Caracas, 14 Ago. ABN.- Con la incorporación esta semana de Uruguay a Petrosur, la conformación de una plataforma energética sudamericana promovida por Venezuela, fortaleció su papel de herramienta para una integración de mayor alcance.
La conclusión es del periodista Miguel Lozano en un trabajo especial para la agencia Prensa Latina.
Dice Lozano que Petrosur, creada inicialmente con Venezuela, Brasil y Argentina, tiene su basamento en el criterio del Presidente Hugo Chávez de que su país debe compartir las grandes riquezas petroleras con los vecinos, en lugar de estar al servicio de empresas transnacionales.
Chávez impulsa también una reestructuración interna de la industria para recuperar la plena soberanía sobre el sector y afirma que es válido utilizar el petróleo como medio de política exterior, si está dirigida a promover una integración solidaria.
De esta forma, el proyecto integracionista de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) -antónima del área de libre comercio (ALCA) basada en el mercado- comenzó a tomar cuerpo en la región en este sector básico para el desarrollo.
Ante las críticas, el primer mandatario venezolano recuerda que durante un siglo de explotación petrolera los tanqueros cargados de hidrocarburos venezolanos siempre se dirigieron al norte (Estados Unidos y Europa) y ahora lo que se pretende es cambiar el rumbo.
El ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez, recordó a propósito del ingreso de Uruguay en Petrosur que esa empresa multinacional es "punta de lanza para impulsar la integración y desarrollo regional".
Ramírez explicó que la propuesta está concebida con la participación de empresas y operadoras estatales, sobre la base de la complementariedad de recursos, la solidaridad compartida y el respeto mutuo a la soberanía de los estados.
Petrosur se incluye asimismo en una propuesta más abarcadora aún, denominada Petroamérica, con el entrelazamiento también de Petrocaribe y Petroandina, con proyecciones similares en sus respectivos ámbitos regionales.
En el caso específico de la integración petrolera sudamericana el viaje realizado esta semana por el Presidente Chávez a Brasil, Uruguay y Argentina, ratificó el avance de los proyectos, más allá de declaraciones.
En Brasil se acordó la construcción de una refinería para petróleo venezolano en Pernambuco, una propuesta incluida en la orientación de ampliación del comercio bilateral que debe pasar de 880 millones de dólares en 2004 a tres mil millones en 2005.
Con Uruguay Venezuela firmó un acuerdo para el suministro de un millón mensual de barriles de petróleo que permite la cancelación del 75 por ciento de las entregas en 90 días y el resto en 15 años, con dos de gracia.
A su regreso Chávez informó que Uruguay podrá hacer los pagos en bienes y servicios, particularmente de la industria ganadera y alimenticia en general, lo que supondrá también un impulso para ese sector.
Con Argentina se renovó el acuerdo para la venta de 40 mil barriles diarios de petróleo y derivados y se contrató la construcción de cuatro tanqueros petroleros en el astillero de Río Santiago por un monto de 110 millones de dólares (Bs. 263 millardos).
El intercambio bilateral se fortaleció también con la compra de maquinaria agrícola argentina y acuerdos para la explotación de hidrocarburos costa afuera por la empresa estatal argentina Enarsa.
El propio Chávez enmarcó su gira sudamericana de tres días en el proyecto integracionista en el cual ve el futuro integral de la región, estrategia en la cual el petróleo juega el papel de avanzada hacia la propuesta mucho más ambiciosa y abarcadora del ALBA.