A los sindicatos universitarios urge aplicarles las tres R...

El mundo quedó atónito ante la tamaña sorpresa de esta semana, el otorgamiento del Nobel de la Paz a  Barack  Obama, el presidente que prometió retirar sus tropas de Irak  y  Afganistán, y una vez en el gobierno no ha hecho otra cosa que aumentar el número de soldados estadounidenses, en ambos territorios; aunado al hecho, de incrementar las bases de guerra en Colombia y, para rematar, avalar el golpe de Estado, en Honduras; valga decir, un Bush de color oscuro. Un presidente, que maneja un discurso de paz, pero actúa con la guerra, es para asombrarse y no dejar de pensar sobre la idea que mejor nos aclara dicho premio y su desprestigio internacional, no será que llegó a su límite  e  inicia su decadencia? Si no, que otra cosa podría explicarnos tamaña burrada.

  Y hablando de Honduras, tremendo despelote tiene montado allá el imperio, después de dar el golpe de Estado, ahora están como locos, por reinstaurar a Mel Zelaya en la presidencia, hasta el mismísimo “gorilete” ha expresado que se equivocaron al ejecutar dicho golpe. El que está con las pilas bien puestas es el pueblo hondureño, quien no ha bajado la guardia en su confrontación contra los golpistas pro imperialistas, manteniéndose en movilización  permanente.

  Y mientras Ledezma continua en su viajadera, haciendo turismo politiquero; aquí en la República Bolivariana de Venezuela han despertado los sindicatos y gremios universitarios, algunos de sus dirigentes nos hicieron recordar a Lusinchi con aquello de que  “el ministro nos engañó”.  Pues bien, lo cierto es que las semanas que vienen parecen ser, que serán muy agitadas para el sector universitario, ya que se anuncian marchas y movilizaciones que tendrán como epicentro al MPPES, desde ya, algunos dirigentes sindicales universitarios comienzan a solicitar la renuncia del ministro Acuña. Y ante tamaña ofensiva, de los trabajadores y trabajadoras universitarias, al ministro no le quedó otra que hablarle al país, y lo hizo desde su tierra natal, según reporta el diario El Tiempo: “Tras las protestas de los trabajadores del sector universitario que exigen la inmediata activación de las cláusulas contractuales de la normativa laboral vigente, así como la cancelación de deudas, el ministro de Educación Superior, Luis Acuña, reconoció este viernes que no se ha cumplido el pago de algunos compromisos económicos a profesores, empleados y obreros, correspondiente a la homologación del año 2008. Informó que las deudas por este concepto están por el orden del millardo de bolívares fuertes, pero que mantiene conversaciones con el presidente Hugo Chávez para evaluar si es posible cancelar parte o la totalidad de la misma. Expresó, además, que el pago de los intereses de prestaciones sociales que también reclaman los trabajadores del sector y que actualmente se encuentran por el orden de los BsF  5 millardos, podría realizarse a partir del próximo año bajo la figura de bonos, según evaluaciones que realizan en conjunto su despacho y el Ministerio de Finanzas…” (eltiempo.com.ve, 10 de Octubre de 2009).  Palabras más adelante, el ministro le pide paciencia a los trabajadores y trabajadoras universitarias, se imaginan  a un trabajador o trabajadora pidiéndole paciencia al carnicero o al banquero, que sus deudas las pagará cuando pueda, o pidiéndole paciencia a sus hijos que, por ahora, no tiene dinero para comprarle comida o ropa, que cinismo el de este señor: “Acuña dijo que están “tratando” de resolver la situación “dentro de las dificultades que existen en el manejo de las finanzas públicas”, por lo que pidió paciencia a los trabajadores. “Hemos pedido que nos den la oportunidad de que el país se recupere tal como lo ha venido haciendo con el alza de los precios del petróleo”, acotó el funcionario…” Se trata de la subsistencia de este sector de nuestra masa laboral, y esto no parece entenderlo el ministro, o será que no se ha enterado que muchos de sus trabajadores y trabajadoras no pueden  operarse porque el seguro no les alcanza y tienen que endeudarse, o tampoco se ha dado cuenta que los alimentos andan por las nubes y el tiquet de alimentación cancelado a la UT del año 2008, se diluye en unos pocos alimentos que apenas alcanzan para unos días, ¡que sabroso es ser ministro y tener un buen sueldo y que sus trabajadores y trabajadoras pasen las de caín para sobrevivir!, ¡que poca conciencia!, y a eso se le puede llamar Socialismo? Este ministro si no juega para el enemigo, le hace un gran favor.

  Lo relevante de esta coyuntura, en nuestras universidades, es que deja al descubierto unas enseñanzas que no podemos dejar de compartir, la que nos interesa, por ahora, es la referente al papel que están jugando los sindicatos en el terreno de la confrontación. Fetrauve, que se autocalifica como bolivariana y revolucionaria, viene desempeñándose como un sindicato patronal, poco faltaría para calificarlos como los voceros del ministro, ya este papel lo desempeñaron en la discusión de la Normativa Laboral, cuando en plena negociación se oponían a reivindicaciones legítimas para el trabajador o trabajadora universitaria, colocándose al lado del patrón y en contra de los otros sindicatos que participaron en esta convención. Es una federación que no tiene autonomía e independencia con respecto al patrón, tanto es así, que frente al incumplimiento de la Normativa Laboral, admitida incluso por el propio Acuña, esta organización sindical lo que ha hecho es guardar silencio, contradiciendo con ello, la razón de ser de la organización sindical: “organizaciones creadas por los trabajadores para luchar por mejores condiciones de vida y de trabajo, tales como el aumento salarial, el salario mínimo, la jornada laboral, la estabilidad, y también por la vivienda para la familia obrera, atención médica, educación, y mejores condiciones de trabajo en la fábrica. El sindicato es una de las más grandes conquistas de la clase obrera. La organización sindical es un producto inevitable de la lucha de clases y la demostración más evidente de que la sociedad está dividida y desgarrada por la lucha de clases antagónicas, irreconciliables”. En la misma tónica andan otra organizaciones que se autocalifican como bolivarianas, como por ejemplo, la  Fenasimpres, sindicato profesoral, más dedicado a las relaciones con el ministro que, a defender los derechos laborales de este sector de los y las trabajadoras universitarias, como nos los recuerda el compatriota  Flavio  Orestes Salerno  Mata, vía email, el caso de: “docentes contratados por más de cinco (5) y hasta por dieciocho (18) años, mantienen tal condición sin esperanza alguna de lograr la tan anhelada estabilidad, muy a pesar de haber culminado estudios de cuarto y quinto nivel sin ningún apoyo institucional, sin avizorar posibilidad alguna de lograr la aplicación de concursos de oposición de manera de alcanzar, lo que por justicia y derecho, nos corresponde  luego de haber mantenido estas instituciones académicamente hablando por más de una década…”, en los institutos y colegios universitarios. Indignación que lo lleva a proponer que: “Por lo que justo sería, promover  el retiro de tales organizaciones sindicales, pues resulta en una vagabundería realizar aportes monetarios no sólo para los que NO representan a la clase trabajadora, sino que se atreven a procurar mermar sus posibilidades de crecimiento y desarrollo a pesar de poseer los méritos que lo justifican, alegando simplezas como la condición política, burladero que les ha servido para sobrevivir en un sistema del que en muchos casos son sus perores enemigos…” Si algo, están logrando los sindicaleros   “bolivarianos” de la educación superior, asociados al ministro mentiroso, es el desprecio de los trabajadores y trabajadoras universitarias, un flaco favor a la Revolución Bolivariana le están haciendo, comportándose tan igual que un adeco de la CTV. Burócrata es burócrata, en la cuarta como en la quinta.

  El sindicato, aun en medio de una revolución, y tal vez con mayor razón, no puede renunciar a su compromiso originario, que no es otro sino la defensa intransigente de los derechos de sus afiliados y la creación de un nivel de conciencia entre sus miembros.  Este axioma, que debiera ser una norma para nuestros dirigentes que se autocalifican como revolucionarios, es dejado a un lado para actuar como agentes del patrón ministro, quien le dicta la pauta de actuación sindical, los trabajadores y trabajadoras son dejadas a un lado, la democracia sindical es reemplazada por la democracia patronal, por lo que el patrón marca la pauta, la dirigencia sindical la sigue, y al trabajador o trabajadora no se le consulta, la asamblea no se realiza, no se informa, todo lo contrario se desinforma intencionadamente. Se sustituye el lugar de trabajo, es decir, el espacio natural del trabajador o trabajadora, por los medios de comunicación, y  es, a través de este mecanismo, que se establece la comunicación dirigencia-base.

  Urge la revisión profunda, asumir las rectificaciones necesarias para reimpulsar, revolucionariamente, los sindicatos universitarios; de no hacerlo, la derecha retomará estos espacios propios de la Revolución Bolivariana. La autonomía de los sindicatos con respecto al Estado, proponía Lenin, los sindicatos son una organización de la clase dirigente, pero no una organización del Estado y, en consecuencia, no tienen naturaleza coercitiva: “Es una organización educadora, una organización que atrae e instruye; es una escuela, escuela de gobierno, escuela de administración, escuela de comunismo. Los sindicatos están situados entre el Partido y el Estado; sin ellos no puede haber dictadura del proletariado porque ellos crean el vínculo de la vanguardia con las masas y son una fuente de poder estatal…” 
 
 
 


 

 


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Henry Escalante


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