Y pa´más ñapa ¡¡¡profeta!!!

Quienes provocaron la peor crisis financiera capitalista ocasionada por las pésimas políticas del gobierno Bush, permiten demostrar más allá de explicaciones macroeconómicas, que teníamos razón internacionalmente quienes apoyamos renovadoras tesis del socialismo participativo, humanitario y protagónico sin exclusiones, como el que impulsa ejemplarmente la revolución bolivariana venezolana. Habitamos una nación privilegiada por la naturaleza y por qué no, -aun cuando los agnósticos nos critiquen-, tierra privilegiada por la mano de Dios, como quiera que usted conciba al padre creador de la humanidad. Venezuela y su sistema político están en boca de todo el orbe, comprobando igualmente en materia económica el desprendimiento en el manejo de nuestros recursos empezando por el petróleo, tónica exitosa no sólo en indoamérica donde los más beneficiados por convenios con el gobierno de Chávez, son naciones vecinas y en especial las bolivarianas y caribeñas, aunque también gracias a una política internacional abierta a lejanos gobiernos como China, Rusia e Irán, naciones del continente europeo sin exclusiones y hasta en el espacio sideral, puesto que desde el primero de noviembre 2008 tendremos un satélite venezolano-chino. Tal proceder significa la correcta aplicación de la política pregonada desde que llegó al solio presidencial en el palacio de Miraflores en Caracas, un ciudadano quien comenzó una manera de gobernar inédita, la cual para mayor rabia del fascismo internacional, decepción de modelos capitalistas radicales y especialmente frente al capitalismo salvaje de EE UU, inspiró un sistema democrático, revolucionario, bolivariano y venezolanista, que le ha ganado la partida al imperio norteño, propinándole una paliza que dio inicio frente al mundo hace dos años en la ONU, donde el presidente venezolano fue a la reunión anual y al corresponderle intervenir, desafiando el imperio de la nación supuestamente más poderosa del mundo, refiriéndose al sitio de los discursos en el cual poco antes había intervenido el despreciable guerrerista e invasor de pueblos George Bush, no tuvo complejo como Jefe de Estado de un pequeño país sudamericano y afirmó “aquí huele a azufre…”, así desenmascaró la imposición prepotente de Bush y la fórmula de gobernar a su país e intentarlo con el mundo. Al mismo tiempo y rogándole a Dios, ese hombre humilde y popular dijo “salvemos a la humanidad”, “salvemos el planeta”, expresiones que catapultaron a este compatriota venezolano de algo más de cincuenta años de edad, convirtiéndolo en un ser políticamente privilegiado por visionario, para desesperación de una oposición internacional mentirosa y nacionalmente fatal en sus desacertadas actitudes. Esa porción de un colectivo engañado por falsas premisas de matrices periodísticas politiqueras, vive hoy al lado de la izquierda en toda la tierra y ante acontecimientos de la economía mundial capitalista quebrada, una inmensa e incontrovertible verdad, representada por el líder de la revolución bolivariana venezolana, dirigente de altísimos quilates y moral cristiana, quien resultó “pa´más ñapa”, -como se dice en lenguaje coloquial venezolano-, un TREMENDO PROFETA DE LA REALIDAD MUNDIAL.


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Luis Sánchez Ibarra


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