09 de septiembre 2009. - Silvio Rodríguez, uno de los más importantes
cantautores de Cuba, participará en el concierto que Juanes realizará
en La Habana el próximo 20 de septiembre. Su identificación con los
postulados de la Revolución Cubana lo sitúan en el centro de las
críticas de quienes se oponen a tal evento y han emprendido una campaña
contra los artistas internacionales que se darán cita en el evento,
cantantes que por cierto recibieron todo el apoyo de los sectores de
derecha y opositores venezolanos y colombianos cuando ofrecieron un
concierto "por la paz" en la frontera colombo-venezolana.
El artista cubano, Silvio Rodríguez, aceptó responder por escrito 10 preguntas de BBC Mundo sobre el tema:
¿Qué objetivo persiguen?
Se
trata de un concierto por la paz. Ví lo que hicieron en la frontera con
Venezuela y me pareció positivo. Mucho más porque se trataba de
artistas que suelen moverse en un circuito de modas y canciones
generalmente ajenas a los reclamos sociales. De cierta forma parecía
que estaban tomando conciencia de que el arte puede contribuir a
mejorar el mundo.
¿Por qué en Cuba?
Según declaran los
artistas que lo proponen, el concierto se hace aquí porque en Cuba no
hay paz. Esta afirmación yo la reinterpreto porque Cuba es uno de los
países más tranquilos del mundo. Entonces creo que lo que quieren decir
es que no se nos deja vivir en paz, como queremos y visto así estoy muy
de acuerdo con ellos.
¿Por qué elegir la Plaza de la Revolución y cómo consiguieron tan difícil permiso?
Juanes
desea la Plaza de la Revolución porque allí está Martí, que es un
símbolo admirable para todos los cubanos, o al menos para casi todos.
Yo creo que el permiso lo dieron porque el propósito es noble: hacer un
concierto “blanco”, como dice Juanes, sin ideologías, unificador, donde
primen la comprensión y el amor por sobre cualquier otra cuestión.
¿El gobierno cubano vetó a alguno de los artistas que propusieron?
En
la única reunión que estuve no escuché vetos, aunque sí preocupación
por declaraciones muy subjetivas sobre la realidad cubana. Digo
subjetivas porque son personas que sólo conocen de Cuba lo horrendo que
los enemigos de la Revolución cuentan, nunca han visitado a nuestro
país.
Algunos exiliados sostienen que no puede haber un concierto apolítico si tú y Amaury Pérez participan.
Esa
es una tesis de algunos ideólogos contrarrevolucionarios. Yo lo que veo
es que quienes están tratando de politizar el concierto son ellos y
además de la forma más grosera posible. Pero si mi presencia fuera un
obstáculo para que se dé el concierto, con mucho gusto cedo mi lugar a
algo mejor. Es más: me atrevo proponer a “ La Colmenita ” (compañía
teatral cubana conformada por niños).
Otros dicen oponerse
porque también el gobierno prohíbe la entrada al país de artistas
cubanos. ¿Qué opinas tú de estas prohibiciones de uno y otro lado?
Creo
que una cosa es el concierto y otra las prohibiciones. También creo que
mientras más tiempo pasa, cualquier prohibición, del lado que sea, se
hace más insostenible. Una exigencia irrespetuosa de las autoridades de
cualquier país no puede esperar otra respuesta que el desdén. Habría
que ver qué pasa si un artista decide alguna vez visitarnos para
constatar con sus propios ojos y con su corazón el drama y la alegría
que se viven en Cuba a la vez. Yo no creo y no deseo que a alguien que
venga con el legítimo deseo de informarse le cierren la frontera.
¿Es verdad que en Cuba está prohibido oír a Julio Iglesias, Willy Chirino, Celia Cruz, Gloria Estefan y Olga Guillot?
Yo
también estuve prohibido y aquí estoy. No me dió la gana de dejarle el
país a los cretinos. Una cosa es lo que decide un gelatinoso director
de emisiones y otra lo que es política nacional. Tú sabes bien que, al
margen de la radio, el cubano escucha de todo y ningún aparato oficial
se mete eso. Si por mí fuera, aquí se escucharía de todo. Pero lo que
no se suele expresar es que mucho pueblo cubano se indignaría al
escuchar ofensas a sus líderes o a los ideales por los que viene
luchando y padeciendo desde hace medio siglo.
¿Es la intolerancia una característica del cubano?
La
intolerancia funciona de una forma con los prejuicios y de otra con los
principios. Como idea general, la tolerancia es muy bonita y de hecho
se ha convertido en una consigna occidental, pero recuerda que no es
fácil tolerar lo que nos ofende en lo más profundo.
¿Es posible un diálogo entre los artistas que apoyan la Revolución y los que se declaran anticastristas en el extranjero?
Yo
he sido capaz de trabajar y de convivir muchos años con personas que no
piensan igual a mí, incluso he peleado contra la intolerancia
burocrática para que esas personas ejerzan sus derechos ciudadanos.
Tengo familiares y amigos que se han ido y los quiero estén donde
estén. Entre ellos hay trovadores, músicos y artistas que viven en
Miami y en otros lugares del mundo. Jamás he tenido problemas de
diálogo con ellos. Por mi propia experiencia creo posible ese diálogo,
siempre que lo presida la consideración al otro y que no haya ofensas.
Habría que empezar por eso mismo: por eliminar tanto adjetivo infame y
mucha mentira burda que anda en circulación.
¿Qué piensas de los cubanos que boicotean el concierto desde Miami?
Reflejan
el miedo a que se compruebe que el mito de la Cuba martirizada que han
prefabricado se desmorone. Reflejan el miedo a que avancen las
relaciones con Estados Unidos y se les esfume el negocio bien
remunerado de algunos. Los cuatro gatos que comercian con el dolor de
los cubanos y poseen el poder mediático tienen miedo de abrir puertas y
ventanas, y la mayoría deseamos que eso suceda, aunque implique
riesgos.