Breve historia de un "Mercalito"

Sin describir lugar o nombres (sin que ello signifique que el relato sea ficción), como si fuera un cuento de aquellos que me solía contar la abuela, podría comenzar como todos los cuentos... "había una vez en el Reino de lo Posible"... un ciudadano que creyó en la convocatoria del Palacio y con alegría y pujanza, pudo concretar la apertura en la misma superficie de su humilde casa de Barrio, un "Mercalito".

Creyó este humilde ciudadano, que además de solucionar su propio problema de abastecimiento, beneficiar a su vecinos y contar con una razonable y humilde diferencia entre el precio de venta y el costo, había llegado el momento de terminar con las penurias de un trabajo inestable y explotador.

Humilde crédito, y se arrancó a efectuar la compra para sustituir semana a semana, la "venta"... al cabo de cinco semanas de actividad de "intercambio" (como bautizó el Che a la actividad comercial), en el Depósito de suministros de los "Mercalitos"... de pronto como que se "enrareció" el ambiente... primero: mal trato de los despachantes, segundo: falta de artículos indispensables, tercero: imposición de "llevar" mercancia difícil de "rotar", y cuarto: largas colas para recibir lo que a juicio de los "encargados del depósito de mercancia (de Mercal), había a disposición de, como ellos solian decir, "los pendejos".

A este trato hay que agregar las largas colas en los Bancos a efectos de cancelar la factura de lo que al fin y al cabo le despachaban a "los pendejos de los Mercalitos".

El entusiasmo a pesar de tantas trabas (de pura gente corrupta), poco a poco y para seguir manteniendo el sueño del "Mercalito"... los vendedores de "sueños", comenzaron a visitar tales "bodegas" y a ofrecer mercancia de las empresas lideres en este campo...

En este "reino de lo posible", de pronto el Programa-Mercalito, contrariamente a lo que siempre sucedía en los cuentos de mi abuelita, todo terminó para el ¡carajo!... supimos que los pollos eran vendidos a "otros", y que la falta de artículos, también se debía a "ventas bajo-cuerda"... total, la habitación me quedó con "olor a bodega", la Doña terminó vendiendo "chucherías" y yo... el "soñador pendejo"... volví al mercado laboral y a mi oficio de "hacer lo-que-venga".

Ayer viendo y escuchando al Comandante Chávez, el certificó que tal experiencia, la de los Mercalitos, fue un fracaso y además admitió que la corrupción también se comió ese Proyecto... el asunto es que muchos como yo, quedamos "mirando p'arriba"... endeudados, y peor que al principio.

En los cuentos de mi abuelita, siempre triunfaba el bien sobre el mal, el bueno sobre el malo... en este cuento, nos jodimos todos... y los corruptos, siguen regenteando los "Depósitos", Pedeval (y los fundieron) y ahora van por los expropiados Super-Mercados (por lo menos el otrora Exito de Valencia, es una cochinada)... la misma pregunta de siempre: ¿hasta cuándo, Comandante Chávez, tendremos que calarnos a esa cuerda de corruptos que lamentablemente estan en su entorno?...

Patria o Muerte con el Proceso, a su liderazgo, pero... ¡joder! por lo menos queremos saber de alguien que va preso ante tanto despilfarro... y no me vengan que soy un "contrarrevolucionario"... mi abuelita siempre terminaba los cuentos, con la conocida frase: "y... colorín colorado este cuento se ha terminado..." yo no puedo expresar lo mismo: colorin colorado, este cuento todavia no ha terminado.


gervasioarti@hotmail.com


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Gervasio Artigas


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