Mariano Barbacid, uno de los más prestigiosos investigadores sobre el cáncer, y la ministra Garmendia se enfrentan por los fondos para investigar tratamientos.
El científico Mariano Barbacid y la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, mantienen un duro enfrentamiento sobre cómo llevar capital privado a la investigación pública contra el cáncer. Barbacid acusó al Gobierno de no facilitarle los fondos para continuar con una investigación que considera prometedora para que en el futuro puedan desarrollarse terapias contra el cáncer de pulmón. Estas explosivas declaraciones provocaron la reacción del Ministerio, que a su vez acusó al científico de traspasar los límites de la deontología profesional con la “generación de falsas expectativas a la sociedad respecto a la lucha contra el cáncer”.La bronca se produce con el negocio del cáncer y el control de las patentes como telón de fondo. Barbacid, que dice haber encontrado inversores privados para seguir con las investigaciones, cree que la negativa del Ministerio a la figura jurídica de la Agrupación de Interés Económico (AIE), en la que se asociarían el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y el capital privado, provoca como resultado que las futuras patentes no se queden en manos públicas. El Ministerio que dirige Cristina Garmendia, por su parte, insiste en que su negativa a esta fórmula es solo debida a los problemas legales planteados por informes de la Abogacía del Estado. Además, niega que el control de la patente se inclinara más del lado público con la fórmula que defiende Barbacid. En el departamento de Garmendia mantienen que una sociedad mercantil sería perfectamente asumible y que la pelea no tiene que ver tampoco con una lucha por escoger a los inversores.
Detrás se encuentra la lucha en un sector, el biotecnológico, que mueve en España más de 50.000 millones de euros al año y que tiene en las investigaciones sobre el cáncer su estrella. También está en juego la imagen de la carrera científica de Barbacid, el descubridor del primer gen causante de un cáncer, durante su etapa profesional en Estados Unidos. El científico fue fichado por el Gobierno de José María Aznar para que abandonara Estados Unidos, donde gozaba de una gran reputación, para que volviese a España a montar desde cero el nuevo Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). El objetivo principal era convertirse en un centro de referencia internacional en los logros científicos en la lucha contra el cáncer con la ayuda de capital privado. En el Ministerio de Ciencia creen que Barbacid no ha conseguido en estos años atraer esos fondos.