Caracas, 29 Sep. ABN.- Este mes de septiembre se cumplieron 101 años del nacimiento del creador del emblemático poema Florentino y el Diablo, Alberto Arvelo Torrealba, quien inmortalizó el duelo criollo entre el bien y el mal.
Nació en Barinas el 3 de septiembre de 1905 en una familia de poetas. Su madre, Atilia Torrealba de Arvelo, era una importante poetisa de esa ciudad llanera y sus tíos paternos Alfredo Arvelo Larriva y Enriqueta Arvelo Larriva son ampliamente conocidos en el mundo de la poesía y las letras venezolanas.
Arvelo Torrealba dejó para siempre en el imaginario del venezolano la versión de una dicotomía que compone a tantas religiones, ideologías y formas de percibir el mundo: la luz y las tinieblas, lo bueno y lo malo.
La confrontación entre Florentino, el más famoso de los cantadores llaneros, y el Diablo, se desarrolla en varias escenas. La primera de ellas corresponde al Reto; en ella, en algún paraje desolado del verano llanero, El Diablo se cruza con Florentino, caballeros ambos, y lo desafía a un contrapunteo en lugar y oportunidad allí señalados.
La segunda nos representa a Florentino en el sitio convenido, cantando y a la espera del retador, quien no tarda en presentarse. De esta manera se inicia de inmediato el contrapunteo tramado con bandola o arpa, cuatro y maracas, al final del cual, El Diablo es derrotado. Algunos dicen que por la salida del sol; otros, por el conjuro de los santos, pero el hecho es que desaparece. La leyenda que recorre los llanos sugiere que, luego del encuentro, Florentino nunca más volvió a cantar.
Para algunos investigadores e historiadores, no es casual que Alberto Arvelo Torrealba haya decidido dar vida a estos personajes en Santa Inés, escenario clave en la historia de Venezuela ya que es el mismo lugar donde el general Ezequiel Zamora ganó la batalla contra el ejército centralista que defendía a la oligarquía venezolana. Santa Inés, lugar donde «El Catire», Florentino, retó a Satanás y salió airoso.
El poeta, escritor y ensayista Alberto Arvelo Torrealba comenzó a describir esta lucha del más allá en 1930 como una pieza teatral nunca llevada a las tablas y en 1940 la retoma en el género poesía y la llama Florentino, el que cantó con el Diablo. Para 1957, culminados ya los 1956 versos de su versión final, los publica la editorial Rex bajo el nombre de Florentino y el Diablo.
Luego, muchos han sido los cantores que han hecho suyos estos versos para convertirlos en el contrapunteo más famoso de el llano venezolano.
La leyenda de Florentino y el Diablo también fue revivida por Rómulo Gallegos en su novela Cantaclaro. «Florentino, el catire quitapesares, era el mejor de los copleros. Infaltable en todos los joropos y fiestas del Llano, nadie podía derrotarlo en sus contrapunteos. El propio Diablo, envidioso de los triunfos de Florentino, decidió retarlo a un duelo de coplas», escribió Gallegos.
«Si usté dice que soy suyo/ será que me le he vendío, si me le vendí me paga porque yo a nadie le fío. Yo no soy rancho veguero/ que le mete el agua el río, yo no soy pájaro bobo/ pá'estar calentando nío», dice el valiente Florentino al Diablo.
En 1971 murió Alberto Arvelo Torrealba, quien además de poeta fue diplomático. Entre sus obras se encuentran: Música de cuatro (1928), Cantas (1932), Glosas al cancionero (1940), Caminos que andan (1952), Florentino y el Diablo (1957), Lazo Martí, Vigencia en lejanía (1957) y Obra poética (1967).