Imborrables ecos de la visita de George Bush a Yucatán

Bush llevó a México un dispositivo militar similar al que llevó para invadir a Iraq

México, mar 17 (PL) Más que por resultados beneficiosos, los ecos de la visita realizada a Mérida por el presidente norteamericano, George W. Bush, esta semana, continúan sintiéndose hoy en Yucatán, pero más bien como una incomoda pesadilla.

El encuentro del presidente Felipe Calderón con Bush, que giró en torno a difíciles problemas comunes de fronteras y la lucha contra el narcotráfico y el crimen, representó un cúmulo de molestias para los yucatecos, quienes aún expresan sentimientos de humillación.

Entre esos perjuicios, se menciona el desarme de la policía municipal, el cerco que sufrió el apacible centro de la urbe con la colocación de retenes policiales y altas vallas metálicas -que ni fueron pintadas- para proteger celosamente al visitante.

En la ciudad y en gran parte del estado tuvieron que ser suspendidas las clases durante tres días, las actividades deportivas y el comercio se vio afectado, mientras el tránsito vehicular se convirtió en un verdadero caos.

Estados Unidos trajo a Mérida un dispositivo militar similar al que llevó para invadir a Iraq, con aviones Black Hawk, helicópteros Sikoreky, vehículos blindados y hasta un portavión que se mantuvo a cierta distancia de las costas de la Península de Yucatán.

Incluso la psicosis de guerra que rodeó la visita afectó a los lugareños con la instalación de soportes para la intercepción y bloqueo de las comunicaciones y con otras logísticas para respaldar a las fuerzas del aire, mar y tierra.

Algunos de sus habitantes y de las comunidades cercanas comparan como sucesos de tiempos recientes la estancia del inquilino de la Casa Blanca allí, con las vicisitudes sufridas en la tranquila Mérida cuando le azotaron los huracanes Wilma y Katrina.

Técnicamente decretado como territorio ocupado militarmente, Yucatán y tambien las haciendas y reliquias mayas donde estuvieron Bush y Calderón con sus esposas, resultaron de repente como una de aquellas antiguas colonias, donde primaba el ordeno y mando de las metrópolis.

La indignación popular, aparentemente reprimida, llegó al momento en el que jóvenes citadinos airados patearon las rudas vallas herrumbrosas y destruyeron puertas de la sede colonial de su alcaldía.

Y para colmo de ciudad sitiada, las autoridades norteamericanas y del ejecutivo central mexicano excluyeron de la cobertura de la visita del mandatario de Estados Unidos al diario de izquierda Por Esto, con un amplio reconocimiento en toda la península.

De esa cumbre en la región del Caribe mexicano se destaca en especial la posición oficial de Los Pinos que fue la única escala de Bush, en su gira latinoamericana, donde se firmó un comunicado conjunto.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Derechos denunció, por su parte, que durante la estancia del vecino del norte en Yucatán, los derechos individuales de sus ciudadanos fueron violados flagrantemente.



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