La ley y los cambios

Estuve tentado a titular este artículo de manera distinta, por ejemplo, "Ley y revolución", pero me pareció desmesurado. La revolución es un proceso que se da en el tiempo y atraviesa por diversos momentos. En Venezuela –es mi punto de vista– vivimos cambios intensos, mas no una revolución. Todavía hay muchas cosas del pasado, mucho lastre, que no logramos superar. La trama heredada opera como controlador del proceso y tardará tiempo para que sus logros se perciban con nitidez y se consoliden. Pero estamos viviendo –eso sí– tiempos de cambio. Estos se están dando, y quizá sea éste el rasgo más significativo, en libertad y en democracia, con arreglo al Estado de derecho consagrado en la Constitución de 1999.

Esos cambios tropiezan a cada instante con poderosos obstáculos. Obstáculos que colocan en el camino grupos económicos, poderes transnacionales, viejos hábitos políticos y, en general, un pasado cargado de negatividad, de revanchismo y la voluntad de garantizarse, a como dé lugar, que las cosas sigan siendo como eran. En el fondo es la reacción natural contra cualquier intento por abrir la economía a todos los ciudadanos, mejorar la distribución del ingreso, humanizar la política y reivindicar (de verdad, verdad) la soberanía nacional. Cualquier intento de modificar el agotado establecimiento político-económico, así no vaya al fondo de la cuestión, dispara las alarmas.


Claro está que para los sectores acostumbrados a controlar, de hecho y de derecho –desde luego, su derecho–, la economía, el aparato productivo y de distribución; que utilizaban sus influecias para dominar los poderes públicos, que contaron con grupos parlamentarios, jueces, ministros que quitaban y ponían como les daba la gana, lo que ahora ocurre es extremadamente grave. Siguen ganando dinero, se les repeta, no han sido expropiados y todo cuanto sucede se da con arreglo a la Constitución y a la ley. Pero, claro está, perdieron el dominio que tenían, tanto la antigua partidocracia como los barones de la economía y los factores transnacionales que operaban impunemente.


En todo proceso con estas características, las fuerzas contrarias al cambio suelen refugiarse en la ley. Por cierto, una vez un hombre con mala suerte en política pero brillante, de cuyo nacimiento acaban de cumplirse 100 años, Jóvito Villalba, acuño la frase –durante el convulso tránsito del gomecismo a la democracia– de que "la ley es el refugio de los políticos reumáticos". ¿Exageración, tremendismo? Es posible.

Pero lo cierto es que siempre que se pretende adelantar una política de cambios sociales, económicos e institucionales, el andamiaje legal del pasado funciona como guarimba. O como bastión de poderosos intereses. Lo vemos por estos días.

La facultad del Parlamento de habilitar al Jefe del Estado para dictar decretos con fuerza de ley siempre estuvo consagrada en el ordenamiento constitucional venezolano y la ejercieron los gobiernos en diferentes etapas de nuestra historia. No es una novedad y, menos aún, un golpe de Estado o una violación de la Carta Magna, como algunos lo plantean. Lo que sucede es que ahora se legisla con otro signo, con otra orientación. Pero los 26 decretos leyes aprobados por Chávez, en el marco de la habilitación que le otorgó la Asamblea Nacional, son inobjetables. La otorgó, con la mayoría requerida, la representación popular y la ejerce un Presidente electo por el pueblo. Si los referidos decretos se analizan con seriedad, inclusos aquellos que tienen carácter orgánico y cumplieron el trámite aprobatorio del Tribunal Supremo, no hallaremos nada que colide con el ordenamiento jurídico del país ni equivalga a un contrabando de temas que fueron rechazados en el referendo del 2D. Por tanto, el problema se reduce a dilucidar para quién y para quiénes se legisla, sobre el contenido de lo que se legisla, a quiénes favorece –a la mayoría o a la minoría–. No hay duda de que los decretos que cuestiona la oposición favorecen a la mayoría, y como en Venezuela existe el Estado de derecho –y además funciona–, aquellos que están en desacuerdo pueden recurrir al órgano competente: el TSJ. Punto final.


LABERINTO

El proceso argentino
tiene simetrías con el venezolano en cuanto a las reacciones que despierta en sectores opuestos al cambio. Lo que sucede en el Sur en materia agraria guarda un gran parecido con lo que ocurrió entre nosotros cuando los empresarios del campo quemaban la Ley de Tierras.

La derecha es igual en todas partes. Su obsesión es bloquear la posibilidad de que lo que existe sea modificado...

Es interesante
citar el tenso diálogo entre Cristina Fernández y su vicepresidente, Julio Cobos, quien con su voto derrotó el Gobierno del que forma parte y sepultó el impuesto a la exportación de granos que movilizó a los grandes productores rurales.

Cobos le dijo a la Presidenta que quiso ayudarla. Y ésta le respondió: "Frustraste un proyecto que mejoraba la distribución del ingreso y que cuando pasó por diputados incluyó enmiendas que favorecían a los productores menos poderosos"...

Lo de fondo
es la distribución del ingreso: se mejora para los más débiles o todo sigue igual, campeando la injusticia y la miseria. Pero nadie se atreve a aceptar, públicamente, que está en contra de esos cambios...

Me llama la atención
este dato que aporta el diario
Panorama
: "De cada 100 estudiantes, cinco consumen chimó. En el Zulia serían más de 51 mil los relacionados con el uso del derivado tabáquico". La cifra surge de la última encuesta de jóvenes.

Los estudiantes van a la escuela con una cajetilla de chimó, sustancia tan o más adictiva que el tabaco, compuesta por 28 sustancias carcinógenas. ¿Cómo les parece?...

Una nueva política
de seguridad de EEUU establece que laptops y otros dispotivos electrónicos pueden ser retenidos por tiempo indeterminado por agentes de seguridad, basándose en simples sospechas (democrática la medida)...

El País
, diario madrileño, publica un reportaje revelador.

Su título: "Las nuevas mafias del exilio cubano". Es para coger palco...

Obama pierde terreno
en las encuestas: Los jóvenes le reclaman que su discurso viró a la derecha y los negros que se olvidó de ellos. En la competencia con McCain, lo arrolla el lenguaje de éste, que es genuinamente conservador y convincente.

Ahora Obama pretende montarse en una política exterior donde el tratamiento que le está dando a temas como la guerra y el petróleo lo colocan a la cola del candidato republicano. Su oferta de reducir la dependencia de EEUU del crudo del Medio Oriente y de Venezuela es un incalificable acto de demagogia. Ojalá reaccione ante la cruda evidencia de que los errores en que está incurriendo –después de la brillante campaña para conquistar la nominación demócrata– pueden conducirlo a una derrota en noviembre...

A la "operación Jaque"
del Gobierno colombiano contra las Farc le dieron jaque rápidamente la corrupción, la inmoralidad y el deterioro creciente de las instituciones de esa nación. La Cruz Roja Internacional acusó a Colombia de violar las convenciones de Ginebra.

¿Estado forajido? Al menos se parece bastante.


jvrangelv@yahoo.es


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José Vicente Rangel

Periodista, escritor, defensor de los derechos humanos

 jvrangelv@yahoo.es      @EspejoJVHOY

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