La crisis moral arrastra las demás crisis

     Todas las instituciones existentes, son cosas u objetos inanimados, que obtienen dinamismo,  a partir de la activación que les brinda en único ser capaz de impulsarlas.  Ese es el ser humano.  Dada esa  realidad,  las instituciones adquieren el carácter moral y ético de quien o quienes las rigen y conforman.  Si  los que están involucrados en ellas, son personas serias, responsables, dinámicas, pro hombre y honestas, es seguro que esa  institución comportara tal como la dirección.  Más,  si la conducta de los regentes de esas están reñidas con el deber ser,  no debemos dudar que su desempeño será tal cual.

     La iglesia católica por ejemplo. una institución  que durante mucho tiempo logró ocultar sus vicios y desvíos.  mantuvo una proyección forzada hacia fuera,  que la hacían ver y creer como: creíble, seria, responsable,  de calidad moral y ética. Eran tiempos en los cuales cualquier sombra de duda vertida sobre Élla,  ocasionaba el peso de la reacción de las instituciones y personeros cómplices que la mantenían impoluta (o la pretendían mantener) ante las debilidades humanas. En la medida que la  conciencia popular avanza -aunque con tropiezos- producto de la mayor participación en la educación, sobre todo en estos últimos diez años, estos  mitos se derrumban.  Las apariencias forzadas de los  mandos rectores de esa iglesia,  no logran mantener ocultas sus debilidades terrenales. Así empiezan a manifestar su predilección por lo lujos, las bebidas exquisitas, los negocios lucrativo, la pedofilia, la prostitución placentera y la participación en el poder político dominante,  contrario a los pueblos.  Claramente se declaran miembros de las oligarquías y defienden sus intereses como tal.  De esa manera encontramos hoy a una iglesia católica en crisis,  arrastrada a ello por la crisis moral que la carcome.        

     Crisis política:  la casta politiquera, que en nombre de la libertad, la democracia y los derechos del pueblo, se vendieron como los seguros reivindicadores de la justicia popular.  Una vez alcanzado el poder político, se dedicaron a regentar para desviar los fondos públicos a sus cuentas particulares y a fortalecer  sus organizaciones políticas, con la finalidad de hacerlas mas fuertes para la aplicación de los chantajes, a todos quienes necesitaran una solución a sus problemas, asuntos o negocios.  Incluso se aliaron con intereses extranjeros, para dañar al país.  La decadencia ética y moral de esos personajes y organizaciones políticas, condujo al quiebre de la mala institución en 1998,  previas rebeliones en el 1989 y 1992. La oposición existente hoy en Venezuela, es poseedora de toda esa podredumbre.

     Estas crisis y sus consecuencias, no llegaron por si sola.  Fueron producto de una bien planificada estrategia a objeto de reventar las reservas que pudiesen sustentar a una nación cohesionada en la defensa de sus intereses.  Poco a poco fueron alimentando los egos y ambiciones de las personas,  usaron los medios de comunicación ( televisión, prensa escrita, radio y cine) para individualizar a la sociedad,  introducir  las drogas en su seno, promover la venta de la conciencia y del cuerpo  ¿la finalidad?:  obtener dinero con que adquirir lujos, autos y casas para satisfacer vanidades sin sentido real.  El plan empieza en los años sesenta, con la introducción masiva de la televisión en las casas.  Su manejo apuntó a las transculturización   de valores, y la desintegración de la familia.   Simultáneamente el sistema educativo priorizó lo netamente mercantilista,  se indujo a la formación de profesionales que se orientaran hacia el margen de ganancias excesivas por la prestación de sus  servicios profesionales.  Lo que ocasionó el marginamiento de la mayoría de la población pobre,  de los servicios básicos de educación, salud y justicia,  etc.  

      La crisis moral ha degenerado, en el desprecio hacia los valores humanos básicos para la convivencia social.  Hasta la vida misma tiene un precio (sicariato). La justicia social es despreciada,  quien no tiene una inmensa cantidad de dinero ( no importa como la obtenga),  no tiene derecho a la vivienda y otros servicios básicos sociales.

    En la Venezuela actual, ese desvió está siendo atacado y tratando de revertir sus consecuencias, gracias al gobierno Bolivariano.   Pero es indudable que la lucha es titánica.  Pues desde el mismo estado se conspira en contra de esa necesidad.  Por ejemplo en los servicios de salud, se privilegia a algunos empleados con los llamados HCM.  Privilegio que va en detrimento del un servicio colectivo de salud eficiente y bien dotado.  Impulsa la corrupción medica, pues cuando un paciente asiste a una clínica para tratarse de una dolencia, hasta que no agota el margen de cobertura de esa póliza, no es tratado el paciente adecuadamente, se cobran las medicinas y accesorios a precios descomunales,  se paga comisiones a los sindicaleros y patronos que contratan  con las empresas de seguro.  Al paciente que no dispone de esa ¿ventaja? El mismo medico que atiende en la clínica privada, le da un trato indecente,  ofensivo, en los hospitales públicos. Muchas veces los dejan morir en las salas de emergencias intencionalmente.  Son miles y miles las denuncias diarias sobre esas negligencias.  Se presentan casos de parturientas que las dejan morir de mengua con sus críos en el vientre, por  negligencia e irresponsabilidad premeditada.

      La crisis moral ha llevado a que en el poder judicial todavía existan MUCHOS jueces que tarifan las decisiones de inocencia o culpabilidad al mejor postor. Fiscales que imputan a conveniencia del pago extra, o  elaboran mal los expedientes, para liberar a un delincuente o traficante de drogas.  Existen abogados penalistas, cuya fama en el litigio, se debe al contacto con funcionarios y jueces, a los que les negocia la impunidad por dinero.  Hasta magistrados vulgarmente expoliadores del bien nacional, que cobran unos sueldos, comisiones y gastos de representatividad, que pasan de lo vulgar a lo obsceno. De esa manera, la crisis moral y ética, ha tocado premeditadamente, programadamente;  todos los estamentos de la nación.   Pero por suerte.  Las reservas morales y éticas que nos quedan, están dando la pelea por salir de esa maraña destructiva.  Con la acertada dirección del camarada comandante Hugo Chávez Frías.  Pero algo es cierto,  solo El presidente no podrá con tanta alimaña.  Es necesario que quienes creemos en un mundo decente y mejor, nos involucremos en la pelea.  Incluso hasta dentro del PSUV, están esas perversiones metidas,  en muchos casos tienen la organización secuestrada.  Primero dieron al traste con el MVR y ahora se enquistaron en las direcciones de organización y política del PSUV. Hasta allí debemos dar la pelea.

                                                         javiermonagasmaita@yahoo.es



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Javier Monagas Maita


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