Un imbécil intelectual

Ni la oportunidad del ataque ni los agravios reales o fingidos son suficientes para crear por si solas una hostilidad contra un orden social establecido, por mucho que deseen favorecerla.

Para desarrollar una atmósfera tal, es necesario que haya grupos interesados, convencidos, en estimular y organizar el resentimiento, en alimentarlo, hacerse intérprete del mismo y conducirlo. La masa del pueblo por si sola no elabora opiniones determinadas por su propia iniciativa, todavía es menos capaz de articularlas y de convertirlas en acciones coherentes revolucionarias.

Lo único que pueden hacer es seguir o negarse a seguir el liderazgo del gobierno. Por consiguiente hasta que hayamos descubierto los grupos sociales que están verdaderamente cualificados para este papel de excitadores, nuestra teoría de la atmósfera de hostilidad hacia el capitalismo es incompleta.

Indiferente ante el daño causado por sus errores, su falta de sentido de responsabilidad, falsifican la información, dejaron de ser los principales políticos en sus respectivos países. Generalistas y abstractos en materia de gobierno, creen tener en la mano la dirección de las letras y de la opinión. Han creado un tipo intelectual que se conduce como jefe de partido…pero sin compartir los riesgos.

Se cree el servidor de la verdad, el enemigo de las tiranías, de los dogmas, de las censuras, la gloriosa tradición las hace suyas, eso si, vive con la derecha como con la izquierda, así como escribe, con las dos, se defiende. Su opinión…es muestra que sobrevive en cualquier ambiente.

¿Cuál es el papel de los intelectuales a más de su imbecilidad? Cuando una sociedad nacida del conocimiento y que depende del mismo se ensaña en combatirla, según la visión canónica de nuestro mundo, a un lado están los intelectuales, los artistas, los escritores, los sabios, defendiendo la justicia y la verdad. Por el otro lado los imperios, los poderes, el dinero, la economía de la guerra, los militares, los racistas, fascistas, dictadores, el capitalismo, la desigualdad. Santurrona separación de los buenos con los malos.

Ignoran toda la historia intelectual tanto del viejo como del nuevo mundo en los últimos 200 años. Hay tantos pensadores de izquierda como de derecha, proclamando utopías irrealizables, dogmas seudo científicos, así como proclamando catástrofes para justificar sus mentiras e incluso la necedad. Imbéciles al servicio de la opinión.

La lenta evolución del intelectual no fue solo por la época medieval, y el surgimiento del humanismo fue una mera coincidencia después de la inquisición. Una vez librados de la religión, permitió visualizar mejor al capitalismo. Primeramente los humanistas eran filólogos, pero rápidamente invadieron las costumbres, la política, la religión y la filosofía, por las obras clásicas que interpretaban junto a la gramática se paso de la critica de un texto a la critica de la sociedad, aun cuando el camino entre los dos puntos era corto, tomo su tiempo recorrerlo por la hoguera de la inquisición.

Después los honores y emolumentos se obtienen por varios caminos. La adulación y el servilismo son a menudo menos demostrativos que sus opuestos, y todo hombre o mujer lo ha explotado, haciendo de esa explotación un arte, verdad mas fuerte que la espada y la letra en los últimos dos siglos. Se empezó con la crítica al capitalismo sobreviviendo en la burguesía.

Estoy casi de acuerdo con Marx al defender a los intelectuales como grupo no individualmente. Individualmente es un imbécil en grupo disimula su imbecilidad. Solamente un gobierno de carácter no burgués y de filiación no burguesa, en las modernas y actuales circunstancias, un gobierno fascista o socialista, tienen la suficiente fuerza para disciplinar a los intelectuales, pero, para ello hay que cambiar las estructuras burguesas que reducen drásticamente la libertad individual.

La incapacidad demostrada, es la incapacidad para hacer los cambios dentro de la estructura pública modeladas por la evolución capitalista. Así, los intelectuales no constituyen una clase social como son los campesinos, los obreros, proceden de todos los extractos del mundo social, y una gran parte de sus actividades consiste en combatir entre si y formar las vanguardias de interés de clase que no son las suyas. Tampoco pueden ser definidos simplemente como la suma total de todas las personas con educación superior, porque esto desdibujaría los rasgos más importantes del tipo.

No obstante, todo el que haya disfrutado la educación superior es un intelectual en potencia, y salvo casos excepcionales no es nadie que la haya tenido. Además, el hecho de que sus mentes estén equipadas de un modo similar facilita la comprensión mutua formando un vínculo entre ellos, imbecilidad que los desvió de los graves problemas públicos que frenan los cambios, y que solo con la crítica no se solucionan.

Otra característica de los intelectuales es, su crítica actitud, que surge no solo de su posición de observador y de su potencial efectivo para incomodar. ¿Es la profesión del no profesional? ¿Es diletantismo profesional? ¿Es la gente que habla de todo porque no entiende nada? No, no, hay que renunciar a buscar una definición verbal y ubicarla en una definición demostrativa epidectico.

La critica, no puede dejar de pertenecer al grupo intelectual, porque vive de la crítica y toda su posición depende de la crítica corrosiva a las personas y a los acontecimientos hay que hacerla como grupo, solo es un imbecil.

rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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