24 Ago.- La Ministra de Industrias Ligeras y Comercio María Cristina Iglesias en compañía del presidente de la Corporación de Industrias Intermedias de Venezuela Manuel Troconis, se reunieron con el grupo de jóvenes que viaja mañana a la República Popular China para entrenarse y asumir el reto de llevar a cabo la fábrica de celulares a instalarse en Venezuela durante el último trimestre del año.
El grupo de jóvenes de distintas regiones del país integrados por Miguel Caraballo, Ivonne Pulido, Luís Ovalles, David Lázaro, Gabriel Hernández, Mirtris Medina, Domingo Navarro, Eraldo Espín, Jesús Salazar, Yubisay González, Joaquín Sánchez, Lisette Mantilla, Ángel Zamora, Orolina León, Yeremi Contreras, Valentín Ortiz, Cecilia López, Raúl Orta, Andrea Médano, Jhonatan Santacana; parten en dos grupo a la ciudad de Shen Zhen y Shangay–China, donde recibirán todo el entrenamiento técnico en las áreas de Procesos, Producción, SMT, Control de Calidad, diseño de Software y Diseño de Hardware en la Universidad ZTE.
La Ministra manifestó su orgullo por este equipo que representa la lucha revolucionaria que se está dando en Venezuela por “nuestra soberanía económica” y los incito a aprender y multiplicar su aprendizaje al regresar.
Se espera que el entrenamiento de lo jóvenes tenga una duración entre 60 y 90 días según el área y paralelamente se inicie la construcción de la Fábrica de celulares en en la Zona Franca de Paraguaná con la supervisión y participación de las comunidades.
Esta fábrica de Celulares se instala en el marco del Convenio de Cooperación bilateral económica y técnica entre la República Bolivariana de Venezuela y la república Popular China firmado el 25 de septiembre de 2000.
Por su parte Manuel Troconis explicó que se está construyendo una visión distinta de país con esta empresa socialista desde el principio, desde abajo.
Iglesias explicó a los muchachos que esto no es un logro individual sino del equipo que está fundando esta nueva Fábrica Socialista con una visión distinta que permita el avance del proceso revolucionario, el cual posee sus propias características.
“Cada fábrica es diferente porque se adapta a un contexto social, a una comunidad y a unos trabajadores, eso es lo bonito de la revolución” resaltó la Ministra.