Embajador Arévalo Méndez rechaza declaraciones de Aznar contra gobiernos latinoamericanos

Embajador Arévalo Méndez

Embajador Arévalo Méndez

Credito: Venezuelanalysis

Caracas, 10 Oct. ABN.- Por «simplistas, cacofónicas y anacrónicas», el embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante el Reino de España, Arévalo Méndez Romero, rechazó los recientes señalamientos de José María Aznar, quien cuestionó a los gobiernos de los países latinoamericanos y caribeños y los calificó de «ramplones».

El ex Mandatario español realizó dichas declaraciones durante una intervención que tuvo en la Universidad Andrés Bello de Chile, las cuales fueron recogidas por el diario El Mercurio de ese país suramericano el pasado 6 de octubre, según un boletín emitido por la embajada de Venezuela en España.

«La vaciedad de un mensaje tan monótono y discordante no motiva ninguna elaboración reflexiva, sobre todo cuando la precariedad sólo se limita a epítetos insustanciales y éste es el problema característico de una confusa corriente neoliberal que muere de mengua en nuestro continente», aseguró el embajador.

A juicio del diplomático, estas declaraciones se deben «al desespero ante la emergente realidad latinoamericana y caribeña, por lo demás irreversible; explica la aparición, de vez en cuando, de estos vacuos y lánguidos discursos, diseñados por algunos líderes decadentes para justificarse ante cierta élite atemorizada por ellos mismos con anuncios de un definitivo diluvio».

Méndez Romero refutó particularmente la superficialidad de Aznar al pretender rotular el proceso político venezolano como comunismo, «aunque los militantes de esta tendencia son tan respetables como los pocos que aún pertenecen a los partidos de derecha».

Hizo la salvedad de que dichas declaraciones significan «mirar a nuestro proceso bolivariano con un alcanforado y enternecedor anacronismo».

Asimismo, enfatizó que apelar al desgastado etiquetado populista no hace sino remontar a aquella «remachada» campaña del Departamento de Estado de los años 60 para intentar menospreciar a quienes para entonces se atrevían a hablar de inclusión, justicia social e igualdad.

«Consideramos intrascendente debatir sobre estas etiquetas, risibles por mal situadas», acotó.

Manifestó que con los debates con los que sí está comprometido son los relativos «a la alimentación de los más pobres, a la inclusión en sanidad y educación pública, a la generación de empleo y oportunidades de bienestar, a la construcción de viviendas y al acceso a los servicios de agua potable y electricidad, así como al rescate de nuestros valores ancestrales».

Igualmente, recalcó que este «es el verdadero y necesario debate que siempre evaden, por insensibilidad social, irresponsabilidad y compromisos con el imperio, voceros como Aznar».

El jefe de la misión diplomática venezolana en España inquirió a Aznar en cuanto a «qué encuentra de condenable en el hecho de alfabetizar a los venezolanos iletrados, de asegurar el acceso a los alimentos, de garantizar la asistencia médica, de facilitar la incorporación a la educación y de ofrecer oportunidades de progreso a los excluidos de siempre», además de los otros beneficios otorgados por el Gobierno venezolano.

El embajador aseveró: «Si a este señor le afecta, o duele, nuestra inevitable diferencia con otro inefable de los espadachines de Irak, mister Bush, nada podríamos hacer al respecto».

Expresó que es una desdicha catalogar a los gobiernos latinoamericanos y caribeños como una “especie de bestias negras del occidentalismo, por sumarnos a las nuevas tendencias de pensamiento y de acción de compromiso social”.

«El verdadero enemigo de Occidente debemos identificarlo en una neocorriente de odio e intolerancia, así como en el hambre, la depauperación y la preeminencia de estructuras de dominación y subyugamiento a las inmensas mayorías en nuestro continente, lo que paradójicamente constituye, a su vez, la última esperanza para que Europa salga de la trampa hegemónica», resaltó.

Apuntó: «Latinoamérica y el resto del mundo no están para etiquetas y simplismos. Las realidades son realidades y hoy son moldeadas por los pobres, los campesinos, los indígenas, los afrodescendientes, los excluidos de siempre, es decir, las mayorías».

El funcionario aseguró que corresponde exclusivamente a los venezolanos «decidir nuestro modelo de Gobierno, nuestras formas de convivencia y de desarrollo y absolutamente nada puede aportar Aznar al respecto, tanto por ignorancia como por mala fe. Además, nadie se lo ha pedido».

«En todo caso, el 4 de diciembre próximo, muy temprano, será un buen momento para debatir sobre lo humano y lo divino. Pies en el suelo, nada de cruzadas ni reconquistas», añadió.


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La fuente original de este documento es:
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) (http://www.abn.info.ve)



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