Capitales mixtos en gobiernos mixtos.

Como lo llaman algunos economistas, capitales complementarios que contribuyen con más fuerza para que los gobiernos revolucionarios se hagan mixtos, ejemplo Rusia, China. En gobiernos con capitales mixtos el paralelismo con la nueva ideología socialista es notable, en estos procesos, las democracias reales son prosaicas porque la idea democrática es cuestionada por la práctica democrática.

Las pugnas con la oposición, la economía global, la incidencia productiva, la crisis económica, la recuperación, el libre mercado, siempre han inducido al establecimiento de combinaciones de capital y política.

Dieron paso a que los gobiernos revolucionarios dieran paso a las reformas sociales y a la ejecución libre, la prueba Venezuela, Ecuador, Bolivia, cada uno con sus problemas de producción, escases, inflación, y la siempre puesta en peligro de las conquistas sociales. Todo esto hace que, a la menor dificultad se avecine la tendencia anti socialista. A pesar de ello, para los prácticos de la economía y para los políticos teóricos es un recordatorio que la producción sigue siendo el instrumento principal, y estos saben muy bien que el peligro real para el proceso no es financiero sino político.

Sin embargo, si alguna vez el socialismo supera la etapa revolucionaria sabemos que los capitales mixtos son inversiones capitalistas, porque no es todo o nada, esos capitales jamás serán duraderos, dosificables e indispensables para un país productor de petróleo como el nuestro, lo es para otra nación como Ecuador o Bolivia, sin desmerecer, indispensables para la planificación fiscal año y el mercado que tienen.

Venezuela, Ecuador, Rusia, China, Irán, Bolivia, su principal argumento es que, en todo país los servicios administrativos tienen una función a la vez política y económica cuyos cálculos financieros, según las necesidades interpretadas y presumidas, no directamente las necesidades sentidas, actuarían en genero según el interés de las mayorías. Mayorías que luego en la práctica se subdivide porque los funcionarios consideran costos y rendimientos, pero subordinados al “interés superior político”, más allá del cálculo económico a los fines sociales, el político es difícil de calcular.

Todo el mundo está acostumbrado a ese género de planificación y de ordenamiento impuesto desde el PIB, a la actividad económica libre”. El neoliberalismo y el socialismo desean el ordenamiento social, pero la administración se inclina a los intereses económicos de la política que, no siempre son las necesidades sociales y cuando son, son a medias, no son integrales por el interés político de conservar la pobreza.

Y, cuando los intereses políticos por capitales que vienen y que tienen sus intereses, los peligros de “error” o de corrupción son grandes. En todo caso, una buena administración revolucionaria no es una utopía.

Pero, el dirigismo burocrático y la economía burocratizada admiten una economía interesada en la fijación de cupos, en los precios administrativos y en todo lo proyectado en mínimos y máximos del contrato, de los salarios, de los alquileres de equipos o en toda la política sistemática y directa de empleo ocasional direccionando las inversiones privadas o mixtas. El rasgo característico de las inversiones mixtas es que arrastran otras intervenciones administrativas hasta el infinito.

En las inversiones mixtas el Estado es el mayor accionista no el mayor inversionista, es la demanda política del gobierno. Todas las naciones lo aplican especialmente con el petróleo, la minería y la energía. En servicios como la hotelería, la banca, el turismo, están sujetas a los programas de acción del gobierno según un ideal que busca establecer empresas privadas o públicas buscando elevar el nivel de vida de un sector de la población, no se masifica esa elevación que sería la satisfacción de las necesidades humanas del país. Solo son inversiones políticas al tiempo.

Es embriagante evocar el socialismo del siglo XXI y dar la impresión que se trabaja directamente para ello, en tanto que el aumento insensible para cada uno del nivel de vida con el trabajo, vivienda, o el ingreso con las pequeñas y medianas empresas, con capitales privados, mixtos o del Estado, no muestra más que un gris uniforme. Los economistas de las empresas de producción social, han descubierto hoy, que es aburrido no ser más que teóricos modestos ante las leyes y equilibrios naturales.

Es más fructífero realizar un proyecto, dar consejos a los políticos, porque ser un maestro es menos peligroso que ser un financista, los clientes son más incómodos que los alumnos. Un pueblo no pide otra cosa que creer en el líder con sus ofertas cumplidas. Y siempre la masa se quejara del robo de los políticos, de la inflación y de la especulación, de una economía pedagógica dictada por políticos pedagógicos.

Estos políticos literales, consideran siempre como traidores a un pueblo descontento, amenazándolos de no haber comprendido el verdadero interés del gobierno. Servir las necesidades de la masa con eficacia y prontitud va contra toda lógica del gobierno sin importar si se es capitalista, socialista o mixto. Esos capitales de afuera transforman las promesas de un gobierno en un sistema mixto.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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