La esperanza por encima de las barricadas

El Ángel Azul


Te regalo este cuento, mujer…
para que tu voz me siga arrullando
en las mañanas…


Y se trepa en una nube con el rojo de una rosa que se esconde en el horizonte, buscando las nieves de algodón que le den la paz en un instante. Allá abajo, donde no se puede bajar más, donde la miseria se abandona en el fuego irritante, corretea la locura en medio de un disparo cómplice… Por eso el ángel azul, ese que se llama esperanza, trata de entender porque el hombre no le da paso a sus deseos y porque el mundo se ha puesto tan feo en un punto específico, en una calle con árboles y grama, en esos sitios que apartaron la pobreza donde viven los materiales.

Se pelean entre ellos, se insultan después de ser vecinos durante mil años, desconfían después de tantas fiestas y roces familiares; mientras, el pobre se baña de incredulidad ante glamour que se arrebata. El mundo se ha puesto de cabeza y la sangre se corre hacia la cabeza vaciando años de pago en la universidad; se caen las hojas de postgrados e imitan el otoño que desconocemos en esta tierra y se eleva al cielo el sacrificio de un caucho que quema Buñuel en una película que ha de conocer la hoguera.

El ángel azul sonríe la travesura que recorre alambradas y cercas electrificadas; hasta el vigilante se sorprende de los valores que van cambiando y la maldad le arrebata la sonrisa al ángel de la esperanza, cuando el cuerpo que atraviesan tiene culpable y apellido… Desciende de la nube que ya no tiñe el rojo que escapo durante unas horas y cuenta la barbarie que mina de barricadas su propia calle… Uno, dos, cien ¿Por qué?

Los rostros son los ojos y la rabia baila en las pupilas, en la oscuridad la muerte desconoce los hogares y una 9 ansía escupir en la piel de quien sea, de aquel que se atraviese, de aquel que juegue con el destino en una noche incierta… El ángel teme no atravesar sus sueños y es mucho el trabajo que le han encargado y no es su función y no sabe que hacer y son muchos los demonios que se han desatado… El ángel solo regala esperanza y no sabe de escudos, ni de odios y mucho menos pasiones que están por encima de la razón… Susurra al oído del adolescente que le hizo caso al padre que estaba hipnotizado por la pantalla, esperando llenarlo de alegría. Pero esta despareció por la pantalla que se la arrebató al padre y luego se la vomitó al hijo que hoy quema su propia calle… “Es la locura” – piensa si puede pensar el ángel azul… “Tienen todo” – descifra el ángel azul si es que puede descifrar el ángel azul… “¿Por qué lo hacen?” – pregunta el ángel azul si es que le pueden contestar. Y recuerda tiempos remotos llenos de poder, batallas sin sentido para defender un templo de necedades, egos arrebatados y suicidas campañas para exterminar a los animales que osaran desconocer sus razones divinas…

Pequeñas columnas de humo se enredan con la estupidez y el frío de la mañana se inunda de victorias pírricas, de malcriadeces conducidas por un atajo de cobardes… La mentira abunda como el grano que cultivan en los arrozales. La satisfacción de los pendejos muere en la mueca del cansancio… Ahora recogerán sus muertos, los que asesinan y los que inventan, para preparar otra jornada de encierro que no altera la paz de los cerros… El ángel azul decide no hablar con el Dios de los obispos ¿Para qué? Si estos celebran la misa en la hoguera del odio… Ellos han sido cómplices de esta orgía miserable que inventa batallas que no existen en situaciones que solo recrean los lerdos en actos de circo con leones sin colmillos…

El ángel azul, ese que regala la esperanza, se eleva y busca los ladrillos rojos para calmar su sed en el vaso de peltre… Se arrulla con el sonido de las escaleras y el aroma del café que ha dormido en paz lejos de los demonios… Y encuentra la sonrisa franca, la caja que acepta su regalo, el nacimiento del sol que preña las nubes de blancura y el trabajo fecundo que nos depara el futuro… Arropa al humilde que prepara trincheras de amor, mientras los demonios apenas pueden desalojar las piedras de su conciencia…

Las cosas cambiaron y ahora el poder está ubicando nuevos escenarios; donde el sol llena de energía, donde la idea produce, donde el arco iris tiene caramelos y las morocotas se quedan enterradas… Mientras un pueblo digno florece, hay quienes le sonríen a la maldad… Mientras aquí se construye un país, hay rincones con ratoneras en donde los sueños explotaron como pompas de jabón…

El ángel azul remienda una de sus alas, le sacude el hollín que le rozó la miseria y espera a que doña revolución le lave los escarpines para retomar el vuelo y seguir tratando de convencer a los ilusos…

Aquí, Cristo renace con un par de sandalias y el fusil de la verdad…

mario@aporrea.org
msilvaga@yahoo.com



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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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