7 Mar. 2010 (Eleazar Díaz Rangel) - Declarado independiente el 4 de julio de 1791, el territorio de Estados Unidos nunca ha sido invadido por ninguna fuerza extranjera, aunque unidades armadas suyas han participado en dos guerras mundiales, en las de Corea y de Vietnam, e invadido y ocupado varios países latinoamericanos desde 1846 y otros de diferentes regiones, como Irak y Afganistán. Esa circunstancia ha hecho que haya sido Pancho Villa, con unos centenares de sus mejores guerreros, el primero y único en invadirlo un día como este martes, hace 94 años, el 9 de marzo de 1916.
Ese hecho único en la historia de Estados Unidos debe unirse a otro tan significativo en la historia militar americana como es que las fuerzas expedicionarias de más de 10 mil hombres, con aviones y tanques que enviaron a México en su persecución, fracasados en su intento, un año después regresaron a EEUU luego de ser burlados por Villa y sus hombres.
¿Por qué el legendario revolucionario mexicano decidió dar ese golpe a EEUU?
Ocurre que el 19 de octubre de l915, el presidente Teodoro Roosevelt reconoce a Venustiano Carranza, contra quien luchaban en México Emiliano Zapata y Villa, como jefe del gobierno de facto, y prohíbe el suministro de armas para quienes se le oponen.
"Se tienen noticias de que al enterarse de tal hecho el general Villa montó en cólera y que nació en su ánimo un odio feroz contra los norteamericanos…", cuenta Jesús Silva Herzog en Breve historia de la revolución mexicana (1962, México, FCE).
Villa estuvo convencido de que esa decisión de Washington estaba relacionada con un pacto secreto que virtualmente entregaba parte del territorio mexicano.
Había disuelto su famosa División del Norte en abril de 1915; sin embargo, el 23 de diciembre se reúne con 23 de sus generales; "quedamos convencidos de que el enemigo común para México es actualmente los Estados Unidos". Le escribió en enero a Zapata proponiéndole unir sus fuerzas, "para atacar a los americanos en su propia madriguera"; algo imposible, había que recorrer 3.000 km en un territorio dominando por el enemigo para llegar al norte donde estaban las fuerzas de Villa.
La carta nunca llegó porque mataron al emisario.
En esos días, una partida de villistas fusila a 19 norteamericanos que iban en un tren que emboscaron en Santa Isabel, y aunque Villa desmintió que hubiese sido orden suya, el jefe del grupo, Pablo López, antes de ser fusilado dijo que habían recibido instrucciones de Villa. Nunca quedó clara la verdad.
En febrero comienza a formar una columna con el propósito de atacar a EEUU. Paco Ignacio Taibo II en Pancho Villa, una biografía narrativa (Planeta) , relata todos los preparativos, nadie sabía qué punto atacaría. Selecciona hombres bien armados, con buenos caballos y 150 balas cada uno. El 18 en la noche salen de Namiquipa, van a una hacienda "donde nos hicimos de una buena caballada". Organiza a los 573 hombres, entre los cuales están los 105 dorados de su guardia personal y 65 jefes y oficiales.
El 23 de febrero reúne a su estado mayor y al fin les comunica su objetivo: Columbus, en Nuevo México, un pueblo de unos 1.000 habitantes con guarnición militar. Extrema la vigilancia para impedir cualquier deserción, cambian de ruta para engañar, van y vienen. Cuando ya andan cerca, envía una misión de cinco hombres que levantan un croquis y consiguen otras informaciones útiles operando desde una casa de putas.
Entre tanto, comienzan a trascender informaciones de la marcha de Villa, que había demorado más de la cuenta para confundir. Muy cerca de Columbus, encontró a sus espías, la dieron un amplio reporte y el detallado mapa, que señalaba el hotel donde se alojaba o de sus dorados. Hubo 4.837 muertos contados y 5.000 prisioneros de las tropas federales, contra unos 500 muertos villistas. Después de la famosa batalla de Zacatecas, celebra el triunfo con un desfile de 21 brigadas, 23 mil hombres y 38 cañones.
En esa campaña se hace gobernador y dicta decretos de expropiación de algunas propiedades y de abundantes tierras: hasta siete millones de hectáreas, que las reparte entre viudas y huérfanos de la revolución, y a los antiguos propietarios a quienes se las habían arrebatado. Villa explicó que "a esa oligarquía les han servido para comprar traidores y asesinar mandatarios". De sus soldados buscó a quienes podían administrar las haciendas expropiadas. Creó, además, 60 escuelas, obligó a bajar los precios, y dictó otros decretos en el mes que duró como gobernador.
La guerra seguía. Organizó una modesta aviación con Curtis biplanos piloteados por estadounidenses. La revista Army and Navy Journal analizó las tácticas de Villa y destacaba su logística, cargan "hasta un tren con agua". Estaba encima de las finanzas para que no se cogieran un peso. De todo se ocupa. Por ese tiempo la escribe Emiliano Zapata desde el sur, "nuestros enemigos están trabajando activamente para dividirnos el norte y el sur".
En Trinidad se libra una gran batalla con las tropas del general Álvaro Obregón que tenía 34.700 hombres, 9.400 eran de caballería, y 25 mil de Pancho Villa, con 20 mil jinetes. Nunca antes, ni después, en una batalla en América, ni siquiera en Ayacucho, se enfrentaron tantos combatientes. Un analista consideró el triunfo de Villa como comparable "a la mejor que ha existido en las grandes batallas que registra la historia".
En esa época, la prensa de EEUU se ocupa ampliamente, para bien y para mal. The Sun calificó lo que hacía de "un socialismo bajo un déspota". Es la época cuando llegan por allá el periodista John Reed, el de Los 10 días que conmovieron al mundo, y el poeta José Santos Chocano, que le canta como "el divino bandolero".
Pero después vinieron tiempo malos. Muy malos. Por diversas causas, que siempre explica en detalles Taibo II en su voluminosa biografía de 884 páginas, cuenta cinco derrotas en apenas dos meses. Los victoriosos fueron casi siempre Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, desde Celaya hasta Aguascalientes, pasando por Torreón, Chihuahua y Ciudad Juárez.
En 1916 Pancho Villa era un jefe revolucionario derrotado, inexistente su famosa División del Norte, apenas seguido por sus más leales.
Ataque a Columbus. "Al caer la tarde del 8 de marzo de 1916 la columna salió de la hacienda de Boca Grande rumbo al oriente, para desconcertar a los que pudieron haberlos visto, y luego al oscurecer, retomó rumbo hacia el norte" (Taibo). Iba al frente de 573 hombres, entraron en dos columnas a las 4:25 de la madrugada a los gritos de "¡Viva Villa!", "¡Viva México!", "!yanquis hijos de la chingada!", y así comienza un desordenado combate, con varios objetivos, el cuartel, un banco y un hotel. Incendian dos hoteles, desde donde les hacen fuego los huéspedes; no pueden abrir la caja fuerte del banco ni consiguen al estafador Sam Ravel, y al amanecer ocurre cerca del cuartel un fuerte tiroteo que deja numerosos muertos de lado y lado, pero mucho más villistas.
A las 7:15 se retiraron. Una hora después reingresaron a México. Taibo escribe: "La historia es juguetona. Este chapucero ataque debería contarse entre las más mediocres acciones militares de Villa. Mal organizado y peor ejecutado, sin que los atacantes tuvieran una mínima idea del tamaño de la guarnición que iban a combatir, sin saber si el sujeto de sus furias estaba en la ciudad, sin dinamita para volar las cajas fuertes, pasaría a la historia.
Así como pasará a la historia una de las más mediocres acciones del ejército estadounidense, irresponsable en sus labores de inteligencia previas, carentes de vigilancia a pesar de las múltiples advertencias, sin mandos en el momento del combate" Otro historiador, Friedrich Katz, escribió: "Lo que Villa quería y finalmente lo consiguió fue una intervención estadounidense limitada".
Tres horas habían durado las refriegas. El saldo fue de 17 soldados de EEUU muertos y 10 civiles, y 67 villistas. Entre julio de 1915 y junio de 1916, el territorio estadounidense fue atacado 38 veces por grupos de villistas, y bandoleros, "provocando la muerte de 37 estadounidenses, entre ellos 26 soldados, más bajas que en Columbus". En EEUU se desató una histeria antimexicana, y un senador llamó a organizar una fuerza de medio millón de hombres.
La persecución. El presidente Woodrow Wilson ordena buscar a Villa vivo o muerto. El 14 de marzo sale la expedición del Ejército de EEUU a perseguirlo, capturarlo y aniquilarlo. Ni siquiera una cartica informándole al Gobierno mexicano. Al frente de una división con más de 10 mil soldados; cuatro regimientos de caballería, dos de infantería, ocho cañones de montaña y un escuadrón de ocho aviones Curtis IN-3, va el general John Pershing, quien después será el jefe de la fuerza expedicionaria estadounidense en Europa en la Primera Guerra Mundial.
Villa anda con 380 hombres, siempre hacia el sur; en un pueblo dice en un mítin: "No más cartuchos para los mexicanos, ahora para los gringos".
El 15, Pershing atraviesa la frontera y comienza una búsqueda implacable. Dos días antes, John Reed había advertido en New York American refiriéndose a los guerrilleros perseguidos: "Están curtidos con cinco años de guerra incesante y abrumadora. Y los dirige Francisco Villa, a quien el general Hugh L. Scott, jefe del estado mayor del Ejército norteamericano, lo llamó "un gran soldado natural".
Fue el 22 de mayo de 1916 cuando el Canciller mexicano, por órdenes del presidente Venustiano Carranza, escribe una larguísima carta a su par en Washington, y terminan en un acuerdo de perseguir, "cada uno en su territorio", a los "forajidos". Nada fácil, Villa es visto como un defensor nacionalista.
En sus correrías, la gente de Villa chocó varias veces con los carrancistas.
Cuando a los "americanos" les informaban que habían visto a Villa pasar por un sitio y enviaban alguna columna a perseguirlo, ya se había desvanecido. Un jefe militar mexicano escribe en un parte: "Tengo el honor de informarle a esa superioridad que Villa está en todas partes y en ninguna de ellas a la vez".
Pershing se entera que Villa ha sido herido y que lo movilizan penosamente; manda a sus hombres hacia Parral, donde supone lo encontrará. Allí se reunió un gentío que gritaba "Viva Villa", los dirigía una adolescente, Elisa Griesen; les lanzaban piedras a los soldados de EEUU y pedían a los federales que les dispararan; finalmente, tuvieron que huir de Parral y acamparon a unos 20 kilómetros.
Pershing se enfureció cuando lo supo y pidió al gobierno de Carranza que los castigara. Entre tanto Villa, en una cueva cercana mejoraba. Al mismo tiempo se difundían a cada rato noticias de la "muerte" de Villa: The New York Herald tituló en junio de 1916: "Villa ha muerto. Viva Pershing".
Nadie sabe cómo Villa pudo escapar a la persecución de los hombres de Pershing y del ejército regular mexicano. "No hay un árbol, ni una peña, ni una cerca de piedras que yo no conozca. Sé dónde hay cuevas y dónde sale buena agua para beber.
Me amarras una venda, me llevas y me dejas en mitad de un cañón, que no se vea más que un cerro de un lado y otro para otro, y te digo dónde estoy. No hay una vereda por donde no haya caminado, y cuando me salgo de ellas nadie puede seguirme", le contó a Silvestre Terrazas.
Reúne algunos hombres y toma Santa Isabel, el 10 de octubre a Nimiquipa, luego va por Guerrero y se le suma más gente. A Pershing le preocupa ese crecimiento por Chihuahua. El 5 de noviembre ocupa Parral, donde conoce a Elisa Griesen.
-¿Tú eres la que echaste a balazos a los güeros?", la abraza y elogia en el mítin.
Sigue batallando, ha derrotado a los carrancistas varias veces. Ya tiene cerca de 5 mil hombres y ocupa Chihuahua. El Gobierno mexicano se preocupa: si los yanquis no se van, Villa se convertirá en héroe y otra vez en hombre fuerte. Envían un ejercito de 16 mil hombres.
Pero Villa sigue al frente de poderosas fuerzas mientras la expedición estadounidense estaba aislada, sin ningún éxito, y en enero de 1917 recibió ordenes de regresar; hasta el 5 de febrero estuvieron cruzando la frontera de retorno a EEUU con sus 9.307 caballos. Habían gastado 130 millones de dólares, perdido muchos hombres y convertido a Villa en un héroe nacionalista.
Hasta la muerte. Los años siguientes fueron de batallas menores y escaramuzas, de toma de pueblos, fusilamientos, a ratos perseguido por las fuerzas del Gobierno, hasta que en junio de 1920 establece los primeros contactos para una negociación que se concreta el 28 de julio. Villa depone las armas, recibe la hacienda Canutillo y le permiten una escolta de 30 hombres. En un pueblo lo esperan numerosos periodistas: "Pueden ustedes decir que ya se acabó la guerra, ahora andamos juntos las gentes honradas y los bandidos".
Canutillo es una granja modelo, forma cooperativas, funda escuelas. Su jefe de escolta, Ernesto Ríos, cuenta que "La idea de Villa no era tener una propiedad para él, era colonizar esa hacienda a favor de todos sus trabajadores. Villa es respetado y querido, pero no era monedita de oro.
En abril de 1923, un grupo de poderosos del Parral buscó a un oscuro personaje, Melitón Lozoya, que odiaba a Villa, para que organizara su asesinato. Reclutó los hombres, y el 10 de mayo recibieron las armas.
El 19 de julio salió Villa de Canutillo en un Dodge Brother con cuatro escoltas.
Los pistoleros estaban en El Parral desde el día antes, lo vieron pasar, y optaron por esperar a que regresara; esa noche Villa durmió en casa de una amante, y en la mañana del 20, cuando salía, un cochero, le advirtió "No se vaya jefe, que lo van a matar", y Villa respondió: "Esas son habladas". A poco de andar, recibieron las primeras ráfagas y durante varios minutos les estuvieron tiroteando.
Hasta 150 disparos se contaron en el coche. Todos, menos uno, fueron muertos. Los asesinos pudieron irse tranquilamente. No hubo policías cerca. ¡Las fuerzas militares habían salido a entrenar para el desfile de septiembre! El juez comenzó la instrucción 9 días después. Cortaron la línea telegráfica a Canutillo. Se habló de influyentes autores intelectuales del crimen, hasta de Obregón y de Calles.
Ironías de la historia. Venir a morir abaleado en un automóvil quien anduvo 68 mil kilómetros a caballo recorriendo casi todo México, y un pedacito de EEUU.