Caracas, 7 Feb. ABN.- A pesar de que la mayoría de los motorizados de Caracas no está de acuerdo con que se le prohíba transitar por las autopistas de la capital de la República, esta medida está siendo analizada por las autoridades del Ministerio del Poder Popular para la Infraestructura.
Sin embargo, la colectividad se mantiene a la expectativa en torno a esta situación.
Carlos Cáceres, moto taxista, considera que las vías expresas son accesos donde circulan un poco más rápido para poder trasladar a los usuarios: «Pienso que deberían dejarnos un canal, pero no quitárnoslas por completo».
Marco Delgado opina que se deben aunar esfuerzos para promover el respeto a la Ley Orgánica de Tránsito y Transporte Terrestre, «pero no estoy de acuerdo con que nos quiten las autopistas, porque todos tenemos derecho a circular libremente y a trabajar».
El mismo criterio lo comparte Julio Parra, mensajero, quien calificó de injusta la posible aplicación de esta medida: «Los motorizados somos vistos como «malandros», pero al final, siempre hacemos falta».
Pero no todos los motociclistas entrevistados ven con malos ojos la posible prohibición de su tránsito por las autopistas.
Tony Arias, quien es chofer de una empresa y en sus horas libres trabaja de moto taxi, está de acuerdo con la aplicación de la medida, ya que considera que es mayor seguridad para todos y que esto podría servir para evitar que muchos de sus colegas pierdan la vida en alguna autopista.
Igual criterio comparte Sabrina Rodríguez, quien señaló que las vías expresas son accesos muy peligrosos, donde «evito meterme, porque aunque muchos motorizados respetamos las leyes y tenemos agilidad para conducir, otros, con sus imprudencias, provocan accidentes de tránsito».
Ahora bien, de 11 personas consultadas al respecto, seis manifestaron estar de acuerdo con que a los motorizados se les prohíba la circulación por las vías expresas y cuatro expresaron su rechazo a la aplicación de la medida.
Al respecto, Somny González estima que no se puede confundir igualdad social con anarquía, pues asegura que los motociclistas son unos «abusadores» que no respetan las señales de tránsito y que se cambian de canal como si fueran los únicos en las autopistas.
Mientras, Yolanda Salazar considera que el problema no es sólo de los motorizados, sino de todos los conductores «quienes por egoísmo, imprudencia y brutalidad no respetamos las señales de tránsito y manejamos sin pensar en el otro».
A juicio de Reinaldo Chirinos, «en este caso, lo ideal sería que se hiciera cumplir la ley, que se educara a los conductores, pero no que se les niegue el acceso a las autopistas a los motociclistas en una ciudad donde ya es insoportable vivir entre tantos carros».
Desde 1985, estaba terminantemente prohibida la circulación de motorizados por las arterias viales de rápida circulación, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento Parcial sobre Uso y Circulación de Motocicletas, aprobado por el entonces presidente de la República, Jaime Lusinchi.
No obstante, en 2002, un grupo de motociclistas introdujo un recurso de amparo ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para derogar el mencionado reglamento sobre la base del artículo 50 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, el cual señala: «Toda persona puede transitar libremente y por cualquier medio por el territorio Nacional, cambiar de domicilio y residencia, ausentarse de la República y volver, trasladar sus bienes y pertenencias en el país, traer sus bienes al país o sacarlos, sin más limitaciones que las establecidas por la ley».
La petición de los motorizados fue aceptada por el TSJ y desde entonces, las motos circulan por las vías expresas de la ciudad.
En la normativa de 2002, también se estableció la demarcación de zonas para que las motos pudieran estacionar en la calle, sin obstaculizar el tránsito.
Además, en ella se exige a los dueños de los estacionamientos ceder 10% de sus puestos para los motorizados y advierte que quienes no cumplan lo establecido, serán sancionados con 10 unidades tributarias.
En aquella época, hace cinco años, el parque automotor de motociclistas, sólo en el municipio Libertador, era de 40 mil. Hoy en día, hay 86 mil motos que están circulando por la Gran Caracas, de acuerdo con cifras aportadas por funcionarios del Instituto Nacional del Tránsito y Transporte Terrestre (INTTT).
En el país, se ha hecho evidente cómo en los últimos años, el parque automotor de los vehículos de dos ruedas ha ido aumentando aceleradamente, pues las frecuentes y largas colas en las vías ha hecho necesario la utilización de este medio de transporte para poder llegar a tiempo a un determinado destino.
El auge que ha tenido el servicio de moto taxi, no sólo en la ciudad capital, sino en el resto del país es una muestra de la desesperación y, en cierta forma, de la fobia que tienen algunos usuarios con respecto a las colas.
Adicionalmente, quienes no tienen suficiente dinero para comprarse un carro, optan por adquirir una motocicleta para desplazarse por la ciudad, sin tener que utilizar el transporte público, ni perder tiempo en colas.
Las consideraciones que en reiteradas oportunidades ha hecho el Cuerpo Técnico de Vigilancia del Tránsito y Transporte Terrestre (CTVTTT) en torno al peligro que corren los pasajeros en las motocicletas han importando muy poco a los usuarios, quienes a pesar de estar concientes del riesgo que corren al andar en estas unidades, pagan por llegar más rápido a su destino.
De hecho, las autoridades del CTVTTT y del INTTT consideran que los moto taxi no pueden ser regulados como medios de transporte público, debido a que en estas unidades la seguridad del pasajero es muy vulnerable.
En fin, la situación de los motociclistas en Caracas pareciera ser la llegada a un callejón de difícil salida, donde se encontraron varios problemas de vieja data, como el ritmo acelerado con el que se vive en la capital, que amerita la utilización de rápidos medios de transporte, las largas colas por la gran cantidad de vehículos en tan pocas vías, aunado a la deficiente planificación urbana y a la poca educación vial de los conductores, quienes, en su mayoría, manejan imprudentemente y ocasionan accidentes de tránsito.
Efectivos del CTVTTT señalan que la velocidad promedio de los venezolanos es de 90 kilómetros por hora y esta misma velocidad es la máxima con la que se puede conducir en vías rápidas, según lo establece la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre.