Caracas 20 Dic. Venpres (Jimmy López Morillo).- La solicitud de asilo político del ex presidente de Fedecámaras, Carlos Fernández, en Estados Unidos, no es sino "otra demostración más de cobardía y del tipo de líderes con los cuales cuenta la oposición", afirmó el diputado de la Asamblea Nacional (AN), Juan Barreto.
A su juicio, "eso no puede calificarse sino como un acto de cobardía. Justo a un año de que Fernández y compañía paralizaran al país provocando la ruina de centenares de miles de pequeños y medianos empresarios, dejándonos sin gasolina, secuestrándonos las navidades y ahora hace ese tipo de solicitud", declaró el parlamentario.
"Fernández, simplemente, no asume su responsabilidad y así podemos ver el tipo de líderes con que cuenta la oposición: Carlos Ortega, prófugo; Pedro Carmona Estanca, prófugo, y Carlos Molina Tamayo, prófugo", dijo.
El diputado emeverrista también fustigó al denominado Grupo de los 5, apuntando que en el mismo "no tienen ningún tipo de programas. No le han querido decir al país cuáles son sus verdaderas intenciones y encima nos quieren imponer un fraude. Por algo entregaron sus supuestas firmas de madrugada, de manera clandestina y pienso yo que para que sus propios partidarios no los lincharan".
Indicó que cuanto ha venido ocurriendo demuestra que "en la oposición no tienen ningún tipo de principios, nunca han querido asumir una actitud autocrítica, verdaderamente democrática y por eso hoy en día sólo cuentan con el apoyo de los grandes medios de comunicación".
Finalmente, y volviendo al tema de la solicitud de asilo político de Fernández en Estados Unidos, Barreto expresó que "lo que está haciendo es confirmando lo que ya todos sabíamos: su cobardía y su negativa a enfrentar la justicia venezolana por el grave daño que él, Ortega y el resto de sus compinches le hicieron al país un año atrás".
EE.UU. estudia asilo al ex-presidente de Fedecamaras, Carlos Fernández
Uno de los principales responsables del golpe de Estado del 11 de abril del 2002 y del paro patronal de diciembre de ese año y enero y febrero del 2003, que además incluyó un sabotaje petrolero, el ex presidente de Fedecamaras, Carlos Fernández, terminó solicitando finalmente asilo político al gobierno de los Estados Unidos de América, donde reside desde hace varios meses, tras salir huyendo de nuestro país a la ciudad de Miami, estado de Florida.
Este personaje, según se conoció, introdujo la petición ante las autoridades de inmigración de EUA para él y su familia y en el escrito introducido en noviembre de este año a las autoridadesde de migración de ese país, presentado para formular el amparo, estaría respaldado por el expediente de opinión pública probatorio de la supuesta persecución de que ha sido objeto el dirigente empresarial".
Sin embargo, a pesar de ser uno de los principales cabecillas de los hechos desestabilizadores en contra del gobierno constitucional del presidente Hugo Chávez Frías y del sistema democrático venezolano ocurridos el pasado año, el señor Fernández terminó enfermándose, estuvo recluido en su casa de habitación en Valencia y de alli emprendió el camino hacia su auto-exilio, sin enfrentarse a los tribunales de justicia.
De esta manera, los responsables de la conspiración contra el gobierno democrático de Venezuela han terminando "lavándose las manos" y lejos de afrontar y encarar su grado de participación en los hechos del 2002 y 2003, han preferido el exilio dorado.
Este es el caso del dictador Pedro Carmona Estanga, actualmente en Bogotá, Colombia; de su jefe de la Casa Militar, el contralmirante retirado Carlos Molina Tamayo, que al parecer vive en El Salvador; de Carlos Ortega, asilado en San José de Costa Rica, además de otros, que también están el exterior como Daniel Romero, quien leyó los decretos en el acto de autoproclamación de Carmona que eliminaban los autoridades que conforman los Poderes Públicos y nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y de Isaac Pérez Recao, uno de los financistas del Golpe de Estado de abril de 2002.
Le corresponde pues, a lo que se denomina una de las principales democracias del mundo, a las autoridades del gobierno estadounidense, actuar de manera soberana frente a la petición de asilo político formulada por el tristemente recordado Carlos Fernández, quien dejó tras de sí a una industria petrolera saboteada y con pérdidas de más de 10.000 millones de dólares, que dejó cesante a miles de trabajadores que perdieron sus empleos, que dejó a cientos de pequeñas y medianas empresas con serias dificultades económicas que las obligaron a cerrar sus puertas definitivamente y que además le negó las navidades a los venezolanos, mientras él disfrutaba de las suyas en una Isla del Caribe.