¿Qué se debe cambiar la ley o la realidad?

La realidad no es una irresponsabilidad revolucionaria, la ley que no se practica si lo es, negligencias sobre la especulación con los alimentos, la inflación, afecta las empresas y comercios frágiles como las Micopymes, los costos de los arriendos y viviendas, el burocratismo y la inseguridad.

Hay preguntas para el gobierno y la asamblea. ¿Por qué hay tantas leyes, prácticamente las de la reforma constitucional, que no se aplica y la producción nacional no aparece? ¿Qué es lo que está mal y que debe cambiarse? ¿La realidad o la ley?

Hemos dado un paso grande para la humanidad sin ir a la luna, la revolución proletaria se la pudo consolidar en las urnas sin la necesidad de la violencia  guerrillera, este es un logro revolucionario sin precedentes, ahora no podemos permitir que ciertos acontecimientos arruinen la revolución y su identidad socialista, protección para no confundir la interacción con el capitalismo en el sistema, proceso asimilable, no solo para el chavismo light o barbie, para todos, con o sin sensibilidad de izquierda, pero debe imponerse la sensibilidad social colectiva desde la práctica.

Discutir con hechos para que la ideología no suspenda el ejercicio de la conciencia y que esta sirva de criterio para poder distinguir las leyes que se promueven con la realidad, y cuál de estas es la que practica el gobierno y el pueblo que no desean conocer la verdad. En unos casos solo desean proteger el sistema impuesto, creencias acumuladas al rotar por varios ministerios, en los que no pueden realizar algo mejor para todos los que no creen lo mismo que él o ella. Ideología literal en comunión con la mentira implica el ostracismo automático por negarse a compartirla, razón por la cual, simultáneamente se suspende las facultades intelectuales y morales.

La destrucción de la ley se hace aun más patente cuando se practica la negligencia y se falsifica la realidad con cifras y más cifras fácilmente accesibles y que todos deberían procurarse para distinguir lo que persigue la ley con la realidad existente; es, como decirnos, cada vez que hay elecciones que alcanzaremos los 10 millones de votos, cifra en otras circunstancias fácilmente accesible, o que ya estamos construyendo el socialismo real, no el socialismo de los voceros del gobierno. Sabemos que, ni los 10 millones, ni que estamos encaminados a la construcción del socialismo es verdad.

Los hechos y los mecanismos de este proceso son demasiado conocidos para especular. Que no necesitamos al FMI, espectacular, ni ser participes de la OMC, bien, que lo producido por la nación, la mayor parte del PIB, es para inversión social autónoma y soberana, muy bien, que las necesidades de la población serán satisfechas plenamente por el esfuerzo productivo…es un deber revolucionario.

Tal estado de saciedad, esta sin duda muy lejos de nosotros, aun cuando sigamos sosteniendo las mediciones del mejoramiento de vida de la población considerando la construcción de ferrocarriles, la producción de energía eléctrica, del acero, del aluminio, la compra de armas, vivienda, ofrecen ejemplos espectaculares de un amplio genero de negocios que comprenden otras obras para abrir nuevas fuentes de materia prima, para fabricar productos con valor agregado, en ese momento hablaríamos de reorganización industrial. 

Este género de actividades es el que da lugar al desarrollo recurrente que revoluciona el sistema económico, así como los retrocesos del proceso, se deben a la influencia desequilibra dora de los nuevos métodos aplicados con la ley, pero que no corresponden a la realidad. En muchos casos medimos el nivel de consumo de la población como desarrollo sin utilizar la mayor parte de la fuerza de producción posible que, requeriría mas empleo y mas materia prima para hablar de diversificar la industria.

La condición de que las mejoras sociales están relacionadas con el mayor consumo, mayor cantidad de obras en una mayor militarización del proceso, no significa que exista un beneficio igual para los venezolanos. Igualdad de oportunidades que deben ofrecerse para atraer a la masa hacia la socialización con trabajo, ahorro, vivienda, viejas necesidades a solucionar con nuevas variables  administrativas.

Nuestras opiniones, aunque sean desinteresadas, están influenciadas por el conocimiento, las creencias, las apariencias, los prejuicios, y el deseo de ver como la realidad se amolda a nuestros prejuicios y a la pereza de nuestro espíritu, tanto mas cuanto nuestro proceso no cesa de acentuar la distinción entre lo verificable  y lo inverificable, entre la ideología que se demuestra y la que no se demuestra.

De nada nos serviría multiplicar los anuncios, artículos, talleres o convocar reuniones publicas para decir que somos los campeones de un proceso revolucionario, cuando todos saben y pueden comprobar que no aplicamos la ley mas que ha conveniencia obligados por la misma realidad que cada vez nos aleja más de la ley. 

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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