A los funcionarios públicos

Se podrá pensar, que el ejército del presidente Chávez es su pueblo, y así es, la población quiere al presidente y valora su gestión por el constante aumento del nivel de vida de la gente. Valora mejorarla como reclamo para el socialismo.

Ministros, gobernadores, alcaldes, directores, y demás funcionarios públicos de todos los poderes, una enorme mayoría de ellos, no tienen sensibilidad humana. La revolución les párese una cosa muy lejana y distante, por eso su poco ardor y escaso espíritu en el servicio público. Su interés reviste importancia porque son ellos los que ayudan a definir y solucionar las necesidades del pueblo. Partiendo de la conciencia ideológica, cuanto más elevada su actitud consciente, mejor será el servicio a los millones de personas de las que se nutre esta revolución.

La lucha contra los vicios, dijo el presidente Chávez desde Lara, la noche del 5 de marzo del 2009. Corrupción, burocratismo, inseguridad. Y, que los funcionarios no pueden hacerse ricos con el dinero del pueblo, que sea este, con los consejos comunales y la contraloría social, los encargados de elaborar los presupuestos, para que sea el mismo pueblo los encargados de cuidar los intereses. El gobernador, ministros y alcaldes, deben estar en la calle, en los barrios, no en la oficina, manifestó… UM…que Dios lo escuche. Yo me preguntaba: ¿querrán, los gobernadores, ministros y alcaldes, que eso ocurra? Según el pueblo, ministros, viceministros, directores, son los que frenan el proceso. ¿Sera que el pueblo está equivocado, presidente? Todo su deseo camarada Chávez, de las comunas, ya con rango oficial a través del ministerio comunal, la autonomía con respecto a los gobiernos regionales, ¿está plenamente aceptado por ese otro ejercito bajo su control directo o es pura demagogia?

Es un ejército de ocupación permanente, cuyas cabezas rotan de un lado para otro, a veces sin ninguna trascendencia en su gestión, sin ton ni son, les importa un pepino la revolución, ocupan cargos altos, medios y bajos, dentro del vasto complejo del gobierno. Son un grave problema para el pueblo, clase privilegiada que se sirve a si mismo. El ejercicio numero uno que practican, es la inutilidad contra la inercia y la egoísta corrupción, con una enorme propaganda, a cargo de los mismos burócratas sindicalizados, son la oposición roja por sostener la burocracia ilimitada. Con características de una burocracia burguesa incrementa la otra “clase”, a causa de su volumen. Su arrogancia, mediocridad y cinismo ideológico, su injerencia en todos los aspectos de la vida perjudica la confianza del pueblo en el socialismo y, abren cada vez más el agujero que separa al pueblo de su líder. El resultado es: en su trabajo o gestión en el servicio público, no es superior al de un estudiante de noveno año básico, en conocimiento, respeto y conciencia ideológica.

Aparato público infestado de inercia, corrupción, ambiciones personales, intrigas, deslealtad, ignorancia ideológica, re unionismo, pesado papeleo, ánima a los escritores y pueblo a criticar los excesos burocráticos y petulancia. Sienten la revolución como ajena y no se esfuerzan porque ya están acostumbrados a la clase media, a su estilo consumista, puras pintas capitalistas enquistadas en la estructura de gobierno. Les interesa cumplir con el despacho del jefe, en la mayoría de los casos, otro, igual de mediocre que ellos. El pueblo, les fastidia su vestir, olor, color, así, no desarrollan la revolución desde sus trabajos porque no practican actitudes nuevas. Cultura discriminatoria, consignas revolucionarias y clichés ideológicos envenenados, gastados en el tiempo no puede continuar Sr. Presidente. Su escasa convicción les lleva a la deslealtad, de tal manera que la ideología revolucionaria en la estructura publica, es como el que sentiría un elefante al ser pinchado por un alfiler.

Es otra clase de oposición a la elaboración de un nuevo diseño cultural. Actitud publica que no debe continuar, para ellos el esfuerzo por el cambio, la superación, el conocimiento, en los empleados que llevan 10, 15, 20, años, de carreara, la asociación con la revolución no les cae bien. El problema estriba en diseñar un ambiente para los jóvenes que ingresan a trabajar, les hacen la vida imposible, los dividen, y terminan influyendo en su desempeño, no como debería ser en la actitud pública revolucionaria, sino como ellos quieren, entorpeciendo el proceso. De esa manera la ruptura con el capitalismo es imposible. El planificador de las mediocridades neoliberales permanece ligado a los factores culturales capitalistas, engendrando el mismo ambiente burocrático y mediocre desde el mismo gobierno.

Ejercito de sinvergüenzas. Dicen, tener los mismos problemas del pueblo, muchos serán pueblo, pero su praxis burocrática esta cansada y desgastada. Efecto envejecedor del burocratismo entrecruzan sus influencias desgastándolas mas aun por el conformismo y disminuye su rendimiento. De no rectificar, toda la revolución será paulatinamente contaminada. Sus gestos, muecas, cuando atienden al público los martes y jueves, denotan repugnancia. Hay que verlos…, esos días llegan con otra ropa, para “bajar al pueblo”, terminan el día con estrés, siempre olvidan, les guste o no, que continúan en sus puestos gracias al voto del pueblo al cual desprecian, a ellos se deben, hordas de engreídos y pésimos trabajadores.

rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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