Ciudad Guayana, 23 de febrero de 2013.- Autoridades de la empresa estatal Ferrominera Orinoco (FMO) y de la Gobernación de Bolívar realizaron una mesa de trabajo con voceros de 200 trabajadores de la Planta de Concentración Magnética de esta factoría, quienes quedaron cesantes una vez que la empresa contratista responsable de su operación decidió cerrar el proyecto.
En una nota de prensa enviada por esta empresa tutelada por la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), se informó que la mesa estuvo encabezada por el presidente de FMO, Radwan Sabbagh, y el secretario de Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Bolívar, Julio César Fuentes Manzulli.
Por los trabajadores asistieron voceros del Frente Único de Trabajadores de la Construcción y de nueve consejos comunales que hacen vida en los alrededores de la Laguna Acapulco, en el sector Palúa de Ciudad Guayana, municipio Caroní, donde se ubica esta planta de concentración.
En la nota se señala que dicha planta se construyó con la finalidad de recuperar entre 8 a 10 millones de toneladas de mineral de hierro fino depositados en la laguna a lo largo de los últimos 40 años.
Este mineral quedó depositado allí debido a que las aguas de la laguna fueron utilizadas durante ese tiempo para lavar el mineral de hierro proveniente de los yacimientos de El Pao, antes de ser procesados en la planta de Ferrominera Orinoco en Ciudad Guayana.
El proyecto apuntaba a la recuperación y posterior comercialización de este mineral, utilizando tecnología moderna.
A tal fin, la firma suiza Duferco invirtió 23 millones de dólares en este proyecto, cuya construcción fue ejecutada por la empresa brasileña Modulax.
Adicionalmente, la empresa Ferrominera Orinoco exigió que el personal contratado para la operación de la planta fuera seleccionado entre los habitantes del sector Palúa.
"Nosotros contratamos a Duferco para el levantamiento y montaje de la obra. Ellos, a su vez, activaron las operaciones con la subcontratación de la empresa venezolana Gerenpro, que se encargó de buscar el personal necesario", explicó Radwan Sabbagh.
El presidente de FMO añadió que tras 2 años de operaciones se determinó la poca factibilidad del proyecto, ya que el mineral recuperado de la Laguna Acapulco no se lograba concentrar en los niveles que hicieran económicamente rentable su aprovechamiento.
En consecuencia, las empresas que asumieron esta iniciativa decidieron suspender operaciones y desmontar los equipos, lo que dejó a sus 200 trabajadores en situación de desempleo.
En la mesa de trabajo se plantearon posibles soluciones a este problema, como es la contratación de un grupo de 92 trabajadores por un año.
Estos puestos de empleo se dividirían en 32 para laborar en el acarreo final que se llevará a cabo en Palúa por la empresa J&D Iron Company y otros 30 para participar en la construcción de viviendas en el mismo sector.
Finalmente, otro grupo de 30 trabajadores serían asignados a obras civiles a ser ejecutados en otras zonas.
La elección de este personal quedará bajo la responsabilidad de los consejos comunales del sector, reseñó la nota de prensa.