16 Ene. 2012 - Un consorcio formado por la línea estatal española Iberia, el Banco Provincial y la Sociedad Financiera Provincial se adjudicó 60% de las acciones al ofrecer 145 millones de dólares, según reflejó la prensa.
La gran contradicción en este caso fue que la línea Iberia era una empresa del Estado español, que además, presentaba severos inconvenientes financieros.
Es decir, la privatización no fue tal, sino una estatización por parte de la Corona de España.
Iberia optó por endeudar a tasas muy elevadas a Viasa, para cancelar su propia adquisición, según lo reseña el sitio web viasa-venezuela.blogspot.com, elaborado por ex trabajadores de la empresa.
Todos los aviones de Viasa fueron puestos a nombre de Iberia, devolvió equipos en alquiler y canceló varias de las mejores rutas de la línea venezolana.
Cabe mencionar que durante esos años Iberia también compró otras líneas aéreas latinoamericanas como Aerolíneas Argentinas, Lloyd Aéreo Boliviano y Mexicana, donde realizó los mismos movimientos financieros.
Los planes para evitar la quiebra se diseñaron con medidas de despidos y reducción de salarios, es decir recayó sobre los trabajadores. Asimismo Iberia condicionó su obligación de hacer aportes de capital a que el Estado venezolano también los hiciera.
Para fines de 1996 presentaron un balance no auditado para ocultar irregularidades, incluidas simulación de deudas. Con la detención de dos funcionarios por fraude cerró Viasa, con un vuelo final el 23 de enero de 1997.
por: VÍCTOR HUGO MAJANO/CIUDAD CCS