Caracas, 02 May. Venpres.- "No hay duda que estamos en presencia no sólo de una oposición irresponsable que emplea procedimientos terroristas, que utiliza el periodismo mediático para confundir a la opinión pública, sino ante una oposición necrofílica, una vez más la oposición irresponsable que hay en Venezuela, procede a aplicar el mismo formato que ha venido empleando para justificar su conducta irracional".
Así lo señala el vicepresidente de la República, José Vicente Rangel, al referirse a los acontecimientos del pasado 1 de mayo, donde resultó una persona muerta, y sin mayores investigaciones los opositores al gobierno nacional, incluidos en la Coordinadora Democrática, señalaron a los seguidores del presidente de la República, Hugo Chávez Frías, como los responsables del hecho.
En vista de esto el vicepresidente Rangel, hace una breve reseña de las veces que esta oposición irresponsablemente ha tomado esta misma actitud:
1. El 11 de abril del año pasado, con un desprecio absoluto por la verdad y formando parte de un plan rigurosamente preparado, se produjo la muerte de numerosos venezolanos cuando se lanzó sobre Miraflores una manifestación con el evidente propósito de asaltar el Palacio Presidencial. La mayor parte de las víctimas - sin que con esta afirmación yo pretenda establecer odiosas categorías - perteneció a las filas del Movimiento que lídera el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías. Revelaciones posteriores, como las del periodista Otto Neustaldt corresponsal en esa oportunidad de CNN, pusieron en evidencia las características de la celada criminal. Y las investigaciones que se han venido realizando arrojan como resultado responsabilidades sobre cuerpos policiales controlados por la oposición; tal es el caso de ocho (8) funcionarios de la Policía Metropolitana del Alcalde Alfredo Peña, imputados por la administración de justicia.
2. Otro hecho que corresponde al mismo formato fue la muerte de varias personas en la Plaza Altamira de Chacao, el pasado 6 de diciembre. En esa ocasión, aún fresca la sangre de las víctimas, voceros políticos y militares golpistas atribuyeron el hecho al Gobierno Nacional lo cual, debido a la irresponsable cobertura que se le dio en los medios de comunicación a la denuncia, estuvo a punto de provocar una tragedia. Poco después se pudo establecer la responsabilidad en la acción de un individuo, José Gouveia, sin conexión política alguna, ya sentenciado por los tribunales competentes.
3. Otra muestra del empleo por la oposición de ese formato terrorista fue la reacción de ésta, ante el asesinato de tres soldados desertores y una dama, hecho que tan pronto se conoció fue atribuido también al Gobierno del Presidente Hugo Chávez. Investigaciones posteriores fijaron las responsabilidades del crimen en dos personas que cumplían funciones de seguridad de los militares golpistas en Plaza Altamira.
4. Otra manifestación del mismo corte siniestro de la oposición, fue la manera como ésta reaccionó ante la colocación de explosivos en el Consulado de Colombia, la Embajada de España y el Edificio donde se reunía la Mesa de Negociación y Acuerdos, al responsabilizar al Gobierno Nacional. El curso de las investigaciones confirma que los autores materiales son gente vinculada a los factores políticos y militares de Plaza Altamira, así como la autoría intelectual de los mismos, todo lo cual será informado oportunamente a los venezolanos.
5. El último hecho de esta cadena de infamias es lo sucedido con la muerte lamentable del ciudadano Numar Ricardo Herrera, acaecida al término de la manifestación de la CTV en la Plaza O Leary. En momentos en que agonizaba la víctima, sin fundamento para señalar responsabilidades, la oposición repite su temeraria acusación contra el Gobierno, lanzada de manera automática, sin sustentación alguna y coreada de inmediato por los medios de comunicación. En esta línea la Coordinadora Democrática, en un comunicado dado a la publicidad minutos después del suceso, indica que la muerte de Herrera fue obra de "un sicario chavista", y el señor Carlos Ortega, quien no ha tenido el valor suficiente para estar al frente de los acontecimientos en el país, llega al extremo, a miles de kilómetros de distancia, desde Washington, a responsabilizar por la muerte del obrero al Presidente de la República Hugo Chávez.
No hay duda que estamos en presencia no solo de una oposición irresponsable que emplea procedimientos terroristas, que utiliza el periodismo mediático para confundir a la opinión pública, sino ante una oposición necrofílica. A falta de principios, de programas, de liderazgo, de organización, en síntesis, de banderas, asume la bandera de la muerte como único recurso, sin respeto por la vida y esta a la caza de cualquier hecho para producir reacciones en sectores de la población que cada día toman mayor distancia de semejante conducción. En síntesis es la búsqueda a todo trance de la radicalización a través de la aventura de los sectores sociales y políticos que hasta ahora la acompañaban, y que el temor a perderlos lleva a esa oposición a extremar su irracionalidad.