No son gallos ni son gatos...

La oposición se parece a la familia Kikiriñao

LA OPOSICIÓN SE PARECE A LA FAMILIA KIKIRIÑAO

En el barrio donde me crié -en La Guaira- había una familia apodada los Kikiriñao. Este era un grupo familiar que se caracterizaba por la mentira, la trampa, la equivocación, el desacierto, la caña, el juego de azar y cuando todo aquello faltaba, entonces se entraban a golpes, sobretodo los mas grandotes contra los mas chiquitos, los jóvenes, contra los viejos. Decía mi papá -que Dios lo tenga en la gloria-: “los Kikiriñaos pelean, engañan y se equivocan hasta cuando duermen”.

La oposición venezolana se parece a la familia Kikiriñao. Siempre de tropiezos en tropiezos desde hace un buen tiempo. No ha existido hasta ahora un conjunto de sujetos más sintonizado en el arte -si así se le puede llamar- del desacierto, no pegan una en el esfuerzo de oponerse al proceso de cambio instaurado hace cinco años en el país. Muchas serán las causas que expliquen esa conducta. Por nuestra parte apuntaremos algunas que nos llegan a la memoria desde el barrio y que tienen que ver con el comportamiento de los Kikiriñaos:

EL QUE A PARED EN CAÍDA SE ACERCA, ALGUN BLOQUE LE CAE. Uno de los errores de la oposición ha sido no apartarse de los vicios y actores de una élite política que acorraló hasta la desesperación al pueblo venezolano, mediante la persecución, el terrorismo, la discriminación, el desempleo y el hambre. Esa élite esta incapacitada de contar al menos con un ebrio sensato, que un buen día le de un palo a la lámpara y entonces, todos los participantes en la fiesta de los opositores se golpeen unos a otros, para ver si así recobran un poquito de razón. Y mire si así serán las cosas que la oposición, hasta ahora, le ha ganado al más viejo de los Kikiriñaos ¡Siete bloques le cayeron en una sola noche de farra y parranda!

QUIEN LE PEGA A LA MADRE ENFERMA, LE PEGA A LA FAMILIA COMPLETA.
Mire que el gobierno de Chávez ha hecho esfuerzos para sacar al país de la grave situación en que lo dejó el régimen adeco-copeyano. El país quedó enfermo, gravemente enfermo, luego de tantos años de malos hijos destrozándolo, saqueándolo, humillándolo. Nada más parecido a una madre echada en la cama, adolorida y enferma. Entonces llegaron ellos, malos hijos, malos vecinos y peor conocidos, con el autoremoquete de COORDINADORA DEMOCRATICA y ¡Zuacata! la cogieron contra la adolorida Venezuela ¡Mira que son malos! Le pegaron a la Madre Patria enferma de todas las enfermedades que le produjo el capitalismo salvaje y luego la cogieron con los hermanos y los primos. Vaya que se esmeraron: ¡ Paros petroleros! ¡Golpes de Estado! ¡Seudo-referéndum! ¡Trancas de sus urbanizaciones! ¡Quema de sus caucho! ¡Mordiscos a las novias y persecución a las abuelas! Igualito, igualito a los Kikiriñaos, regresando de la parranda, tomándose el poquito de Vino Sansón de la viejita enferma y luego peleando como perros por el otro poquito de consomé, después de haberle pegado, todos a la una a la pobre matrona, al viejo tirado en el catre y hasta al ciego que cuida la entrada.

CON ARRIMADITO NO SE RECLAMA HERENCIA.
Son tan torpes esta novísima oposición, que al inicio de sus andanzas pretendieron ni más ni menos, que acompañados de arrimaditos (Miquelena, Farias, Alvarenga, etc.) reclamar al principal protagonista del proceso –el pueblo venezolano- su confianza ¡Que pena Dios mío! Tres, cuatro o seis arrimaditos que se ganaron y ya querían toda la confianza del pueblo y sustituir su protagonismo ¡Que voluntad! Una vez más: Señores de la OPOSICIÓN, CON ARRIMADITOS NO SE RECLAMAN HERENCIAS. Por eso y muchas otras cosas más les ha ido tan mal ¡Banda de quema-quema!, ¡Secuestradores de vecinos! Parecen familia de Corroncho, el menor de los Kikiriñaos, que junto con cuatro borrachos de la playa La Zorra, pretendió quitarle la casa a la viejita Armanda, por allá en el año 68 del siglo pasado y como la viejita gritaba, entonces le robaron los dientes de oro y lo vendieron en Blandin.

LOS ÁRBOLES NACEN DE LA TIERRA Y NO DEL CIELO.
¡Ay Oposición! Es que ustedes son tan malos malosos que ni la imaginación de Julio Verne los hubiera podido inventar. De donde -genios de la torpeza- les salió que si gritan ¡MAYORIA! ¡MAYORIA! entonces son mayoría. Por favor, cómo pensar que la señora Colomina, conjugando odio con desprecio hacia nuestro pueblo, y otros descarriados más, puedan generar una matriz comunicacional en la mayoría venezolana ¿Es que ustedes no ven sus programas? ¿No saben que hace rato en los sectores populares, cuando se somete a un azote de barrio se le tortura con las entrevistas de Colomina? Luego, esa sensata, pura, educada, decente oposición, pide: ¡Yanqui ven! ¡Yanqui ven! Y, del otro lado, una jauría de recuerdos, de sueños latinoamericanos convertidos en promesa, de camiones y camiones de dignidad esperan el momento propicio para dejar las cuentas claras con el fascismo, con la barbarie del norte, con aquel que te dirige y te utiliza: INDIGNA OPOSICIÓN VENEZOLANA.

¡Despierten Kikiriñaos -digo oposición- que con mentiras no se va al mercado y pegándole a la abuela no se llega al cielo!


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Luis Villafaña


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