblo le puede servir ese conocimiento, es pura vanidad, porque el conocimiento de esos detalles no proporciona ventaja a nuestro proceso, no le da impulso industrial, laboral, ni nos ayuda para una soberanía alimentaria.

Seguir con esos detalles para tratar de fortalecer nuestra cultura histórica es seguir construyendo castillos de naipes, es puro conocimiento vacío y pérdida de tiempo para nuestra economía que no tenemos para los proyectos de vivienda así como para nuestra agroindustria, el tiempo del discurso demagógico también se termina ¡hechos son exigidos a la revolución por el pueblo que ya no quiere bambalinas en vez de oro! La misión como gobierno y como partido es la de impulsar activos de cambio, no es suficiente con lo realizado hasta hoy, un proceso requiere un triunfo diario, de eso se alimenta el pueblo.  

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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