Para
ese apasionado de la historia, estos últimos meses de vida del General
son los más productivos, pues es cuando regresa de 22 meses de exilio
a liberar a Costa Rica, “y cinco meses después es traicionado y fusilado
bárbaramente, sin hacerle juicio”, señala, mientras iniciamos la
entrevista sobre este personaje nacido en Honduras, amado en El Salvador
y odiado en Costa Rica.
¿Cómo
ha sido el proceso de recopilación de información y objetos que hayan
pertenecido al General?
En
el país hay varias instituciones, como el Instituto Hondureño de Antropología
e Historia (IHAH), a quien le compete la organización de museos del
país, así como conservar y preservar el patrimonio cultural de
la nación, sin embargo, en su departamento dedicado a la historia nunca
le dieron importancia a lo referente a Morazán, por lo cual ha sido
el Instituto Morazánico, entidad cívico cultural sin fines de lucro,
que sí se ha dedicado a su estudio por 59 años.
| MIGUEL CALIX DUAZO |
| Miguel Cálix, nacido el 21 de enero de 1941, trabajo 36 años en la causa económica de la región, asistiendo a centenares de reuniones como representante del Banco Central de Honduras, donde el nombre de Morazán era un tema de debate. Los costarricenses repetían constantemente que si Morazán naciese cien veces,. cien veces lo volverían a fusilar, una afirmación que le hizo reflexionar sobre la enseñanza que había recibido en sus años de estudiante. “Será que los historiadores de Honduras no saben nada y me han pintado un héroe o será un pío, asesino como dicen los ticos”- se dijo Cálix. A partir de ese momento se dedicó a investigar la vida de Morazán en el archivo de Costa Rica. Actualmente, Cálix, oriundo de Amapala, Valle, es el presidente del Instituto Morazánico, ha publicado 13 libros, entre los cuales sobresalen 8 acerca de Morazán, de los cuales seis se refieren a su gobierno en Costa Rica |
Existen
muchos mitos acerca de Morazán, sobre si era ateo, o si sólo tenía
una oreja, ¿cuál es la verdad?
En
el Instituto Morazánico no permitiremos que se sigan diciendo mentiras
sobre Morazán, como que nació en esta casa, (dice al referirse
al escenario de esta entrevista ubicada en el centro de Tegucigalpa,
la casa que albergará el Museo Morazán y que antes cobijó la Biblioteca
Nacional). Eso no es cierto, nació en la casa de al lado, aquí vivió
una gran parte de su vida; y que no tenía una oreja no es cierto, yo
tengo un libro en que pruebo que no es cierto. Ese Morazán desconocido,
tergiversado, infamemente criticado no puede seguir. Yo vivo protestando
porque ningún gobierno ha querido implementar la Cátedra Morazánica,
que fue creada hace 42 años en el gobierno de Oswaldo López Arellano.
¿Y
en el caso de la polémica sobre la estatua
que está en la Plaza Central?
Esa
es otra gran mentira y que la inventó un político canadiense, William
Krehm en 1948. Yo tenía 7 años de haber nacido y me di cuenta de ese
invento. Ese señor escribió un libro que se llama “Democracias y
tiranías en el Caribe”, donde describe a Batista, Tiburcio Carías
Andino, entre otros. Krehm odiaba a todos los dictadores y cuando habla
de Carías nos lleva de encuentro a todos los hondureños. Dice burlescamente
que los hondureños los domingos se dedican a escuchar la banda del
pueblo (banda de los Supremos Poderes) a las 8:00 PM alrededor de una
estatua que dicen que es Morazán, pero que no es el personaje hondureño
sino el Mariscal Ney.
Más
tarde, en 1971, don Eduardo Galeano, un escritos uruguayo, también
sin estudiar le agregó a esa fábula y dijo, sin especificar, que en
el siglo pasado una comisión, misma que nunca existió, que nombró
el gobierno de Honduras para hacer la compra en Europa se bebió el
dinero. Pero fue en mi pueblo, Amapala, donde se pagó casi todo el
dinero porque por allá pasaron todos los monumentos (Las cuatros estaciones,
los bustos del padre Reyes y Cabañas y al estatua de Valle) en agosto
de 1883, porque don Marco Aurelio Soto había ordenado el 31 de julio
de 1882 que se levantara esa estatua y en una de las cláusulas de la
contrata se dice que a Morazán debe vérsele vestido como general de
brigada en combate, y como no mandaron ninguna fotografía, el escultor
parisino lo viste como vestían los militares franceses, por eso está
con ese uniforme. Morazán en el más grande hombre de la historia de
Centroamérica, es un hombre que apenas fue a la escuela 18 meses, es
un hombre genial, un autodidacta que aprendió francés, derecho, filosofía,
le dio cátedra al padre Reyes sobre la historia universal de la iglesia
Católica.
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Hasta 1983 en Costa Rica se enseñaba sobre Morazán a través de cuatro párrafos de la Cartilla Histórica de Ricardo Fernández Guardia, pero en la actualidad esto ya no sucede.
Una vez que funcione la Casa de Morazán existirá un lugar donde se enseñe fehacientemente todo lo relacionado con la vida y obra del héroe. El sitio constará del museo, el archivo y la biblioteca morazánica, así como de una galería de obras de la región.
¿Cómo
cambiar ese concepto que se tiene, debería exaltarse más el legado
de Morazán?
A
Morazán siempre nos lo pintaron como soldado y yo digo que fue un hombre
civilista, que por la fuerza de las circunstancias anduvo el fusil,
pero tosa su mentalidad está basada en la educación popular,
el respeto de las leyes, en las buenas relaciones internacionales. Morazán
era un hombre religioso, todo los contrario a lo que dicen que era ateo,
hereje. Esas son tonterías. Y yo puedo demostrarle a cualquiera con
documentos en la mano que Morazán fue un gran católico, tampoco era
masón, es un mito.
Pero
ese poco interés por exaltar la figura de Morazán ha existido siempre,
incluso el cambio del nombre del departamento de Francisco Morazán
es reciente, en el gobierno de Tiburcio Carías Andino.
A
Morazán lo hemos tenido siempre relegado, es que no queremos que el
pueblo comprenda las ideas revolucionarias avanzadísimas de este hombre,
que se adelantó 200 años. Él era un hombre que luchaba por romper
las arcaicas estructuras de la colonia, fue un hombre que luchaba por
el pueblo. Él, que había vivido el 58 por ciento de su vida en la
época colonial, que pudo ser otro defensor de la Colonia, no lo fue,
porque a él le impactaba la enorme diferencia en que vivía la aristocracia
y la nobleza y la miseria en que vivía el pueblo, y él se propuso
darle vuelta a esa situación.
¿Cómo
se debe enmarcar a Morazán como una figura de la independencia o como
un forjador de la patria?
La
lucha de Morazán fue siempre por mantener la independencia.
La
independencia es una declaración en el papel y justamente Morazán
en la primera línea de su testamento dice la fecha San José, septiembre
de 1842, día del aniversario de independencia cuya integridad he procurado
sostener.
El
28 de septiembre de 1821, cuando Morazán tenía 29 años, se reciben
los pliegos de la independencia en Comayagua, y allá se sigue la línea
de la iniciativa de Chiapas de anexarnos a México, pero Tegucigalpa
dice que no, que Tegucigalpa es independiente de Guatemala, México
y cualquier otra república.
Y
en octubre y noviembre de 1821, Morazán estaba formando parte de la
milicia popular para defender la independencia, luchando contra Comayagua.
Él era ayudante del primer batallón… y si en esa época no nos fuimos
a las armas, fue porque en Guatemala retiraron las tropas que había
enviado para Comayagua y El Salvador retiró las que habían enviado
a Tegucigalpa, lo que evitó la guerra.
Y
la descendencia de Morazán, ¿dónde la podemos encontrar?
Morazán tuvo seis hijos, los dos primeros en Tegucigalpa siendo soltero, supuestamente con dos vecinas de esta casa. El primero se llamó José Antonio Ruiz, hijo de Rita Zelaya Díaz, casada con un señor de apellido Ruiz. El segundo es Francisco Morazán Moncada, sobrino de Liberato Moncada, un ex compañero de la escuela de Morazán y que llegó a ser su sustituto en el cargo de ministro.
Los
otros dos los tiene siendo presidente de Centroamérica, por cierto
con una española, Nicolás y Josefa Fuentes. Varios de sus descendientes
destacaron en la vida política, como el presidente de Guatemala, Miguel
Ydígoras Fuentes, y el político Alberto Fuentes Mohr.
Luego
en El Salvador, y trece años después de haberse casado, nace
su quinta hija, la legítima, Adela Morazán Lastiri.
La
última hija la engendró en Costa Rica 15 días antes de morir,
María Esther de los Dolores Freer Escalante, hija de Teresa Escalante
y Ocampo, salvadoreña oriunda de Ahuachapán, casada con un caballero
inglés de Liverpool, fue de ella que escribí un libro donde localicé
663 descendientes, hasta el 15 de julio de 1995, siete generaciones
ramificadas en ocho países a los cuales visité, incluyendo Alemania,
México, Ecuador, Guatemala, Panamá y Costa Rica.
Seis
hijos, ¿significa que es acertada la fama de mujeriego?
Pues
Morazán era un hombre de ojos azules, medía 1.90, era muy culto y
amable, conversador, era muy atento, sabía escuchar, era un hombre
que nació para resolver problemas, tenía dinero y poder político,
entonces era atractivo para las damas.
¿Fueron estos amores con mujeres casadas lo que obligaron una traición y lo llevaron a la muerte?
Fueron
varios los que traicionaron a Morazán. El primero fue don José
María Fernández, abuelo del gran historiador costarricense Ricardo
Fernández Guardia, quien tergiversa la historia por proteger a su pariente,
que fue uno de los doce notables que asesoraron a Morazán.
La
madrugada del 11 de septiembre de 1842, este señor publica un manifiesto
incitando a que el pueblo se levante contra Morazán, él dice que Morazán
está queriendo recuperar el poder federal de Centroamérica y
eso es falso, él estaba cumpliendo un decreto de la Asamblea de recuperar
Guanacaste, y ese decreto lo preparó la junta.
Los
otros traidores son Florentino Alfaro y Pedro Mayorga, el esposo de
Anacleto Arnesto Fajardo de Mayorga, quien supuestamente tuvo amoríos
con Morazán. En 1834, después de que Morazán ha cumplido su primer
período presidencial, visita Costa Rica y la esposa de Pedro Mayorga
le dio una suntuosa fiesta, dicen las lenguas que se “abonaron”
toda la noche bailando.
El
14 de septiembre de 1842, después de 3 días de sitio en San José,
Morazán escapa a Cartago a avisarle a Pedro Mayorga que las tropas
josefinas lo persiguen. Cuando él llega a la casa de Mayorga, doña
Anacleto le dice por tres veces.
Anoche
el pueblo se pronunció contra el gobierno, le dijo y le ofreció
tres bolsas de dinero y tres mozos, pero Morazán se rehusó porque
andaba con Vicente Villaseñor y Miguel Saravia y no los quiso dejar
a su surte. A las siete de la mañana están llegando las tropas
y ahí en la calle Morazán de abre el pecho y pide que le disparen
pero que no lo entreguen.
¿Por
qué pidió que lo enterraran en El Salvador y no en Honduras, no se
sentía orgulloso del país que lo vio nacer?
Porque
El Salvador fue el pueblo que más lo amó. Cuando Morazán iba al patíbulo
dictó una cláusula, y esto no consta en el testamento, que dice “lego
mis restos al pueblo que más me ha amado, el pueblo salvadoreño, en
reconocimiento de su sacrificio”, así dice en el mausoleo.
Ha
habido tres presidentes de Honduras que han intentado traer los restos
de Morazán, pero eso sería irrespetar su voluntad porque él amó
al pueblo salvadoreño y ellos lo amaron y lo siguen amando.
Los soldados hondureños lo combatieron, incluso cuando los ejecutaron, aquí se tocaron las campanas para celebrarlo. Esa es nuestra historia.