¿Tenemos o no tenemos política económica?

La razón que origina este artículo es la demora que ha habido en el anuncio de unas nuevas medidas económicas, que según voceros del gobierno eran inminentes a principios de este mes. Debido al retraso en el anuncio oficial de estas medidas, me surgió el preguntarme - ¿Si tenemos o hemos tenido en estos últimos 10 años algo parecido a una política económica?

En primer lugar, tenemos que señalar que la política económica de un gobierno se inscribe dentro de lo que son las políticas públicas, es decir, el principal instrumento de actuación que tiene un gobierno en la vida económica, política y social de un país. Las políticas públicas actúan como aceleradores o frenos de procesos económicos, políticos o sociales. La acción gubernamental se concreta en la implementación de unas determinadas políticas públicas.

Es importante entender que las políticas públicas tienen detrás una concepción política definida, la concepción que define el carácter del gobierno, como conservador, progresista, liberal, socialista, comunista, socialcristiano o socialdemócrata. Dependiendo de la orientación política del gobierno de turno serán las políticas públicas que podemos esperar de éste.

Se supone que las políticas públicas se orientan a la resolución de problemas de diversa índole que presenta una sociedad en un momento determinado, está claro que más allá de ese fin inmediato, persiguen la detección y la corrección de desigualdades producto de otras acciones gubernamentales. La acción gubernamental no puede entenderse en conjunto, desligándola del análisis de las políticas públicas, y viceversa.

Un aspecto relevante tiene que ver con el hecho de que una política pública destinada a solucionar un problema en particular, implica la decisión de la utilización de unos recursos siempre escasos en un sentido, lo que implica que se dejan de utilizar para solucionar algún otro problema. Una política pública determinada, significa en este sentido, una toma de decisiones en el empleo de los recursos en función de una priorización basada en la inclinación política del gobierno.

La política económica de un gobierno es una faceta de la política pública que se dirige específicamente a los aspectos económicos de la realidad de un país. Una política económica tiene que ver con una decisión de cómo usar los recursos fiscales para intervenir en la realidad económica en un sentido u otro. Una política económica se usa para influir en las decisiones y la conducta de los agentes económicos para propiciar o frenar ciertos procesos económicos. De esta forma, podemos encontrar políticas económicas que favorecen el crecimiento económico o la redistribución del ingreso, que combaten la inflación o el desempleo, que favorecen la producción nacional o las exportaciones o estimulan las importaciones, que favorecen el libre mercado o buscan regular el comportamiento de éstos. Lo más probable es que una política económica se fije varios objetivos a lograr, lo que puede ser tarea no fácil, ya que el logro de unos en ciertas circunstancias puede implicar el no alcanzar otros.

Normalmente, los gobiernos conservadores desarrollarán políticas económicas que busquen maximizar la inversión privada, el crecimiento económico, la austeridad fiscal con un gasto social reducido así como también impuestos bajos para el sector productivo, control de la inflación, escasa o nula regulación de los mercados en particular los financieros, promoción de la libre convertibilidad de la moneda. Los gobiernos progresistas favorecerán una política económica que apunte a una mejor distribución del ingreso, promoverán un gasto social importante, invertirán una parte significativa del presupuesto en educación y salud, aumentarán la carga impositiva de los sectores más favorecidos de la población, se inclinarán por una regulación activa de los mercados y un control de las reservas internacionales para evitar la fuga de capitales.

En 10 años de gobierno bolivariano, y en virtud de su orientación, la política económica se ha dirigido fundamentalmente a mejorar la distribución de la riqueza, a través de un gasto social masivo fundamentalmente en la educación y la salud con programas bandera como las misiones Barrio Adentro, Misión Robinson, Misión Sucre. Sin embargo, la política social del gobierno tiene un feo lunar en lo que respecta a la construcción de viviendas, con resultados decepcionantes. El déficit habitacional en vez de reducirse se amplía, los precios de la vivienda se van a las nubes debido a que la demanda supera con creces la oferta pública y privada.

La extensión de estos programas sociales, ha estado fundamentada en los ingresos petroleros. En el área productiva, la política económica ha sido errática a lo largo de estos años, donde se han visto iniciativas como la promoción de mercados de trueque para promover una economía distinta a la capitalista, basada en la solidaridad y cooperación en vez del lucro, los que al parecer no han arrancado ni han tenido ningún impacto en la estructura económica del país como era de preverse. Otra iniciativa para cambiar la estructura económica capitalista, estuvo centrada en el desarrollo de un sector productivo basado en el cooperativismo, hoy en día, tanto a nivel de la oposición como del gobierno se considera esto como un fracaso rotundo. Por otra parte, no sabemos a ciencia cierta que ha pasado con los fundos zamoranos, pero al parecer, tampoco han tenido ningún impacto en la marcha general de la economía. Por último, tomó cuerpo la alternativa de expropiación de algunas grandes empresas para pasarlas al poder del Estado, podríamos decir que esta alternativa se enmarca en el recetario clásico marxista, que señala como una necesidad ineludible de una revolución socialista el acabar con la propiedad privada de los medios de producción, esencia misma del capitalismo. Está por verse aún, los resultados que se derivarán de la utilización de esta última herramienta de política económica, aún cuando, por lo menos en lo que respecta a las empresas de Guayana los problemas laborales no tardaron en aflorar.

Otro aspecto de la política gubernamental ha sido el establecimiento de un control de cambios para resguardar las reservas de divisas del país, la cual no podemos calificar como una iniciativa de carácter socialista, debido a que gobiernos de orientación política muy diferente al actual, también impusieron este mecanismo con anterioridad. Tal vez, la característica distintiva de este control de cambio con respecto a los anteriores es el empeño del actual gobierno en mantener un precio fijo para el dólar, a pesar de que las circunstancias económicas presentes no lo recomienden, tales como una inflación de dos dígitos, mayor que en el resto del mundo con que comerciamos, un incremento de las importaciones debido en parte, a lo barato que se encuentra el dólar oficial, un mercado paralelo donde el diferencial entre el cambio fijo y el otro innombrable ha ido en aumento, y la caída en los ingresos petroleros por la baja de los precios del crudo lo que ha obligado a restringir la venta de dólares a precio oficial para muchos tipos de importación, desplazándose la demanda de dólares al mercado innombrable.

En lo que respecta al control de la inflación, no podemos decir que aquí haya habido ninguna política como tal, todo lo que he escuchado a los ministros de la economía decir al respecto, son las metas que se espera alcance el índice de precios al final del año, por demás decir, que siempre termina superando las expectativas oficiales. A mi modo de ver, es totalmente incongruente con un gobierno socialista el mantenimiento de altos niveles de inflación, de hecho, en los antiguos países socialistas del este de Europa la inflación prácticamente no existía. Cualquier política de redistribución del ingreso y de mejoramiento de los ingresos de los más pobres será torpedeada por la inflación. Los sectores más ricos de la población debido a sus ingresos más elevados se verán menos afectados por la inflación.

Una política de gasto social elevado dirigido a los sectores más pobres tendrá efectos importantes en el consumo, se elevará la demanda de todos los productos pero fundamentalmente aquellos que son básicos para la vida, la ortodoxia económica dirá que si hay un incremento de demanda habrá una elevación de los precios hasta que el aparato productivo se ajuste a la nueva situación si es que no hay capacidad productiva ociosa, y comience a aumentar la oferta. Sin embargo, aquí hay un aspecto no económico que tiende a complicar las cosas, un gobierno de izquierda siempre será visto con recelo y malos ojos por la burguesía nacional e internacional, la primera medida que tomará en este caso será no invertir para aumentar la producción y dedicarse a la especulación. Este gobierno debería saberlo, basta con estudiar la experiencia de Allende. El primer año de gobierno de Allende, la inflación fue cero y hubo un incremento de la oferta, todo eso se revirtió el segundo año cuando la burguesía chilena dejó de creer en la moderación del gobierno socialista. Por lo tanto, al parecer no quedan más alternativas que reemplazar el sector productivo privado por la producción estatal o bien negociar con el sector privado. Lo peor es quedarse en un terreno intermedio, amenazar al sector privado con expropiaciones que la mayoría de las veces no se cumplen, por otro lado, negarse a negociar abiertamente con la burguesía nacional, por temor a verse como un gobierno rendido a ésta, con los resultados que están a la vista de todos: inflación, especulación, escasez de algunos productos, falta de inversión privada, baja de la producción, falta de generación de empleo suficiente, importaciones en aumento, etc.

Ahora se anuncian nuevas medidas económicas, más de 50, la primera pregunta a hacerse es: ¿una política económica seria en verdad requiere de más de 50 medidas? Lo más probable que la mayoría de esas medidas sean intrascendentes. Una verdadera política económica posiblemente no requiera más de 10 medidas puntuales. Hay algo más, se ha anunciado que se anunciarán estas fulanas medidas, pero mi segunda pregunta es: ¿cuándo comunicarán el diagnóstico de la situación que dará pie a estas medidas? No puedo creer que se estructure una política económica sin un diagnóstico serio, hasta ahora, todo lo que he escuchado, hace referencia a que las medidas a tomar tienen que ver con los efectos de la crisis económica mundial en la economía nacional, a pesar de que en una primera instancia a principios de año se dijo que estábamos blindados. Los problemas económicos de Venezuela son estructurales y son anteriores a la crisis mundial, la pobreza siempre ha estado ahí, también, los malos servicios públicos, un sector productivo ineficiente, una inflación elevada, una economía rentista, un alto nivel de importaciones, una moneda débil, desempleo, informalidad de la economía, etc. La crisis sólo ha exacerbado lo que ha existido desde hace mucho, por lo tanto, unas medidas de política económica que se tomen para hacer frente a la crisis ya parte mal, porque parte del supuesto que si no fuera por la crisis mundial aquí estaríamos muy bien, lo que es falso de falsedad absoluta.

Por todo lo anterior, mis expectativas respecto de las medidas a tomarse son muy bajas, creo que desde la década de los 70 Venezuela perdió la brújula en materia económica, y después de 10 años de revolución socialista seguimos igual. En materia económica mi tercera pregunta es: ¿Dónde está la revolución económica?

Mis queridos lectores, ustedes tienen la ultima palabra para contestar la pregunta ¿tenemos o no tenemos política económica?


htorresn@gmail.com


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Hernán Luis Torres Núñez


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