Bogotá, 15 Jul. Venpres.- Analistas, observadores y la ciudadanía coinciden este jueves en calificar de cortina de humo el cambio de postura del presidente colombiano, Alvaro Uribe, sobre la compra a España de 35 tanques, ocho aviones y municiones de guerra.
Uribe afirmó el miércoles en una rueda de prensa que Colombia quiere que España cambie venta de ese arsenal por algo más útil, también con el objetivo de disipar temores en Venezuela sobre una eventual carrera armamentista.
"No mantengo ganas de los tanques (AMX-30); yo quisiera que con el Gobierno del presidente (José Luis) Rodríguez Zapatero hiciéramos un acuerdo para que, en lugar de vendernos esos tanques, nos vendan algo más útil", dijo Uribe.
Las declaraciones del Mandatario colombiano son interpretadas como una forma de justificar lo que todos conocen aquí: el nuevo gobierno de España ya había decidido suspender la venta.
Asimismo, la mayoría parlamentaria española considera que la administración colombiana viola los derechos humanos de sus ciudadanos y ese armamento sólo serviría para fortalecer esas transgresiones, a la vez que amenazaría la estabilidad de la región.
Además, recuerdan observadores locales, la venta de ese arsenal quedó en suspenso después que el mes pasado el Congreso de los Diputados de España aprobara una proposición que instó al Ejecutivo a revisar la cooperación militar con Colombia.
Recuerda que la anterior iniciativa de Izquierda Unida, apoyada por todos los partidos, salvo el Popular (PP), del derrotado jefe del gobierno José María Aznar (amigo íntimo de Uribe), pidió "revisar y evaluar el protocolo de cooperación militar con Colombia".
Ello se basó en el acatamiento de España a códigos de conducta de la Unión Europea que impide exportar armamento a países en conflicto.
Lo cierto es que el gobierno de Colombia no es el que desiste de comprar ese armamento, sino que España ya había decidido no venderlo, por lo que la declaración de Uribe sólo busca confundir a la opinión pública, estiman fuentes enteradas.