Las mafias asumen el contrabando como una 'empresa familiar'

Informe: El noroeste de Maracaibo es un gran depósito de combustble ilegal que sale hacia Maicao

Maracaibo, abril 5 - Rodeados de casas con paredes altas y grandes terrenos que ocultan miles de litros de gasolina, habitan cientos de familias de más de 15 barriadas del noroeste de Maracaibo. Niños, mujeres y hombres conviven con el temor de ser arrasados por las llamas si las caletas (depósitos o escondites) llegaran a explotar por alguna chispa de cigarrillo, y también el excesivo calor.

“Cardonal Norte, Terepaima, El Samide, Cujicito, San Isidro, El Mamón, Rafito Villalobos, La Resistencia, El Hediondito, Balmiro León, Palo Negro, Barrio Obrero, Chino Julio, Catatumbo y Panamericano —ubicados en las parroquias Idelfonso Vásquez, Venancio Pulgar y San Isidro— son los barrios que tienen entre cinco y 10 depósitos de gasolina.

Allí, sus residentes viven amordazados con una sentencia de muerte: “Si hablamos de la gasolina nos matan. Callamos porque no tenemos otra opción”, expresó una de las habitantes del barrio La Resistencia.

Otra víctima narró su temor: “Vivimos con el miedo de una explosión. Todos los días me levanto dando gracias a Dios porque no pasó nada. Tampoco podemos denunciar, porque estamos amenazados. Hace un año a la vecina le levantaron la casa a tiros porque se quejó con la Guardia Nacional”, señaló un vecino del sector Panamericano, donde el pasado 12 de marzo la Guardia Nacional decomisó 12.600 litros de combustible.

La alarma se prende entre los habitantes del noroeste de la ciudad cuando recuerdan la explosión de una caleta de gasolina, ocurrida el 25 de noviembre de 2010 en el barrio Arcoiris, en la parroquia San Isidro, donde las mafias de bachaqueros (quienes trafican con el combustible) llegaron en camionetas último modelo y realizaron ocho disparos al aire amenazando a la comunidad para que no denunciara la ilegalidad. Un simoncito tuvo que ser evacuado para evitar una tragedia.

Una fuente cercana al negocio de la gasolina manifestó a este diario que son numerosos los depósitos de gasolina. La mayoría pertenece a la parroquia Idelfonso Vásquez, puesto que su ubicación facilita la extracción del combustible hacia Colombia.

“Son mafias a las que no les importa la vida de la gente. Su objetivo es multiplicar sus ingresos, aprovechándose de las necesidades de las personas y de que la gasolina está subsidiada por el Gobierno”, indicó.

“Los bachaqueros buscan, como hormiguitas, el combustible en las ‘bombas’ y la llevan hacia las 15 barriadas mencionadas. Los contrabanditas pagan a los uniformados una vacuna de entre 5 y 6 mil bolívares semanales para que les permitan ‘saquear’ cuantas veces quieran las gasolineras. Lo sé porque antes estaba en el negocio, pero para proteger a mi familia me retiré”, dijo el informante.

La ilegalidad ha llegado hasta calificarse de negocio familiar y hasta ha sido motivo de enfrentamientos por el control del negocio.

El pasado 2 de abril, la Guardia Nacional y el Ejército incautaron —en el barrio El Samide— 330 mil litros de gasolina en 1.500 pipas de 220 litros cada una.

Según el comandante del Cuerpo de Bomberos de Maracaibo, Luis Arrieta, si esta cantidad de combustible hubiese explotado, la onda expansiva fuera “incalculable”.

“Una explosión allí hubiese barrido con la comunidad completa y si habían seis caletas, el fuego habría alcanzado más sectores”, afirmó.

Este diario publicó, el pasado 10 de febrero, cómo las estaciones de servicio de Maracaibo estaban siendo desangradas por los bachaqueros y llevada hacia el barrio Cujicito.

En el negocio utilizan vehículos grandes, como LTD, Maverick, Galaxy, Malibú, Fairlane y los camiones 350 y 750.

En cuanto al modus operandi, el combustible parte de las barriadas marabinas en horas de la noche, en camiones 350 y 750 hacia Colombia, donde un galón (3,7 litros) puede llegar a costar cerca de 5 dólares mientras que en Venezuela un litro no alcanza los Bs. F. 0,09. Llenar el tanque de un vehículo en Venezuela, que es de apenas el equivalente a menos de un dólar, en Bogotá o Medellín puede llegar a costar hasta 40 dólares.

Una gandola de 40 mil litros, aproximadamente, que se lleva a Colombia y que en Venezuela tiene un costo de 3 mil 600 bolívares fuertes, al pasar la frontera puede alcanzar alrededor de los 720 mil pesos.




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